viernes 16 de julio de 2010
¡Julius, a votar!
Seré breve pequeños, me han nominado para aparecer como "modelo no modelo" en la revista Soho. Si sumercé, que ha leído este blog desde sus inicios (allá en el 2007, antes de que twitter matara los blós), quiere contribuir con la causa, puede votar haciendo click acá.


Advertencia: toca registrarse y preguntan hasta de qué se va a morir uno.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 3:33 PM | 17 Infelices comentarios
domingo 27 de junio de 2010
Mi papá tiene las vidas del gato
Una mañana del año 1993 (según lo que recuerda mi madre), mientras mis hermanos y yo nos alistábamos para ir al colegio, mi papá discutía afuera de la casa con el trabajador. Si mal no recuerdo lo estaba regañando porque el día anterior había salido sin avisar, dejando a mi hermano de 7 años solo en la finca.

La discusión terminó con un ruido estremecedor, el trabajador acaba de dispararle a mi papá con una escopeta. De pie, a escasos dos metros de distancia, el malnacido le disparó a su patrón apuntándole al pecho. Mi papá no sabe cómo, pero logró esquivar el tiro. Los perdigones se incrustaron en la pared del establo y a él sólo le quedó la pólvora en su brazo izquierdo, un día encerrado en el calabozo de la policía junto a su agresor, y el terror indescriptible de haber visto de cerca a la muerte… pero no sería la primera vez.

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Yo estudiaba en el colegio La Enseñanza, la jornada se acababa a la 1:20 pm y todos los días a esa hora mi mamá estaba esperándome en la camioneta verde. Pero cuando daban las 2 y yo seguía esperando a la salida del colegio sabía que ese día mi papá había sido el encargado de recogerme, él siempre se demoraba haciendo sus vueltas y llegaba tarde. Cierto día dieron las 2, las 2:30, las 3… a las 3:30 ya el colegio estaba vacío y una monja me acompañaba en la portería, finalmente vi llegar la camioneta, conducida por mi mamá.

Recuerdo que al subirme me pareció extraño ver uno de los overoles de trabajo de mi papá doblado sobre el asiento. Una abeja salió volando sobre el overol y yo dije: “mira mamá, una abejita”, ella de inmediato contestó: “sáquela, mátela, no, no la toque. Su papá está gravísimo en el Seguro Social”, supongo que esa no era la forma en la que ella quería darme la noticia.

Esa mañana mi papá estaba arando, pasó cerca de un enjambre de abejas asesinas y probablemente “sopló” la colmena con el escape de su tractor. Los insectos descargaron su furia instintiva contra mi padre, quien al lanzarse del tractor para correr cayó de tal forma que su rodilla derecha giró en la dirección incorrecta.

Tirado en el suelo, incapaz de levantarse por el dolor en su rodilla, fue atacado por miles de abejas durante más de media hora. Me ha contado que se echaba tierra encima para protegerse, y que cuando trataba de gritar para pedir ayuda la boca se le llenaba de abejas.

Un amigo de mi papá había quedado de verse con él ese día, entró en su carro hasta el cultivo y al salir le dijo a uno de los trabajadores: “no encontré a don Rodrigo, pero allá atrás hay un tipo al que lo están matando las abejas, y yo me voy porque soy alérgico”. Si no fuera por esa visita mi padre no estaría contando la historia.

Mi papá llegó al hospital con paro respiratorio y renal. Sólo del brazo derecho (el que usaba para cubrirse la cara) le sacaron 500 aguijones, que es aproximadamente la dosis letal para un adulto. Tenía picaduras en las orejas, la lengua, el paladar, adentro de los párpados, entre el pelo, etc. No me imagino el dolor.

Una semana en el hospital y una posterior cirugía de meniscos bastaron para volver a dejarlo como estaba. Eso sí, no puede ver una abeja o insecto similar porque sale a perderse, es más, el sonido de las detestables vuvuzelas que se pusieron de moda con el mundial de fútbol, lo desespera tanto que no ha sido capaz de ver un sólo partido completo.

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Hace tres años, lo que comenzó como una aparente gripa terminó llevándolo a cuidados intensivos de la clínica Rafael Uribe Uribe de Cali. La enfermedad avanzó con tal velocidad y fuerza, que yo nunca terminé de asimilarlo. Cuando me decían “la situación es muy grave”, yo simplemente me aferraba al recuerdo del hombre saludable que una semana atrás jugaba a asustarme.

Los médicos bugueños no pudieron diagnosticar la leptospirosis que lo estaba consumiendo y decidieron trasladarlo, tenía la tensión por el piso. En la ambulancia rumbo a Cali, mi papá “se nos iba quedando”, palabras de mi tía que lo acompañó. Al llegar a la clínica, una doctora identificó de inmediato los síntomas que ella misma había padecido, y comenzó el tratamiento de la enfermedad saltándose las pruebas para confirmarla.

Mis hermanos y yo fuimos a visitarlo un día cuando ya estaba en cuidados intermedios, me encontré con un hombre completamente debilitado. Mi padre, que siempre se ha caracterizado por dejar el plato vacío, perdió el apetito y diez kilos. Lo único que se podía hacer era esperar que su cuerpo, ayudado por una pesadísima carga de antibióticos, eliminara la enfermedad.

El proceso de recuperación fue bastante largo, pero una vez más, de esto sólo quedó el recuerdo. Si se preguntan por los 10 kg. perdidos, los recuperó con creces ;)

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A sus 61 años, mi padre se ha enfrentado a la muerte en formas tan improbables que mucha gente ni siquiera ha oído nombrar. Entre inconsciente y despierto, ha tenido que oír la aterradora frase “se nos va” refiriéndose a él. Como él mismo dice, le han proyectado la película de la vida un par de veces. También dice que es entonces, cuando ve pasar frente a sus ojos la imagen de la familia que ha construido, cuando decide no dejarse vencer y luchar contra la muerte una vez más.

Quizás es por eso que mi padre se ha convertido para mí en un ser inmortal, invencible. He pasado toda mi vida contemplando los altibajos de la suya y admirando la manera en la que, estando casi del otro lado, logra recuperarse por completo y seguir como si nada.

A mi hombre terco e indestructible, a mi McGyver, a mi héroe personal: gracias por seguir aquí conmigo, te quiero.

Feliz día.

PD: agradecimientos a mi mamá por su ayuda para recordar estos eventos, y su fortaleza para enfrentarlos.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 6:23 PM | 15 Infelices comentarios
miércoles 23 de junio de 2010
El que busca no siempre encuentra
En las oficinas de Google debe haber un cargo que consista sólo en extraer las búsquedas más insólitas que hace la gente. Si existe, ese empleado debe vivir muerto de la risa; si no existe, señores de Google: me postulo inmediatamente para dicho cargo, es más, lo hago gratis.

Y es que el mundo está lleno de gente ignorante, que jura que al otro lado de esa pantallita blanca hay un batallón de simios adiestrados prestos a responder sus preguntas… y qué cosas preguntan, ¡depordios!, y ni hablar de la ortografía y grámatica de estos individuos.

Desde que descubrí en la página de mi contador la opción “Recent keyword activity” me paso de vez en cuando a reírme con las búsquedas más extrañas, y es que sinceramente hay unas… que uno no se explica cómo vinieron a dar a este chuzo.

