martes, 25 de enero de 2011
Lima y el anti-choque cultural
Llevaba muchos años esperando la oportunidad de conocer un país diferente a Colombia. Por eso cuando comenzamos a planear el viaje a Santiago para el concierto, una buena parte de mi emoción se debía a que finalmente estrenaría mi pasaporte, que no sólo tendría el sello de entrada a Chile, también guardaría la evidencia de una corta pero valiosa escala en la República de Perú.

“Dolor de barriga” era el nombre clave para referirnos a la ansiedad por nuestro inminente viaje. El conteo regresivo se iba agotando y yo seguía sin creer que estaba a punto de salir de mi país por primera vez. Ese día mi dolor de barriga se transformó en ataque de angustia en pleno McDonald’s del aeropuerto El Dorado. De un momento a otro empecé a imaginarme las peores situaciones posibles, en las que me negaban la entrada a Lima o la salida de Bogotá, o me enfermaba estando lejos, perdía mis documentos en la mitad del viaje y otras mil catástrofes imaginarias; como pude me calmé y sin nada de hambre me embutí una hamburguesa, ya estaba lista para abordar.

Mi primer vuelo internacional aterrizó en Lima a la 1:00 a.m. del 4 de diciembre. Al salir del avión, con muy pocas horas de sueño encima, me sentí como un animal al que acabaran de liberar en un hábitat desconocido. Todo era novedad para mí, contemplaba cada detalle con una fascinación exagerada: los avisos, las personas, la publicidad, las construcciones, ¡hasta los semáforos eran diferentes! y ni hablar de los acentos de la gente. Creo que me comporté como toda una provinciana, de esas que bajaban del monte con espejito, durante todo el trayecto entre el aeropuerto José María Chávez (que por cuestión de gustos personales preferí llamar Manuel José) y la casa de Bruno, nuestro anfitrión.

A la mañana siguiente, y a pesar de no haber dormido muy bien por cuenta de tres gatos que hicieron de mi cobija su campo de juegos, me levanté dispuesta a explorar cada centímetro cuadrado de esa ciudad tan ajena, tan distinta. Lamentablemente la emoción que había sentido esa madrugada se desvaneció rápidamente cuando empecé a descubrir marcas idénticas a las que veo todos los días en Colombia.

Fue absurdo y a la vez abrumador. Es decir, uno sabe que en cualquier parte del mundo se va a encontrar una valla de Coca-Cola, pero no espera tropezarse con un anuncio de Colcafé, con bandera tricolor incluida, en medio de las calles limeñas. Y así iban apareciendo uno tras otro: Movistar, Totto, Fallabella, almacenes Bata, etc. Además de expresiones o costumbres que yo juraba que eran propias de nuestra cultura y también resultaban ser parte de la cotidianidad de los peruanos.

Mi desconcierto llegó al extremo cuando encontré, cerca del palacio de gobierno, un lugar donde vendían un dulce llamado “manjar”, que no era otra cosa que el mismísimo manjarblanco del que tanto nos vanagloriamos los vallecaucanos. Más adelante un carrito anunciaba vender Champús. Pensaba “esto ya es el colmo”, toda una vida convencida de que esos productos sólo se conseguían en mi región.


Mientras avanzaba nuestro recorrido me di cuenta que empezaba a sobre-pensar el asunto, de modo que tuve que hacer un esfuerzo consciente para dejar de comparar, me obligué a dejar de buscar las similitudes entre la plaza de armas y la plaza de Bolívar; entre el centro comercial Polvos Azules* y el famoso San Andresito; entre la avenida Abancay y la décima con Jiménez. La jornada turística no sólo estaba desmintiendo todo lo que esperaba de mi experiencia en un nuevo país, también me estaba haciendo cuestionar mi propia identidad. En una época de globalización y multinacionales al parecer nada era propio de acá ni de allá, ¿será posible que terminemos estandarizándonos por completo? Y cuando eso pase, ¿qué voy a llevar como souvenir para mi familia?

Al final probé la Inca Kola y se me pasó la pendejada.

Oh sí.

Me fui de Perú feliz, habiendo probado el mejor cebiche de mi vida, con ganas de haber tenido por lo menos un día más para conocer lo que nos faltó de Lima;inmensamente agradecida con los Kámiche, una familia tan numerosa como hospitalaria, no habría podido ni soñar con unos mejores anfitriones. Pero el choque cultural que esperaba nunca llegó, esa diferencia abismal que me había pintado entre mi país y los demás jamás la vi.

