
Etiquetas: Leve y farandulera

Etiquetas: Leve y farandulera
Etiquetas: De mí para vos, Mi hermosa familia
Etiquetas: Leve y farandulera
Mayo de 1981. Una pareja de esposos espera la llegada de su primer hijo. Se cumplen las 40 semanas, ella empieza a sentir que “ahí viene el muchachito”. Pero recibe una mala noticia: una de sus tías ha sufrido una aneurisma y se encuentra grave en el hospital. En palabras de la madre, el nacimiento de su primogénito “se pasmó”. En los siguientes días tiene algunas falsas alarmas, pero al parecer el bebé está muy amañado y no quiere salir.
“Mija, póngale este gorrito y verá que así no se ve tan feo”.


Etiquetas: De mí para vos, Feliz de la papaya, Mi hermosa familia
Él: No reconoces la canción cierto?Yo: nopÉl: Es de mi juventudYo: uuuuuuuuuuuhhhhhhhhh!Él: Miguel MateosY vivo/ atado/a un sentimiento/ carnal /entrando despacioNo sé, yutubéaloYo: ...Él: Atado a un sentimiento, de Miguel MateoYo: cuando vengas me la cantaÉl: S
Yo: sÉl: JajajaYo: jajajja
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ó "Llámenme Rudolph"
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Post libre de spoilers, pásele.
* Porque ¡ah verraco lenguaje pa’ complicado! Y con lo tapada que soy yo para los idiomas seguro que salgo con algún “i’m felicing de estar en Pandorin Hilton”
* Porque eso de andar a teta voleada todo el día como que no va conmigo.
* Porque le tengo su respetico a las alturas.
* Porque dormir todas las noches en una hamaca debe ser harto incómodo.
* Porque si todavía no sé manejar carro y casi muero en el intento de aprender a montar a caballo, no me imagino amaestrando a un pajarraco de esos.
* Porque estoy casi segura de que los na'vi se aparean juntando sus trencitas, y pues, paso.
* Porque cuando me saluden “te veo” yo automáticamente voy a contestar: “noooo, ¿en serio?”. Hasta que terminen echándome de la tribu por grosera y contestona.
Razones por las que sí podría ser una Omaticaya:
* Porque me luce el color azul, oh sí.
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Etiquetas: No me hagan caso
- Borrador escrito el 19 de junio de 2009 -
Entucar: término valluno equivalente al “rumbearse” de los rolos, “entromparse” de los costeños y “encarretarse” de los paisas. Entucar es besarse con otra persona sin ningún compromiso, puede llegar más allá como puede quedarse ahí.
Utilizo sus nombres verdaderos porque ya no importan, y porque tengo fe en que los personajes en cuestión nunca se asomen por acá.
A Tomás me lo entuqué un noviembre, era el cumpleaños de Cata G. Tomás era bajito, paisa, gago, y tenía una tos inclemente. Olía a aguardiente y me besaba con los ojos entrecerrados, luego tosía, y con su acento paisa me llamaba “bonita”. Pffft, “bonita”, ¿no tendrán algún otro piropo los paisas? Recuerdo que no soportaba su hablado, ese acentico nunca ha sido de mi completo agrado, además repetía cada sílaba unas cuatro veces cuando menos, según él porque yo lo ponía nervioso. Tomás me besaba, me llamaba bonita, tosía, decía algo tartamudeando y luego me volvía a besar. Estaba borracha, pero no lo suficiente para no darme cuenta de lo mucho me pesaría en la conciencia lo que estaba haciendo. Nunca volví a saber de él, porque así lo quise.
A Ricardo me lo entuqué otro noviembre, creo, era el cumpleaños de mi prima Vicky. Tenía una barba cortica pasada a cigarrillo. Estudiaba medicina. Tenía un pantalón que me llamó mucho la atención, y después de que pasé toda la noche mirándole el culo, me convencí a mí misma de que él me iba a besar y que iba a ser inevitable que yo le correspondiera. Es obvio que toda la situación la propicié yo, que lo que me dijo fue lo que yo quería oír, y que estaba consciente del sentimiento de culpa que me atacaría la mañana siguiente. Ese guayabo me dio más duro que cuando me entuqué a Tomás. Ahora que lo pienso, creo que Ricardo también me decía “bonita”, pero entre el sueño y la borrachera, los recuerdos de esa noche son difusos. De Ricardo tampoco volví a saber nada, creo que se fue a Argentina, si quisiera podría preguntarle a mi prima, pero francamente me tiene sin cuidado.