Bueno, pero como esto de publicar las keywords está bastante trillado, yo le quise hacer alguito de diferencia clasificándolas en categorías. Así que sin más preámbulos:


Próxima Cosecha Productions presenta:
Las infelices búsquedas


Categoría "Pregúntale a Maria()", casi nunca responde:

- no me gusta bañarme que me pasa // que sos un cochino.
- que pasa con el clima de bogota // que está en las drogas.
- mi gata tiene churrias y tiene vomito como se lo quito // favor consultar al veterinario, gracias.
- que pasa si me quedo hasta muy tarde? // que madrugar se convierte en toda una batalla.
- quien es la novia de tatan mejia? // Sí, ¿a la orden?
- sinonimo de cada tiesto tiene su arepa // Para cada roto hay un descosido. De nada.
- analisis de esta oración, angel bueno estuvo de paseo // ¿me repite la pregunta?
- como me cuido del computador // deshágase de ese aparato infernal, no vaya a ser que termine como yo.
- que pasa con las cosechas // que llevan 10 años con los mismos precios, por eso en mi casa todo queda aplazado para “la próxima cosecha”.
- ¿Dónde me toca el icfes? // pues si no sabe usted…
- saber paso a paso como ver la foto de mi messenger // ¿plastilina papito?
- que hombre me va a tocar a mi // por ser tan idiota y preguntarle a google, el peor.
- que pasa cuando se calienta un carro muy seguido // ni idea, espere le pregunto a don Rodrigo.
- que decir en mi nick // lo que te de la gana, no lo tenés que buscar en internet por el amor de dios.
- cuales son la fotos que me paso de ella // ¡Pregúntele a ella!
- mi radio no sintoniza cual sera el problema // mmm, otra pregunta para don Rodrigo.
- que pasa si solo doy una comida al dia // se llama principios de anorexia.
- que me pasa como y sigo con hambre // se llama tenia.
- que pasa si mis papas son primos y yo me quiero casar con una prima // que le salen hijos como yo, no se arriesgue señor.
- SI ESTOY MUY SENCIBLE Y LLORONA QUE VITAMINA ME FALTA // Te falta vergamatil vía intrapiernosa.
- carta a mi mismo // ¿y la buscas en google?
- que significa soñar que la moto en que ando me falla y me estan siguiedo // que es hora de revisar la moto.
- como aprender a entucar // y aquí tenemos a un estudiante del gimnasio moderno (chiste interno).
- porque me da calambre la lavadora // mmm, no sé, intente bajarse de ella cuando esté encendida.
- mi novio mentiroso es // terminarle tú deberías.
- si no presento mi balance a tiempo que pasa // vaya a hacer su balance en vez de andar perdiendo el tiempo por acá.



Categoría "Cuéntale a Maria()", o ”no tengo amigos y necesito alguien que me escuche”:

- mi profesora me dijo que me quedara que tenia que hablar conmigo // huy ¿no será la chaparrita?
- pero todo esto me llena de dicha aunque no me considere una persona dichosa // ¿¿¿uh???
- programando desparche marzo 2007 // vea pues, qué desparchado tan organizado.
- se perdio mi bicicleta… // ahh qué vaina, ojalá la encuentras en google.
- mi mp3 no pasa se queda un coso de espera // Un “coso”, es un lenguaje muy técnico para utilizarlo en google, amigo.
- le tome una foto a mi profe orinando // ¿y cómo te dicen?
- mi gatito de un mes esta raro esta muy nervioso grita mucho y le dan como ataques // ¿grita? ¿le dan como ataques? ¿está usted seguro de que es un gatito?
- Juan me tiene sin cuidado // pobre Juan.
- me gusta mi profesora // otro estudiante enamorado…
- pobre maira se le perdio el celular y las fotos tan bien // Ah bueno, por lo menos las fotos "tan bien".
- a mi tambien me paso lo mismo // no señor, esto SÓLO me pasa a mí, he dicho.
- a mi me preguntan porque las personas ven un solo color // ¿y usted qué responde?
- amañan me sacare un fot con mi novia peor nose como posar. // Decisiones difíciles de la vida.
- No es justo lo que me pasa a mi // otro que #sufrecomoPrecious.
- me e quedado bailando y hablando solo // qué pecao.
- a veces me pregunto por que pasa todo esto // snif.
- solo solo me quedare solo… // No sigan, por favor, me deprimen.
- toda las noches llora hasta quedarse dormida, pensando: 'porque esto me pasa a mi // Ok, es oficial: me deprimieron.

Categoría "Redireccionando", porque el blog que buscas esta ahí a la vuelta:


- foto qk en pelota // pues no creo que acceda, pero vaya y se la pide.
- chistes de ingeniero // sí señor, se le tienen, por acá consigue unos muy buenos huesos.
- relato de mujer lo que me paso en el bus // encuentre todo tipo de crónicas de buseta aquí.
- el gerente me mando a la mierda // Ha de ser un local. ¡Ése es mi Gerente!
- esto no es para mi blogger maria(). Y google le contestó: “quizás quiso decir: esto sólo me pasa a mí”.
- angelita en bola. // Es que es una perversita.


Categoría "Mundo enfermo y triste":


- historia mi culo solo para mi hijo // no quiero ni imaginarme esa historia.
- es normal que cuando este besando ami novio me salga algo baboso de mi cosa // Es normal, apreciada lectora, pero no seré yo la que te explique lo que está pasando en "tu cosa". Aunque el hecho de que la llames así ya es un mal comienzo, de por sí.
- que me pasa me llego mi perido tres veces // ve al ginecólogo amiguita.
- que pasa con las niñas que se bolean dedo // ¿cómo que qué pasa? vaya uno a saber qué cuento te habrán metido.
- le hice el amor a mi prima // ¿estás chicaneando? ¿estás preguntando? ¿estuvo bueno? ¿se cuidaron?
- QUE AÑO PASO QUE MES QUE DIA A QUE ORA COMO FUE // Preguntas para el de la búsqueda anterior…
- tu cajita desea mi zanahoria // esto tiene que ser la letra de un reggaetón, porque estos símiles no pueden tener cabida en otro contexto
- gurisatti en traje de baño // Definitivamente hay mucha gente cochina en este mundo.

Categoría "¡No soy tu chulo!":

A esta categoría pertenecen varías búsquedas que llegan acá todos los días. ¿Cómo hago para que entiendan que no soy su chulo?

- zungas en bogota
- prepago tulueña
- las mas putas de buga
- niña prepago uniandina
- zungas en buga
-prepagos y zungas de guacari

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 6:13 PM | 11 Infelices comentarios
viernes 16 de abril de 2010
Sanito, sanito

Mayo de 1981. Una pareja de esposos espera la llegada de su primer hijo. Se cumplen las 40 semanas, ella empieza a sentir que “ahí viene el muchachito”. Pero recibe una mala noticia: una de sus tías ha sufrido una aneurisma y se encuentra grave en el hospital. En palabras de la madre, el nacimiento de su primogénito “se pasmó”. En los siguientes días tiene algunas falsas alarmas, pero al parecer el bebé está muy amañado y no quiere salir.

Ocho días después, contracciones, ansiedad, carreras, algunas horas en trabajo de parto, y finalmente el matrimonio Cruz Sánchez recibe a su bebé con toda la alegría del caso. Pero el niño ha pasado una semana completa encajado “en posición de salida”. Esto afortunadamente no tiene consecuencias en la salud del bebé, pero sí en su apariencia.