* No, Polvos Azules no son los que se echan los pitufos, malpensado, degenerado, Pendiolo ¬¬

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 7:53 p. m. |


18 Infelices comentarios:


  • At 25 de enero de 2011, 20:54, Blogger Lilián

    Querida marica:

    Quiero explayarme machín, pero por respeto a los futuros presentes mejor no tanto. Mi caso es prácticamente IGUAL. La primera vez que salí de mi país fue a Sudamérica, y la escala fue en Perú, en cuyo aeropuerto pasé seis horas antes de tomar el avión a Quito (que por cierto, iba en realidad a Medellín). Todo lo que cuentas es inevitable y yo creo que a todos nos pasa, esa necesidad casi neurótica de compararlo todo. Mi teoría es que si uno sale por primera vez de su país a uno muy diferente, por ejemplo, cualquiera de Europa o incluso Estados Unidos (que ya nos lo tenemos bien aprendido gracias a la cultura pop, pero que en verdad resulta insondable una vez que estás ahí), las cosas sí parecen muy diferentes. Pero en cambio, cuando uno va a un lugar tan parecido, la cosa es rarísima.

    Lo primero que hice en el aeropuerto de Perú fue comprar una Inca Kola -ooooobvio- y unas papas "sabor ají". El chico del súper me dijo: "Pero es que pican", y yo así de "Duuude, soy mexicana, ¿con quién crees que estás tratadno?" (claro que sólo lo pensé).

    Curiosamente, donde más sentí esas extrañas similitudes con México, fue en Colombia. Todas esas marcas que mencionas, a excepción de Movistar, no existen acá. Sin embargo, yo salí de Colombia diciendo que era como el Shelbyville de México: las costumbres, las razas prehispánicas, los platillos, los dulces y las expresiones son similares, pero a la vez totalmente diferentes. Tal vez lo mismo pueda decirse de Perú, aunque ahí estuve poco. Tal vez en lo que más se parecen Perú y México es que ambos tienen gastronomías altamente eclécticas -juar juar- y muy diferenciables de zona a zona. Tampoco el acento peruano me pareció muy distinto al mexicano -el colombiano sí.

    Otra cosa chistosa es que hay varias cosas que en Sudamérica existen en unos países y en otros no, pero en México para nada (México es como el primo lejano parecido, pero que vive hasta la chingada -o sea bien lejos). Por ejemplo los almacenes Fabella, los Crepes & Waffles, el Juan Valdez -estos últimos dos colombianos de origen, ¿no?. O la malta tan colombiana y venezolana, pero nomás de ahí. O el mate tan argentino pero sobre todo uruguayo y a la vez paraguayo y un poco chileno. Por cierto que la ciudad más parecida a una mexicana es Cartagena, por ser colonial. En fin, la experiencia es rara pero muy interesante, tal vez hasta más interesante que el contraste que uno encontraría, por ejemplo, en Rusia o Egipto.

    Ojalá pronto vengas a tierra mexica y compruebes mi teoría de Springfield-Shelbyville.

    ¡Abrazo!

     
  • At 25 de enero de 2011, 21:13, OpenID Patton

    ... tal vez sea porque no somos tan diferentes después de todo.

    Disfruté mucho ver tu risa/emoción cada que alguien decía algo en otro acento, o notabas que algo era nuevo o diferente para ti, y lo mejor fue estar ahí cada que eso pasaba.

    La inca Kola rulea, los Kámiche rulean, las diferencias y similitudes también.

    Habrá que hacer lo que dice Lilián e irnos a otros hemisferios para saber lo que es un choque cultural de verdad ;)

     
  • At 25 de enero de 2011, 22:07, Blogger Pendiolo

    2DA VEZ QUE HAGO COMENTARIO!.

    Tal vez el anti choque cultura tenga algo que ver con que estas comparando las ciudades capitales, las cuales se ven mas influenciadas por la globalizacion que el resto de municipios o provincias.

    Creo que mirando los pueblos de los paises es donde se pueden ver algunas diferencias y similitudes a la vez. Son cosas especificas los que nos diferencian de otros países, como la música (no debe escucharse mucho vallenato o mucha guasca) la gastronomía (que dicen que las de peru es excelente) El acento, la fisionomía, La arquitectura, no solo las marcas.

    Es claro que te vas a encontrar con las mismas vallas, son marcas multinacionales, Movistar y Falabella están en latinoamerica

    Aun así me sorprendió ver lo del manjar blanco, la butifarra y el champus. (seguro eran negocios de colombianos para colombianos). A propósito el año pasado probé la inca kola en Medellin en un restaurante Peruano, por el modico costo de $7000 unos $3.5 dolares.

    * Polvo Azul es un nombre muy desagradable para un San Andresito, debio llamarse el Hueco (como en Medellin) y ademas, no es lo que deben echar los pitufos, pues aunque no soy un biólogo experto en el tema de los fluidos corporales de los seres vivientes, estoy casi seguro que el de la mayoria de las especies es blanco.