A Christian me lo entuqué en febrero, la misma noche en que me lo presentaron. Me encantaban sus ojos verdes y la seguridad con la que me hablaba. Sin darme cuenta, mientras fumaba narguila por primera vez en mi vida y tomaba ron, mi mejor amiga y su mejor amigo nos dejaron solos en la sala y yo simplemente desconecté mi cerebro. Lo besé con la completa seguridad de que no habría remordimientos al día siguiente, besaba delicioso y yo sólo me concentré en disfrutarlo. Se puede decir que Christian fue el único con el que llegué a tener aspiraciones de algo serio, pero sólo fue por el humo del narguile en mi cabeza y mi recientemente adquirida sensación de libertad. Esa semana me mandó un mensaje por facebook, después hablamos un par de veces por msn y me desencantó por completo su pésima ortografía, el siguiente sábado me llamó… ¡a las 2 de la mañana! Y ahí fue cuando dije “esto no va para ningún lado”.
No me arrepiento de haberme entucado a Christian, como sí me arrepiento de los otros dos, al fin y al cabo era una etapa que debía quemar, pero definitivamente lo mío es la seriedad. Christian es amigo de Tomás y lo último que supe (después de que me sacó de su facebook) es que se había cuadrado con una niña que conocí el día que me entuqué al paisa.
Etiquetas: Pongámonos serios
Etiquetas: Detalles absolutamente irrelevantes
- Señor, qué pena ¿hasta dónde va?
- Ay, mami, ya no estoy en servicio.
- ¿Y entonces dónde para?
- No, mi amor, ya hasta el parqueadero. ¿Pero usté por qué no se bajó en el portal?
- Es queeee... es que me quedé dormida. Señor, déjeme por acá en cualquier estación.
- No puedo mami. Es que estamos en hora pico y donde yo pare en cualquier estación se me llena el bus de gente.
- ¿Y entonces?
(Silencio prolongado)
Etiquetas: Maldita sea mi suerte. Dele. Ríase de mí
Etiquetas: De mí para vos, El amor..., Feliz de la papaya
- ¿Y ahora qué pinto?- Pintaaaa… una casita.(Mi hermano hacía un garabato).- Mamá, mira la casita.- Qué linda mijo.-¿Y ahora qué pinto?- Pintaaaa… un árbol.(Otro garabato).- Mamá, mira el arbolito.- Qué lindo mijo.
Era hasta bonito el culicagado
Etiquetas: Feliz de la papaya, Mi hermosa familia
¿Recuerdan ese capítulo de Futurama en el que Fry descubre que le están metiendo comerciales a sus sueños? Bueno, pues creo que el futuro está aquí y que soy el sujeto de prueba para las primeras emisiones de publicidad en los sueños.
Resulta que antenoche entré al baño de un restaurante y me encontré con Paula Andrea Betancourt. Nos saludamos como si fuéramos amigas de toda la vida y después de preguntarme cómo iba en la U me dijo, con ese característico acento paisa y su tonito de propaganda institucional: ¿y ya reclamaste los resultados de la citología?
Lo mejor fue mi respuesta: ay no Paula Andrea, es que como me la hice una semana antes de empezar el semestre, me fui para Bogotá y no alcancé a recoger los resultados, después mi mamá me iba a hacer el favor pero ahí fue cuando se fracturó el pie y entonces... Lo siguiente que recuerdo es a la exreina dándome el regaño de mi vida y diciéndome que era el colmo de la irresponsabilidad que no hubiera hecho esa vuelta después de casi 3 meses.
A que no adivinan qué fue lo primero que hice ayer al levantarme... pues desayunar, pero después de eso hablé con mi mamá para que me llevara al Seguro Social, ejem, Nueva EPS para reclamar los resultados de mi citología. Y es que, tontica y todo, la diva de mis sueños (literalmente) tenía razón: no vale la pena haber pasado por el que considero uno de los momentos más humillantes de mi corta vida para luego ignorar sus resultados.
Por la tarde, y luego de darme cuenta de que mi cédula de ciudadanía no quiso acompañarme durante esta semana de receso y se quedó en Bogotá (esto sólo me pasa a mí), por fin tuve en mis manos el dichoso papelito. Muestre a ver, todo bien, normal, no tengo de eso, me salvé de esto otro, aquello suena a piropo, pobrecita lo que tenga tal cosa, momento, qué carajos dice ahí?! positivo para what?!
Paréntesis, señores doctores: qué les cuesta escribir claro o en su defecto valerse de un computador/máquina de escribir?