Se dice que todos los recién nacidos son igualitos y que son feos. Pues bien, mi hermano mayor fue la excepción: ¡era horrible! Tenía un turupe a un lado de la cabeza que casi igualaba el tamaño de la misma. A pesar de que el chichón desapareció con el tiempo, la impresión que causó en quienes conocieron a Juan Pablo en sus primeros días, ha permanecido por años entre las anécdotas de mi familia.

La madre y el recién nacido están en el mismo hospital en el que su tía se recupera de la aneurisma, por esta razón reciben una cantidad enorme de visitas. Los familiares y amigos que entran a conocer al bebé sólo atinan a opinar sobre su estado de salud. Comentan cosas como “¡qué lindo sanito está Juan Pablo!”, “ay mija, gracias a Dios nació sano”. Quiénes no lo conocen, al preguntar cómo está sólo reciben como respuesta: “ay, si lo vieras. Está… sanito, sanito”.

Una tía abuela del bebé pasa a visitarlo y a los pocos minutos sale del cuarto sin decir una palabra. Regresa más tarde con un ajuar para el niño, toma un gorrito de lana y entregándoselo a la madre le dice:

“Mija, póngale este gorrito y verá que así no se ve tan feo”.


Hoy, casi 29 años después es mi deber decir:


Juan Pablo: agradece que salió parecido a la mamá.


Pablo José Cruz Duque. Nació el viernes 16 de abril de 2010 a las 9 de la mañana. Pesó 3026 gramos y midió 51 cm.


SOY TÍA, ESTOY FELIZ :D


Epílogo: Mi mamá guardó el gorrito por muchos años, y después se lo regaló a la esposa de Juan Pablo poco antes de que se casaran. La consigna “póngale el gorrito que así no se ve tan feo” sigue siendo utilizada en mi familia.


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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 1:36 PM | 10 Infelices comentarios
martes 9 de marzo de 2010
Sólo nos pasa a nosotros
Él: No reconoces la canción cierto?
Yo: nop
Él: Es de mi juventud
Yo: uuuuuuuuuuuhhhhhhhhh!
Él: Miguel Mateos
Y vivo/ atado/a un sentimiento/ carnal /entrando despacio
No sé, yutubéalo
Yo: ...
Él: Atado a un sentimiento, de Miguel Mateo
Yo: cuando vengas me la canta
Él: S
Yo: s
Él: Jajaja
Yo: jajajja
Te das cuenta de que "eso es amorT" cuando ambos se tragan la misma letra, ¡al mismo tiempo!

Felices 18 17 meses mi amor.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 6:55 PM | 10 Infelices comentarios
martes 16 de febrero de 2010
¿Qué diría Pepe Grillo?

ó "Llámenme Rudolph"


Desde hace algunos días tengo un fastidioso dolorcito en la punta de la nariz que me tiene desesperada. No lo siento todo el tiempo, sólo cuando me la toco (la nariz, malpensados), duermo boca abajo o cuando le doy besitos esquimal a mi novio... sí, ya sé, qué cursi yo. Lo siento Julius, bien puedan vayan y vomiten rosadito y después terminan de leer el post, prometo no escribir más meloserías (de aquí al próximo post).

Ejem, volviendo a lo del dolor en mi nariz, hay dos posibles causantes, y no sé cuál de ellas me hacer quedar peor…

Una, es que me esté creciendo un temible cuerno justo en la mitad de mi cara. ¡Oh, adolescencia! Justo cuando creí que te había superado.

No, si el cuerno hace su aparición no habrá fotos.

La otra, es que el dolor sea producto de un golpe que me di la semana pasada cuando abría la alacena para sacar una bolsa de leche y al mismo tiempo me agachaba para coger la mentada bolsa. No pregunten cómo, porque ni yo entiendo, pero me di con la puerta en toda la punta de la nariz, vi estrellitas, es más, vi toda la vía láctea mientras intentaba poner la leche sobre el mesón. Esto sólo me pasa a mí, carajo.

Y no, tampoco hay fotos de eso, aunque un dibujo explicativo me resultaría muy útil.

Ahora, sé que ninguno de los dos títulos de este post es correcto, porque no tengo la nariz ni grande ni roja. Pero si alguien se sabe una fábula donde el protagonista sufra de un extraño dolor en la punta de la nariz, me hace el favor y mi cuenta. Gracias.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 5:37 PM | 8 Infelices comentarios
viernes 12 de febrero de 2010
Razones por las que no podría ser una Omaticaya:

Post libre de spoilers, pásele.

* Porque ¡ah verraco lenguaje pa’ complicado! Y con lo tapada que soy yo para los idiomas seguro que salgo con algún “i’m felicing de estar en Pandorin Hilton”

* Porque eso de andar a teta voleada todo el día como que no va conmigo.

* Porque le tengo su respetico a las alturas.

* Porque dormir todas las noches en una hamaca debe ser harto incómodo.

* Porque si todavía no sé manejar carro y  casi muero en el intento de aprender a montar a caballo, no me imagino amaestrando a un pajarraco de esos.

* Porque estoy casi segura de que los na'vi se aparean juntando sus trencitas, y pues, paso.

* Porque cuando me saluden “te veo” yo automáticamente voy a contestar: “noooo, ¿en serio?”. Hasta que terminen echándome de la tribu por grosera y contestona.

 

Razones por las que sí podría ser una Omaticaya:

* Porque me luce el color azul, oh sí.


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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 1:39 PM | 7 Infelices comentarios
lunes 8 de febrero de 2010
Me preocupan mis pantalones de niña grande
Llevo toda una vida andando en jeans y tenis, exceptuando obviamente las ocasiones que ameritaban algo más formal, también los disfraces, pijamas, vestidos de baño, las empelotadas -¿por qué no?-, el uniforme del colegio y un pantalón negro que misteriosamente ha crecido conmigo y que abandona el closet máximo 2 veces al año. En resumen, me atrevo a decir que he pasado unos 12 años de mi vida en jeans. Mmm, talvez no debería atreverme, soy muy mala para este tipo de cálculos. (No faltará el Largo que los haga por mí :P)

El caso es que la semana pasada, cuando mi novio y yo decidimos que era el momento de hacer nuestras compras navideñas* a mí me dio por buscar "pantalones de niña grande", es que ya va siendo hora de volverme seria. Después de medirme medio Unicentro me llevé un pantalón café y uno caqui, además de una camisa de rayitas que me queda RAF.

Este sábado, cuando salí a comer con él de mesiversario adelantado (esto de celebrar en las fechas incorrectas se nos está volviendo costumbre), pensé que era un buen momento para lucir uno de mis pantalones nuevos. El problema es que los tenis y los pantalones de niña grande no se llevan muy bien, así que me tocó ponerme unos zapatos cafés que hacía meeeses no usaba... horas más tarde recordé la razón: ¡cómo tallan los muy infelices!

El domingo por la tarde íbamos a cine, yo iba dichosa repitiendo el pantalón del día anterior y, ohpordios, los zapatos torturadores. Con lo que no contaba era con que la escasez de boletas nos haría cambiar el plan película por ida a Mundo Aventura y que terminaríamos caminando los 8,5 km. que el Nokia Step Counter dice que recorrí. Como resultado, hoy tengo ampollas en las ampollas y cada paso que doy me duele como si caminara sobre brasas :S

Todo lo anterior dio inicio a una cadena de razonamientos que me llevaron a concluir que me preocupan mis pantalones, por más lindos que me queden.