     
  • At 26 de enero de 2011, 5:45, Anonymous Saudade

    Sudamérica comparte la historia, la lengua, la tradición, el chavo, etc. Salir de Colombia a un país de sudamérica es interesante pero a la vez no cambia mucho la cosa, es como ir a la costa atlántica y ver que allá lo que uno conoce como montallantas se llama llantería. A la larga todo es la misma cosa porque la cultura es la misma pero cambian ciertas palabras.

    Por otra parte, para de verdad tener un "choque cultural" es necesario ir a un pais con background diferente, como USA, CHina, Japón, los europeos menos españa, etc

    Ahí si fliparás en colores, como dicen los españoles

     
  • At 26 de enero de 2011, 8:36, Anonymous anechkaoh

    No conozco Lima, pero la Inca Cola que me trajeron una vez es fabulosa. La mazamorra morada que tome en una feria gastronomica tambien.

     
  • At 26 de enero de 2011, 8:41, Blogger David

    Eso de la identidad es muy complicado. A principio de año me vine a vivir a España para hacer una maestría. Ya había empezado las clases por Internet entonces ya conocía a algunos de mis compañeros. Pensé traerles un dulce típico colombiano, algo bien autóctono para que probaran un poco el sabor latino.
    Al final, compré una cocadas (panelitas, en otras partes de Colombia).
    El día que pensaba hacer mi entrada triunfal repartiendo las cocadas colombianas, llega uno de los compañeros de Brasil y nos reparte a todos COCADAS (¡!). Sí, yo sé que Brasil y Colombia están cerca y que por obvias razones es normal que ambos produzcan cocadas, ¿pero era necesario quitarme la venda de la 'identidad colombiana' de forma tan brutal?

     
  • At 26 de enero de 2011, 14:25, Blogger Violet

    Jajajaja taaaaaaaaanta publicidad en el berraco mundo y hasta ahora me entero que la inca Kola es amarilla! no viste de casualidad gaseosa con sabor a "chicha morada"

     
  • At 26 de enero de 2011, 22:31, Blogger medea

    jua, es cierto. Me hiciste buscar.. y resulta que Bata es checoslovaca! lo q aprende uno. Al final d cuentas la globalización hace q todo se parezca, sobre todo como dijeron antes, las capitales todas se parecen cada día más. Qué bueno tu viaje, la inca kola, espero q hayas comido algún chocolate D'onofrio y que sigás recorriendo el mundo.

    pd. Es aeropuerto Jorge Chávez XD

     
  • At 27 de enero de 2011, 8:41, Anonymous anechkaoh

    Es chicha no mazamorra morada, bruta soy, duh.

    Yo tuve un momento en el que me senti como "bajada del monte a tamborazos" en Frankfurt, Alemania. Estaba en el hotel NH City y estuve literalmente media hora buscando como prender la luz, no habia sitch ni en la pared ni en las lamparas, naaada. Luego asi como con risa y pena marque a la recepcion para saber como prender la luz. Resulta que la tarjeta - llave que me habian dado en la recepcion no solo sirve para entrar y salir, sino que debe de insertarse en una ranura al lado de la entrada para que se prendan las luces. Asi uno antes de salir saca la tarjeta y se apagan.

     
  • At 27 de enero de 2011, 8:42, Anonymous anechkaoh

    *switch

     
  • At 28 de enero de 2011, 8:19, Anonymous Anónimo

    Maria me parece muy chevere que encuentres tantisimas cosas similares, en Lima. Yo vivo hace casi 11 anos en Washington DC, y todo es tan diferente aca que cuando voy a Colombia, Siento ese choque cultural pero en reversa. Todo el mundo habla espanol en Bogota y la forma como manejan me da miedo (a pesar que yo lo hacia igual jajajaja)... Pero prefiero mil veces Bogota que DC porque aca la vida es aburrida. Si no fuera por mi empleo me devolveria, claro que hay que ser positivos. Pero pronto ire a Colombia asi sea unos diitas de vacaciones. Cuando me "suelten" de la Universidad

     
  • At 28 de enero de 2011, 13:29, Blogger Mafe

    ESA ES MI COMADRITA DARAJO!!!
    Dora la exploradora te quedó en pañales!!!

    Dos cosas:
    1. Ya te picó el bichito de la viajadera, ya te diste cuenta que viajar no da susto, que cualquier metida de pata tiene solución y que en ninguna parte del mundo muerden... en todas partes del mundo hay gente de colores marcianos y bonitos, y con actitudes interesantes y terroríficas que te ponen a pensar.

    2. TODOS somos iguales pero cada región uno tiene su sazón que lo hace diferente. Lo mas chévere es descubrirlo personalmente

     
  • At 30 de enero de 2011, 8:14, Blogger Mis cositas y yo desde aquí...