-> Bueno, en realidad no me preocupan los pantalones de niña grande, sino los zapatos que tendré que usar con ellos. Porque estas patitas campesinas se hicieron fue para andar descalzas, o en tenis, de hecho unas chanclas ya son demasiado para ellas.
-> Bueno, en realidad no me preocupan tanto los zapatos, sino la cantidad de tiempo que estaré sobre ellos. Todas las vueltas que tendré que dar en esa búsqueda por un trabajo que emprenderé próximamente. De aquí para allá pasando hojas de vida, presentando pruebas, respondiendo entrevistas... ¿qué será de mis pobres pies? ¿alguien quiere pensar en mis pies?
-> Bueno, en realidad no me preocupa tanto la búsqueda como el propio trabajo. Responsabilidades, metas, proyectos, reuniones. Allá le diré el adiós definitivo a mis amados jeans, y dos pantalones (tres, contando el negro) no serán suficientes para reemplazarlos. Voy a parecer una foto, qué horror.

En conclusión, lo que me preocupa no son mis pantalones, sino la transición que implican, de estudiante universitaria a profesional desempleada. La verdad es que aunque siempre me las he dado de muy madura, el 2010 me tiene cagada del susto, y la adquisición de dos infelices prendas es capaz de desequilibrarme hasta tal punto que anoche me costó trabajo quedarme dormida.

Una compañera que acaba de sustentar la tesis escribió hace días en facebook que estaba “buscando trabajo! :)”, comentario que muy pronto fue seguido por: “yo también”, “ya somos 3” “4” “5, si sabes algo avísame”… todos ellos compañeros míos que se graduarán en marzo. Francamente, me da mucho miedo esa situación, todos sabemos que conseguir trabajo nunca ha sido cosa fácil.

Por otro lado (por el mismo, más bien):

-> Me preocupa que los únicos logros que se me ocurren para poner en mi hoja de vida sean de 2005. El ICFES, las distinciones Andrés Bello, la beca en los Andes… ¡necesito logros nuevos!, un buen ECAES no me caería mal, por ejemplo.

-> Me preocupa que mi asesor de tesis esté involucrando a una empresa en mi proyecto. Es decir, alguien diferente al jurado va a estar esperando los resultados de mi experimento, los van a utilizar para algo útil. Bacano, pero es mucha presión.

-> Me preocupa la charla con mi tía hace unas semanas, recordándome que mi estadía aquí es sólo mientras esté estudiando. ¿Será éste el presagio de un “niña, desocúpeme el amarradero III”? (recordad el 1 y el 2).

-> Me preocupa mi falta de experiencia en el campo laboral.

-> Me preocupan cosas tan banales e hipotéticas como quitarme el piercing para verme más seria en una entrevista y que la perforación se cierre y no pueda volver a usarlo :(

Respira, Maria, que el último semestre apenas está empezando...

*Excelente estrategia, por cierto. En febrero ya no hay montonera en los almacenes y en todos lados tienen rebajas.
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PD: inauguro etiqueta, porque a un post como este sólo puedo agregarle "no me hagan caso", Julius.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 5:33 PM | 13 Infelices comentarios
lunes 11 de enero de 2010
De entuques, delirios y remordimientos

- Borrador escrito el 19 de junio de 2009 -

Entucar: término valluno equivalente al “rumbearse” de los rolos, “entromparse” de los costeños y “encarretarse” de los paisas. Entucar es besarse con otra persona sin ningún compromiso, puede llegar más allá como puede quedarse ahí.

Utilizo sus nombres verdaderos porque ya no importan, y porque tengo fe en que los personajes en cuestión nunca se asomen por acá.

A Tomás me lo entuqué un noviembre, era el cumpleaños de Cata G. Tomás era bajito, paisa, gago, y tenía una tos inclemente. Olía a aguardiente y me besaba con los ojos entrecerrados, luego tosía, y con su acento paisa me llamaba “bonita”. Pffft, “bonita”, ¿no tendrán algún otro piropo los paisas? Recuerdo que no soportaba su hablado, ese acentico nunca ha sido de mi completo agrado, además repetía cada sílaba unas cuatro veces cuando menos, según él porque yo lo ponía nervioso. Tomás me besaba, me llamaba bonita, tosía, decía algo tartamudeando y luego me volvía a besar. Estaba borracha, pero no lo suficiente para no darme cuenta de lo mucho me pesaría en la conciencia lo que estaba haciendo. Nunca volví a saber de él, porque así lo quise.

A Ricardo me lo entuqué otro noviembre, creo, era el cumpleaños de mi prima Vicky. Tenía una barba cortica pasada a cigarrillo. Estudiaba medicina. Tenía un pantalón que me llamó mucho la atención, y después de que pasé toda la noche mirándole el culo, me convencí a mí misma de que él me iba a besar y que iba a ser inevitable que yo le correspondiera. Es obvio que toda la situación la propicié yo, que lo que me dijo fue lo que yo quería oír, y que estaba consciente del sentimiento de culpa que me atacaría la mañana siguiente. Ese guayabo me dio más duro que cuando me entuqué a Tomás. Ahora que lo pienso, creo que Ricardo también me decía “bonita”, pero entre el sueño y la borrachera, los recuerdos de esa noche son difusos. De Ricardo tampoco volví a saber nada, creo que se fue a Argentina, si quisiera podría preguntarle a mi prima, pero francamente me tiene sin cuidado.

A Christian me lo entuqué en febrero, la misma noche en que me lo presentaron. Me encantaban sus ojos verdes y la seguridad con la que me hablaba. Sin darme cuenta, mientras fumaba narguila por primera vez en mi vida y tomaba ron, mi mejor amiga y su mejor amigo nos dejaron solos en la sala y yo simplemente desconecté mi cerebro. Lo besé con la completa seguridad de que no habría remordimientos al día siguiente, besaba delicioso y yo sólo me concentré en disfrutarlo. Se puede decir que Christian fue el único con el que llegué a tener aspiraciones de algo serio, pero sólo fue por el humo del narguile en mi cabeza y mi recientemente adquirida sensación de libertad. Esa semana me mandó un mensaje por facebook, después hablamos un par de veces por msn y me desencantó por completo su pésima ortografía, el siguiente sábado me llamó… ¡a las 2 de la mañana! Y ahí fue cuando dije “esto no va para ningún lado”.

No me arrepiento de haberme entucado a Christian, como sí me arrepiento de los otros dos, al fin y al cabo era una etapa que debía quemar, pero definitivamente lo mío es la seriedad. Christian es amigo de Tomás y lo último que supe (después de que me sacó de su facebook) es que se había cuadrado con una niña que conocí el día que me entuqué al paisa.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 3:29 PM | 10 Infelices comentarios
martes 29 de diciembre de 2009
Doctor, se me van las luces

Me levanto, doy tres pasos y no puedo seguir caminando. Todo se oscurece de un momento a otro, echo mano de la pared más cercana y con paciencia espero que regrese la normalidad. Estos “episodios” no duran más de diez segundos, pero lograron preocuparme cuando se volvieron tan frecuentes, hablo de por lo menos cinco veces diarias.

En uno de los que más recuerdo, estaba acostada viendo televisión y el celular de mi hermano comenzó a timbrar. Él estaba bañándose así que yo me levanté corriendo para llevarle el celular y pasárselo por debajo de la puerta del baño. Entonces se me fueron las luces, fue tan fuerte que terminé sentada en el corredor, y ni siquiera podía oír el timbre del celular.

Bueno, hora de comentarle la situación al tío médico. Me da un nombre: hipotensión ortostática. Es una baja de presión que se presenta cuando el paciente cambia de posición, debido a esto no llega suficiente sangre al cerebro y por eso es que se me van las luces.

Ajá, ¿y?

Nada, dice el dr. tío, tomarlo con calma, no levantarse de una sino por etapas. Primero sentarse en la cama, bajar los pies, estar así unos segundos, finalmente levantarse muy despacio… el problema es que siempre se me olvida. Qué cuentos de etapas, me levanto como el “carroloco” que siempre he sido y unos pasos después ya estoy prendida de las paredes :(

Este año no ha sido muy bueno que digamos en cuanto a mi salud. Con tantas consultas al médico (el de la universidad, el de la eps y el tío) temo llegar a aparecer en Enigmas Médicos, un programa que mis papás no se pierden y en el que sus protagonistas después de sufrir durante años con síntomas extraños e inconexos, encuentran la raíz de sus males en enfermedades con siglas larguísimas.

Mentiras, no es para tanto, es que soy consentida y suelo magnificar mis dolencias. Sólo espero que se me quite la hipotensión esa, o por lo menos aprender a levantarme despacio.

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martes 3 de noviembre de 2009
Las aventuras de Transmigüeva
Post que empecé a escribir el 9 de octubre.

Mi mamá dice que yo nací cansada, y como buena madre tiene toda la razón. No soy capaz de permanecer de pie más de 15 minutos, el cuerpo me exige sentarme. Mucho menos soy capaz de soportar la montonera en transmilenio si no tengo en donde posar mi humilde colita.

Es por eso que, después de casi dos años viviendo en el norte, he logrado diseñar la estrategia perfecta para darle gusto a mi pereza teniendo una silla garantizada en el transmi de ida a la universidad.
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Por las mañanas mi tía lleva a los niños al colegio y me deja en la estación Alcalá. Aprovechando que tengo algo de tiempo de sobra, lo que hago es irme hasta el portal norte para tomar la ruta que me lleva hasta la U (J70), que a era hora es una maldita lata de sardinas si se toma en una estación diferente a la de partida.


Así es, pequeño Julius, me pego tooodo este viaje sólo por no irme de pie.


Pero mi superestrategia no se queda ahí. Un buen día descubrí que la ruta B52 al llegar al portal norte se convierte en la J70. ¡Maravilloso! ahora todo lo que tengo que hacer es coger el B52, quedarme en mi puesto y contemplar a las vacas los demás pasajeros matándose a empujones y codazos por una silla.

Hasta hoy lo peor que podía pasar es que el bus no se volviera J70 sino que saliera de servicio, en cuyo caso tengo que bajarme en el portal y unirme a las demás vacas en espera del siguiente, cuando eso pasa me doy cuenta porque el bus no para donde debería hacerlo sino un poco más adelante... hasta hoy.

Iba yo relajada en mi querido B52. Llegamos al portal norte, el bus paró donde siempre, se bajaron todos los pasajeros menos yo, mientras me decía una vez más "soy un transmigenio" vi por la ventana a las vacas que se disponían a abordar el J70... y luego los vi alejarse, ¡el hijuepuerca bus no paró! Le dio la vuelta al portal y siguió hacia el sur a toda velocidad, sin detenerse en ninguna estación y supuestamente vacío.

- Mierda ¿y ahora qué hago? - pensé mientras me abrazaba a mi maleta. Me tomó un buen rato convencerme de que el señor chofer me llevaría a la casa de su madre si yo no hacía algo para evitarlo. Me levanté, atravesé el articulado y, enfrentándome con valentía a ese letrero que dice: "Prohibido hablar con el conductor" me acerqué y le dije:

- Señor, qué pena ¿hasta dónde va?
- Ay, mami, ya no estoy en servicio.
- ¿Y entonces dónde para?
- No, mi amor, ya hasta el parqueadero. ¿Pero usté por qué no se bajó en el portal?
- Es queeee... es que me quedé dormida. Señor, déjeme por acá en cualquier estación.
- No puedo mami. Es que estamos en hora pico y donde yo pare en cualquier estación se me llena el bus de gente.
- ¿Y entonces?
(Silencio prolongado)
Resignada, me senté en la silla más cercana preguntándome dónde quedaría el berraco parqueadero de trasmilenio y cómo haría para ir de ahí a la universidad. No saben lo raro que se siente tener todo un transmilenio para uno solo. En otras condiciones (si me llevara a donde yo necesito ir) sería una situación ideal: servicio ultrahipermegasuperexpreso, un taxi de 48 puestos con carril exclusivo.

Cuando ya había perdido todas mis esperanzas de llegar a clase temprano, el conductor se compadeció de mí (creo que la cara de "pobrecita yo" ayudó un poco), me dijo que intentaría detenerse en una estación y que si no había gente abriría la puerta para dejarme salir.

La elegida fue la estación de la calle 106, que al parecer siempre está muerta, incluso en hora pico. Me acerqué a la puerta, ésta se abrió durante unos 0.05 segundos y yo salí, liberada de mi roja y articulada prisión, estuve a punto de besar el suelo de la estación pero pues, todavía cargaba un poquito de dignidad en la maleta.

Lo que siguió fue una travesía que me llevó por 10 estaciones, 4 troncales y 3 trasbordos que no pienso resumir acá, y finalmente llegué media hora tarde a mi clase de plantas, un retraso insignificante teniendo cuenta que en algún momento me vi desamparada en un parqueadero de transmilenios, esto sólo me pasa a mí.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:46 PM | 30 Infelices comentarios
sábado 10 de octubre de 2009
Yo sé que no te gustan los post cursis...
... pero no podía evitarlo.

Porque este año que te he tenido junto a mí ha sido maravilloso.
Porque quiero que sean muchos más y cada vez mejores.
Porque le doy gracias a Dios por haber encontrado alguien con quien me entiendo tan bien.
Porque estoy muy feliz por esta etapa que comienza en tu vida y emocionada por ser parte de ella.
Porque sigo aprendiendo cosas de ti y encontrando nuevas formas de hacerte reír.
Porque a pesar de que los problemas aparecen por todos lados, cuando me abrazas me recuerdas que todo saldrá bien.

Feliz primer aniversario mi Chinito. Te amo.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:24 PM | 8 Infelices comentarios
miércoles 7 de octubre de 2009
"Vaya pinte a Pampi"


El baboso de mi hermano tenía cerca de dos años, esa tierna edad en la que los niños no permiten que las mamás hagan visita con tranquilidad. Al niño le encantaba dibujar aunque lo único que saliera de sus talentosas manos fueran garabatos incomprensibles. Así que andaba todo el día detrás de mi madre, con papel y lápiz, preguntándole “¿y ahora qué pinto?”.