    Maria, que rico que estrenaste tu pasaporte!!!
    Yo he descubierto que lo mejor de mi vida han sido los viajes y al igual que tu el primer viaje al exterior fue antes de terminar la U y fue el drama total (ya que mi miedo como muchas otras veces en viajes nacionales) se manifestó en una supuesta intoxicación que solo estaba en mi mente y que por poco me daña el viaje a Cuba a un congreso.
    Ahora mi marido me dice vamos de viaje y yo no me hago problema agarro la maletica y me faltan paticas para montarme al bus, el carro, el avión, el tren o hasta el camión si es necesario jajaja.
    QUE VIVA EL PLACER DE VIAJAR!!!
    Oye y no te desanimes. igual encontrarás cosas diferentes a las de nuestra amada Colombia y te sorprenderás de los muchos términos linguísticos, formas de vivir y relacionarse, así que mija lo que hay es vida por conocer!!!

     
  • At 14 de febrero de 2011, 13:07, Anonymous Lucas

    Y aqui estoy de nuevo, de regreso a la blogocosa digital y me encuentro con que mis dos blogeros preferidos ya no blogean. Ni sumercé ni su señor esposo... que les pasó?

    Ahora si, sobre el post... viajando de este mismo lado del charco siempre se encontrarán muuuuuchas similitudes, de costumbres, paisajes y gente. Cierto es lo que dice Lilián, otro cuento es viajar di tu a Transilvania...

    Rico que pasees y siga haciendolo, que siempre es bueno conocer otros pueblos.

    Un abrazo y sigo a la espera de mas posts.


    Oiga... y ya pasó por mi nuevo chuzo? www.lucas0123.com

     
  • At 24 de abril de 2012, 14:03, Blogger Joan

    Hola María, supongo que algo tarde va el comentario...pero igual vale!...mi nombre es Joan, soy peruano, y me sorprendio mucho y de muy buena manera la forma en que cuentas tu experiencia en Lima, en verdad la disfrute mucho. Y comparto tambien la sensación que se siente de enfrentarse a una nueva cultura, las preguntas clásicas....como será?....serán buenos?.....me entenderán?......y tantas mas que se nos cruzan por la cabeza....(me paso en mi primer viaje)...bueno, lo cierto es que una vez enfrentados a la realidad, nos damos cuenta que no somos tan diferentes unos de otros....es verdad que existen lógicas diferencias, pero en sí, somos producto de una sola identidad y costumbres similares, claro con sus variaciones regionales....por ejemplo, me sorprendió lo del manjar blanco, yo tambien pensé que era algo peruano, y recien hoy descubro (oh!..sorpresa!,) que ustedes tambien tienen eso....las cocadas, que las comenta alguien más lineas arriba....tambien me rayó, como decimos acá (sorpresa sin explicación).

    No conozco Colombia, pero si conozco algunos amigos colombianos, paisas y llaneros....y debo decir que son de lo más agradables....lo único que no comparto es tomar la cerveza con sal y limón (michelada creo?)....noooo!!....la cerveza es rica al natural...jajajaja...y si es Pilsen Callao (botellita verde),...mejor!!....

    Salud por eso, y suerte en tu próximo viaje!!

     
  • At 24 de septiembre de 2012, 11:05, Anonymous Anónimo

    Soy Peruana y vivi por unos meses en Colombia específicamente en Cali. El manjarblanco seria similar al Arequipe, el Champús Peruano es distinto al Colombiano (nosotros no tenemos el delicioso Lulo), lo que pasa es que si recordamos la historia tanto Perú como Colombia y otros paises Sudamericanos hemos tenido bastante influencia Española(Virreynato)esto se refleja también en la comida. Alla los niños envueltos es aquí el pionono y asi podriamos seguir...

     
  • At 24 de septiembre de 2012, 11:25, Anonymous Anónimo

    Olvidaba decirte que la Butifarra Peruana es pan relleno con tajadas de jamón casero (hecho a base de carne de cerdo), y zarza de cebolla(cebolla, limón y aji, la butifarra Colombiana es algo parecido a un chorizo. Sucede que al tener los mismos nombres pensamos que es lo mismo. Me recuerda cuando vi empanadas en Cali, pensando que eran como las Peruanas compre una y gran sorpresa en el relleno tenia arroz, cuando aqui estan rellenas de pollo, carne, queso, todo va de acuerdo a la costumbre del país

     
  • At 20 de septiembre de 2013, 13:21, Blogger Jorge Ramiro

    En nuestro continente esta lleno de ciudades con un gran choque de culturas y espectaculares para disfrutar del turismo. El ultimo año obtuve Vuelos a Colombia y pude conocer un país al que nunca había ido pero esta lleno de ciudadanos con orígenes muy diferentes ya que las ciudades son muy distintas alli