Esa tarde una prima de mi mamá había ido a la casa, y mientras intentaban mantener una conversación eran constantemente interrumpidas por mi hermano.
- ¿Y ahora qué pinto?
- Pintaaaa… una casita.
(Mi hermano hacía un garabato).
- Mamá, mira la casita.
- Qué linda mijo.
-¿Y ahora qué pinto?
- Pintaaaa… un árbol.
(Otro garabato).
- Mamá, mira el arbolito.
- Qué lindo mijo.
Lejos estaba mi madre de imaginar que la respuesta que le daría fin a ese eterno loop de mamáquépintoahora sería “vaya pinte a Pampi”. Pampi era como le decíamos a mi hermano mayor. De inmediato el pequeño artista se levantó y se fue, mi mamá y su prima por fin pudieron hablar tranquilas.

En una pared, sobre el escritorio, colgaba esta enorme foto de mi hermano mayor cuando bebé:


Era hasta bonito el culicagado


Armado con su lápiz, Picasso se trepó a la silla y de ahí subió al escritorio. Media hora más tarde fue hasta donde mi mamá, le tomó la mano diciendo “ya pinté a Pampi” y la llevó a contemplar su obra.

La verdad yo no había nacido cuando pasó todo esto, pero según lo que me cuentan el resultado fue algo más o menos así:



Reproducción en paint de la obra “Pampi” (1987). Técnica: lápiz sobre foto.

Lastimosamente doña Patricia no supo apreciar el valor artístico del dibujo y lo eliminó después de muchas horas de borrador. Hoy en día la foto sigue colgada en uno de los cuartos de mi casa y cada vez que la veo me la imagino llena de rayones y a mi hermano todo orgulloso diciendo “¡ya pinté a Pampi!”.

Han pasado muchos años desde esa tarde, tantos que a Pampi ya no le dicen Pampi sino ingeniero Cruz. Pero lo mejor es que dentro de unos meses también le diremos papá :D

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 4:18 PM | 12 Infelices comentarios
miércoles 30 de septiembre de 2009
¡Bienvenido al mundo del mañana!

¿Recuerdan ese capítulo de Futurama en el que Fry descubre que le están metiendo comerciales a sus sueños? Bueno, pues creo que el futuro está aquí y que soy el sujeto de prueba para las primeras emisiones de publicidad en los sueños.

Resulta que antenoche entré al baño de un restaurante y me encontré con Paula Andrea Betancourt. Nos saludamos como si fuéramos amigas de toda la vida y después de preguntarme cómo iba en la U me dijo, con ese característico acento paisa y su tonito de propaganda institucional: ¿y ya reclamaste los resultados de la citología?

Lo mejor fue mi respuesta: ay no Paula Andrea, es que como me la hice una semana antes de empezar el semestre, me fui para Bogotá y no alcancé a recoger los resultados, después mi mamá me iba a hacer el favor pero ahí fue cuando se fracturó el pie y entonces... Lo siguiente que recuerdo es a la exreina dándome el regaño de mi vida y diciéndome que era el colmo de la irresponsabilidad que no hubiera hecho esa vuelta después de casi 3 meses.

A que no adivinan qué fue lo primero que hice ayer al levantarme... pues desayunar, pero después de eso hablé con mi mamá para que me llevara al Seguro Social, ejem, Nueva EPS para reclamar los resultados de mi citología. Y es que, tontica y todo, la diva de mis sueños (literalmente) tenía razón: no vale la pena haber pasado por el que considero uno de los momentos más humillantes de mi corta vida para luego ignorar sus resultados.

Por la tarde, y luego de darme cuenta de que mi cédula de ciudadanía no quiso acompañarme durante esta semana de receso y se quedó en Bogotá (esto sólo me pasa a mí), por fin tuve en mis manos el dichoso papelito. Muestre a ver, todo bien, normal, no tengo de eso, me salvé de esto otro, aquello suena a piropo, pobrecita lo que tenga tal cosa, momento, qué carajos dice ahí?! positivo para what?!

Paréntesis, señores doctores: qué les cuesta escribir claro o en su defecto valerse de un computador/máquina de escribir?

El garabato indescifrable me dejó preocupada por el resto del día. Afortunadamente Paula Andrea no apareció nuevamente en mis sueños porque eso me habría ocasionado un colapso nervioso. Hoy, bien tempranito, llamé al Seguro Social, ejem, Nueva EPS, y pedí una cita con el doctor que me atendió la vez pasada. En resumen, los resultados estaban dentro de lo normal, nada de qué preocuparse. Fiuu, me volvió el alma al cuerpo.

Ya saben niñas: a hacerse la citología y a reclamar los resultados antes de que Paula Andrea B. y los modernos comerciales transmitidos por medio de los sueños hagan lo suyo ;-)

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 6:06 PM | 9 Infelices comentarios
jueves 27 de agosto de 2009
A mí me gusta…

Plagiando de frente a Alejo Angel. 

Ando en busca de la inspiración perdida, la segunda parte del post pasado he empezado a escribirla unas siete veces y no fluyeeee, a lo mejor es culpa de un mal recuerdo que estoy intentando bloquear desde ese día… el caso es que me duele el abandono tan ridículo que ha caído sobre mi amado blog, y pensé que lo mejor que podía hacer para empezar a escribir de nuevo era leer a mis amigos, cosa que desde hace un par de semanas no hacía, y fue así como terminé en el Armadillo leyendo un post muy lindo, que me hizo sonreír y ponerme a pensar en algunas de las cosas que me gustan y que me alegran la existencia.


- Andar descalza toooodo el tiempo.

- Ver The big bang theory.

- Ponerme la bata y encuevarme en el laboratorio toda la tarde.

- Don Dieguito, el señor que se sube a vender marcadores y esferos en los buses. Desde hace rato quiero escribir un post sobre él.

- Montar en bici, reírme del trancón de la hora pico mientras voy relajada por la ciclo ruta.

- Me gusta Bogotá.

- La Nutella en cantidades industriales. 

- Mi nombre, cuando lo escriben bien.

- Mi blog, mis Julius.

- Meter las paticas en el mar… y después el resto del cuerpo, puedo quedarme horas jugando en el mar como niña chiquita.

- Comprarme aretes, cuanto más grandes mejor.

- Que me consientas la cabeza mientras vemos televisión, ahora que tengo el pelo corto me gusta más.

- El punto número 15 en la lista de Alejo ;)

- La última media hora del viaje en bus de Bogotá a Buga, cuando empiezo a sentir que estoy llegando a mi hogar.

- Society, de Jean Pascal… ¡qué loción para oler rico!

- Esos días en los que al sol le da por asomarse en Bogotá y me puedo echar un rato en el parquecito afuera de la U.

- Regalar algo especial.

- Los gatitos, sobre todo cuando están en esa etapa en que se la pasan jugando y pataneando todo el día.

- Tomar trago con mis hermanos y mi papá.

- Semana Santa con mi familia, el ambiente de la casa antes de la procesión del viernes santo.

- Me encanta ser tu copilota, viajar a pueblitos que no conocemos y tomarnos la foto-boleta en la plaza central.

- El helado de chocolate con chocolate y salsa de chocolate de Cascabel. Mmmm.

- Me gusta esta canción y la voz de esa niña, no puedo dejar de ver este video:


Ha sido un mes difícil, finalmente acepté que mi salud no está bien y que tengo que ir al médico lo más pronto posible. La semana antepasada fue de depresión profunda, con conversaciones largas y agotadoras. A pesar de todowhat a wonderful world! :)


Editado 14-02-2010:

Restringidos los comentarios por culpa del maldito spam.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:31 PM | 19 Infelices comentarios
martes 14 de julio de 2009
Las cabalgatas y yo, primera parte
Intento rescatar algunos recuerdos reprimidos de mi infancia para escribir este post. No es fácil saber en qué preciso momento comenzó mi miedo irracional por los caballos y más específicamente por ese evento en el que una vez al año la gente libera su traqueto interior y sale a mostrarse por todo el pueblo encaramado en un caballo, con objetivos que no van más allá de llenar las calles de mierda y el organismo de alcohol.

Pensándolo bien los caballos sí me gustan. Yo crecí en una finca, mi papá tenía una yegua llamada Marina que tuvo tres potritos, a medida que iban naciendo, mis hermanos y yo –de mayor a menor– les fuimos poniendo nombres TV-influenciados y así nos hicimos cada uno a un caballo. Primero nació Tornado (sí, como el caballo del Zorro), que fue para mi hermano mayor. Después vino Centella (sí, como el capitán Centella, el de la moto), propiedad de mi segundo hermano. Y por último nació mi potranca: Gaviota (me debatía entre ese nombre y “Esmeralda”, nonono ¡novelera desde chiquita!)

Recuerdo que esporádicamente salía a cabalgar por la finca con mis hermanos, pero un día cualquiera, mi yegua (creo que iba en Marina) se desbocó, arrancó a correr como loca y cuando por fin logré que se detuviera, me bajé diciendo que nunca más volvería a montarme en un caballo. Promesa que he cumplido desde ese día y que he reiterado con cada caída o patada que han recibido mis hermanos. Pero espero, por mi propio bien, que cabalgar sea como montar en bicicleta.

Las cabalgatas son otro cuento, esa cantidad absurda de jinetes por todas las calles siempre ha sido para mí sinónimo de desorden, problemas, caídas, borrachos etc. Desde que tengo memoria he visto salir a mis hermanos casi a mediodía montados en sus caballos y me he quedado con la angustia de no saber a qué hora van a volver, ni en qué estado. De una cabalgata de la feria Buga tengo el recuerdo del que considero uno de los peores días de mi vida… recuerdo reprimido, como decía al principio, pero creo que de ese día viene mi mayor trauma con esos eventos.

Mi hermano mayor, víctima de una borrachera épica, se separó del grupo con el que estaba y se perdió. Uno de mis tíos, víctima de una borrachera aun más épica, se armó tremenda película y logró convencer a los demás de que a mi hermano lo habían secuestrado en plena cabalgata. Oyendo esto, mis papás salieron a buscar a mi hermano y me dejaron cuidando la casa. En esas llegó mi tío, casi sin poder sostenerse, diciendo que había encontrado a los hijueputas que tenían a mi hermano y que iba por ellos. Lo siguiente que recuerdo es ver a mi tío tirado en el suelo, tratando de armar la escopeta de mi papá, que afortunadamente sólo la sabe armar el dueño, y diciendo que iba a matar a esos hijueputas. Créanme, esa imagen puede ser muy traumatizante cuando tienes 8 años. La cosa se puso mejor cuando unos tipos que conocían a mi papá encontraron el caballo de mi hermano y fueron hasta la finca a dejárselo. Mí tío identificó a los presuntos secuestradores y con otras personas que habían llegado (no recuerdo quiénes eran) les dieron la muenda de sus vidas a los pobres que sólo iban a entregar el caballo. Al final mi hermano apareció, otro tío logró detener la pelea con los “secuestradores” y todo volvió a la normalidad.

* Tuve que pedirle a mi mamá que me ayudara a recordar esta historia y descubrí que su trauma es mayor que el mío, ella es la que tiene que ir a buscar a sus hijos al final de cada cabalgata.

Salvo por la cabalgata de hace 3 o 4 años de la que mi hermano mayor volvió cargado, no por borracho sino porque acababa de caerse del caballo y golpearse la espalda con un andén; los siguientes años las cabalgatas fueron menos memorables que la del secuestro, pero siempre estaba la angustia por el regreso de mis hermanos, y fue así como le cogí fastidio a esa fecha.

Sin embargo todos tenemos derecho a cambiar de opinión, a ensayar lo que algún día dijimos que ni locos llegaríamos a hacer y porqué no, a enfrentar los traumas de la infancia. Es por eso que hace tres semanas, cuando mi hermano comenzó a hablar de los preparativos para la cabalgata de este año, le dije que tenía ganas de participar. Fue un comentario al aire, la verdad lo hice más que todo por ver la reacción de mi mamá, que obviamente no fue la mejor. Cuando me di cuenta ya mi papá me había conseguido el caballo, la herrada y la montura.

Mi hermano me acaba de llamar para decirme que el caballo ya está en la finca, que mañana tenemos que salir a montar para que se acostumbre a mí. La cabalgata es este jueves y yo estoy aquí recordando porqué odio las cabalgatas y diciéndome “¿en qué me he metido?”

En últimas lo peor que me puede pasar es obtener una buena historia para contar acá... ¿verdad? ¿verdad? ¿VERDAAAD?

Tengo meyo :S

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 7:15 PM | 21 Infelices comentarios
lunes 6 de julio de 2009
Marcando territorio
Querido Baboso:
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Plenamente consciente de que en algún momento llegarás a leer este post, así como tal vez lo harán algunos de tus amigos a los que les diste la dirección de mi blog para que vieran lo que le hiciste a mi computador y después decidieron quedarse a leer el resto, me dirijo a vos por este medio para manifestarte la inconformidad que me embarga desde ayer en la tarde.

Como sabes, nunca he estado del todo contenta con la relación que tienes con quien prefiero llamar "la Gata", sin embargo, insisto en conocerla para cambiar esa imagen probablemente equivocada que tengo de ella. Y al igual que nuestra familia, no voy a cuestionar tus decisiones ni mucho menos decirte que no vayas a Tuluá para visitarla.

Por otro lado, es posible que no sepas que te tengo un poco de envidia por tu portátil, desde el cual escribo el presente post aprovechando que estás en Cali haciendo vueltas de la universidad. Siempre me ha parecido algo injusto que mi computador haya sido comprado con la plata que conseguí trabajando, mientras que tu portátil es producto de unos cuantos años insistiéndole a mi papá para que te lo comprara. No obstante, reconozco que como estudiante de Ingeniería de Sistemas lo tuyo no es un capricho y que realmente necesitas este computador más que yo. Me conformo con que me lo sigas prestando cuando los dos estemos en Buga de vacaciones, para ver Dexter y matar el aburrimiento.

Lo que me tiene completamente indignada es esa pequeña marca que ha aparecido en tu computador después de tu último viaje a Tuluá. Una imagen tan ridícula que dudo mucho que haya sido iniciativa tuya pegarla ahí. Es más, creo que ni yo sería capaz de atentar contra cualquiera de mis pertenencias con un sticker tan boleta y tan "femenino", por decirlo así. No, es que no me crean tan marica, ¿a lo bien no te da pena andar por ahí con ese sonriente conejo-ratón-gato-loquesea pegado a tu preciado portátil?

De modo que te ruego que le digas a mi nunca bien ponderada cuñada, que la próxima vez que quiera marcar territorio no lo haga en el computador que mi papá te compró con tanto esfuerzo, y que tu hermana toma deliberadamente para postear en tu contra.
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No, es que hay derecho, no.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 6:44 PM | 25 Infelices comentarios
martes 30 de junio de 2009
Se acabó junio
No es que me preocupe que ya empiece a agonizar el 2009. Lo que me tiene mal, lo último que pensé anoche y lo primero que pensé esta mañana es que se acabó junio y yo no escribí nada por acá. Así que a este post, que básicamente no dice nada trascendente, le pondré fecha del 30 de junio solamente para que mi blog no se quede sin archivos para este mes, cosa que nunca me ha pasado.

Sí, yo sé que es una bobada, y hasta puede considerarse trampa. Pero prefiero hacer trampa a ver ese vacío en mis archivos, a pensar que este mes no me pasó ninguna de esas cosas que sólo me pasan a mí... y eso no es del todo cierto.

Sobreviví a octavo semestre, me aprobaron la propuesta de la tesis, dejé el promedio en 4.1 (ñoñaaaa), estuve de desparche en Bogotá, recorrí nuevos lugares en Violeta, mi bicicleta nueva, la nevera fue víctima de uno de mis ataques de ira (ver foto), me fui de vacaciones con mi novio, conocí Barranquilla, conocí Cartagena, ¡conocí al Gerente!, me tomé una foto con Pedro Falla papito rico sabor a pollo (ver foto, pero no mucho, porque me lo gastan), volví a Bogotá para niñerear a mis primitos durante una semana, visité urgencias de la fundación Santa Fe gracias a la inoportuna neumonía de mi primo, y finalmente, regresé a Buga para amarrarme de nuevo al papayo, celebrarle el cumpleaños 60 a mi papá, y recibir a mi prima Aleja y su hermana que acaban de llegar de la hijuemadre patria.

Después de este pequeño resumen de mi emocionante junio, sólo me queda decir que sigo amando mi blog, que nunca me olvido de ustedes Julius, y que si a veces me ataca la desisnpiración y abandono un poco este chuzo no piensen que ya me aburrí, porque todavía falta mucho para eso.

Y qué que pena haber dejado pasar este mes sin manifestarme por acá, pero créanme que me dolió más a mí.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:59 PM | 9 Infelices comentarios
martes 26 de mayo de 2009
Cómo bajarse con estilo de una buseta

En 15 sencillos pasos:

1). A mediodía aborde una buseta tamaño lonchera. Pague los $1.200 del pasaje, póngase cómoda en la última silla desocupada y observe cómo un viejito sin dientes y una señora entaconada paran la buseta dos cuadras más adelante. Ponga musiquita en su reproductor mp3 e intente dormir mientras la buseta avanza a paso de tortuga entre el trancón de la hora pico.

2). Entreabra los ojos cuando el viejito mueco empiece a darle golpes en el vidrio al conductor para que le abra la puerta. Despiértese del todo cuando, después de un rato, note que el viejito no ha logrado bajarse de la buseta y que intenta (sin éxito) abrir la puerta desde adentro.

3). Observe como un flacuchento con delirio de superhéroe pretende ayudar al viejito sin dientes siguiendo las instrucciones inentendibles que el conductor grita desde su cabina.

4). Empiece a preocuparse al ver al chofer orillar la buseta y bajarse para darle empujones a la puerta desde afuera.

5). Súbale el volumen a la música para ignorar a la señora entaconada que, sacando su espíritu de recreacionista de Picardías, intenta socializar con los demás pasajeros y hacer chistes sobre “la jocosa situación”.

6). Envíele un mensaje de texto a su novio contándole que está atrapada en una buseta y que lo único que lamenta es no tener cómo twittearlo.

7). Contemple la multitud que se está amontonando alrededor de la buseta, escúchelos proponer todo tipo de soluciones para enfrentar a la puerta que ha decidido no moverse ni un centímetro. Observe cómo la calma empieza a abandonar a cada uno de los pasajeros.

8). Levántese de su puesto cuando el conductor le indique que todos van a salir por esa ventana de… ¿qué sé yo? ¿60x60? ¿70x70? contra la que, hasta hace veinte minutos, venía usted cabeceando tranquila sin imaginar que terminaría encerrada en esa fatídica lonchera.

9). Pregunte en voz alta si el letrerito de “salida de emergencia” en otra ventana (mucho más grande) es sólo una calcomanía de adorno para el vidrio… resígnese al no recibir respuesta alguna.

10). Observe cómo el superhéroe flacuchento abandona el vehículo a través de la ventana, seguido por el viejito sin dientes y otros dos tipos. Pregúntese cómo harán para salir las dos señoras gorditas que viajan en la última fila de la buseta.

11). Admire las cualidades equilibristas de la recreacionista entaconada y comience a pensar qué pierna va a sacar primero y cómo va usted a saltar sin acabar estampillada contra el andén.

12). Rechace la ayuda de Súper Flacuchento Man después de ver cómo recibe a una estudiante de medicina agarrándola de las tetas. “Muy solidario él, ayudando a bajar a todas las damiselas atrapadas, pero no gracias, yo puedo solita.”

13). “Térciese” la mochila, párese en la silla, tome aire y ¡pa’afuera! Pregúntese cómo putas terminó con la pierna izquierda adentro y el resto del cuerpo asomándose por la ventana. Haga la pirueta más extraña de su vida para sacar la pierna y luego de unos segundos colgada del marco cual miquito, pegue tremendo salto para aterrizar como toda una gimnasta en el andén. Oiga el unísono “¡uuuits!” de los espectadores y límpiese las manos. Usted ha salido invicta* de la buseta, ou seh.

14). Observe a una de las gorditas emprender la maniobra de escape. Tómele un par de fotos con la cámara peye de su celular. Y corra a treparse en la siguiente buseta, que ya va tardísimo para su clase.



[1] Estudiante de medicina. [2] Superhéroe. [3] Gordis. [4] La culpable de todo.



15). Finalmente, llame a su novio para contarle todos los detalles y cierre la conversación con un glorioso “¡esto sólo me pasa a mí!”



*Bueno, ni tan invicta: me pelé un codo, todavía tengo un morado en una pierna y las manos me dolieron tooooda la tarde.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 10:02 AM | 29 Infelices comentarios
miércoles 20 de mayo de 2009
Qué vieja estoy

Advertencia: este post probablemente sólo lo entenderán los lectores colombianos, así que lo siento, Juluis mexicanos y de otras latitudes.

Sebastián tiene 5 años y está terminando el preescolar. Hace unos días le pusieron como tarea en el colegio recortar fotografías de colombianos famosos, pegarlas en su cuaderno y averiguar un poco sobre cada personaje.

Entonces ahí estaba yo, ojeando revistas con Sebas para ayudarle con su tarea, ya habíamos encontrado y recortado a Carlos Vives, Álvaro Uribe y otro par de personajes cuando al voltear una página apareció Carlos, el Pibe Valderrama, con su melena abundante y su sonrisa de “todo bien, todo bien”.

- ¡Ese! Ese es famoso.
- ¿Lo recortamos?
- Sí.
- ¿Pero cómo se llama Sebas?
- Mmmm, no Maria, no me acuerdo.
- El Pibe Valderrama.
- ¡Eso!
- ¿Y qué hace el Pibe?

- Come papas.
- (…)

Les juro que nunca antes me había sentido tan miserablemente vieja.
.
.

Todo bien. ¿Por qué no ahora?

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:12 AM | 31 Infelices comentarios