El garabato indescifrable me dejó preocupada por el resto del día. Afortunadamente Paula Andrea no apareció nuevamente en mis sueños porque eso me habría ocasionado un colapso nervioso. Hoy, bien tempranito, llamé al Seguro Social, ejem, Nueva EPS, y pedí una cita con el doctor que me atendió la vez pasada. En resumen, los resultados estaban dentro de lo normal, nada de qué preocuparse. Fiuu, me volvió el alma al cuerpo.
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Plagiando de frente a Alejo Angel.
Ando en busca de la inspiración perdida, la segunda parte del post pasado he empezado a escribirla unas siete veces y no fluyeeee, a lo mejor es culpa de un mal recuerdo que estoy intentando bloquear desde ese día… el caso es que me duele el abandono tan ridículo que ha caído sobre mi amado blog, y pensé que lo mejor que podía hacer para empezar a escribir de nuevo era leer a mis amigos, cosa que desde hace un par de semanas no hacía, y fue así como terminé en el Armadillo leyendo un post muy lindo, que me hizo sonreír y ponerme a pensar en algunas de las cosas que me gustan y que me alegran la existencia.
- Andar descalza toooodo el tiempo.
- Ver The big bang theory.
- Ponerme la bata y encuevarme en el laboratorio toda la tarde.
- Don Dieguito, el señor que se sube a vender marcadores y esferos en los buses. Desde hace rato quiero escribir un post sobre él.
- Montar en bici, reírme del trancón de la hora pico mientras voy relajada por la ciclo ruta.
- Me gusta Bogotá.
- La Nutella en cantidades industriales.
- Mi nombre, cuando lo escriben bien.
- Mi blog, mis Julius.
- Meter las paticas en el mar… y después el resto del cuerpo, puedo quedarme horas jugando en el mar como niña chiquita.
- Comprarme aretes, cuanto más grandes mejor.
- Que me consientas la cabeza mientras vemos televisión, ahora que tengo el pelo corto me gusta más.
- El punto número 15 en la lista de Alejo ;)
- La última media hora del viaje en bus de Bogotá a Buga, cuando empiezo a sentir que estoy llegando a mi hogar.
- Society, de Jean Pascal… ¡qué loción para oler rico!
- Esos días en los que al sol le da por asomarse en Bogotá y me puedo echar un rato en el parquecito afuera de la U.
- Regalar algo especial.
- Los gatitos, sobre todo cuando están en esa etapa en que se la pasan jugando y pataneando todo el día.
- Tomar trago con mis hermanos y mi papá.
- Semana Santa con mi familia, el ambiente de la casa antes de la procesión del viernes santo.
- Me encanta ser tu copilota, viajar a pueblitos que no conocemos y tomarnos la foto-boleta en la plaza central.
- El helado de chocolate con chocolate y salsa de chocolate de Cascabel. Mmmm.
- Me gusta esta canción y la voz de esa niña, no puedo dejar de ver este video:
Ha sido un mes difícil, finalmente acepté que mi salud no está bien y que tengo que ir al médico lo más pronto posible. La semana antepasada fue de depresión profunda, con conversaciones largas y agotadoras. A pesar de todo… what a wonderful world! :)
Editado 14-02-2010:
Restringidos los comentarios por culpa del maldito spam.
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Pensándolo bien los caballos sí me gustan. Yo crecí en una finca, mi papá tenía una yegua llamada Marina que tuvo tres potritos, a medida que iban naciendo, mis hermanos y yo –de mayor a menor– les fuimos poniendo nombres TV-influenciados y así nos hicimos cada uno a un caballo. Primero nació Tornado (sí, como el caballo del Zorro), que fue para mi hermano mayor. Después vino Centella (sí, como el capitán Centella, el de la moto), propiedad de mi segundo hermano. Y por último nació mi potranca: Gaviota (me debatía entre ese nombre y “Esmeralda”, nonono ¡novelera desde chiquita!)
Recuerdo que esporádicamente salía a cabalgar por la finca con mis hermanos, pero un día cualquiera, mi yegua (creo que iba en Marina) se desbocó, arrancó a correr como loca y cuando por fin logré que se detuviera, me bajé diciendo que nunca más volvería a montarme en un caballo. Promesa que he cumplido desde ese día y que he reiterado con cada caída o patada que han recibido mis hermanos. Pero espero, por mi propio bien, que cabalgar sea como montar en bicicleta.
Las cabalgatas son otro cuento, esa cantidad absurda de jinetes por todas las calles siempre ha sido para mí sinónimo de desorden, problemas, caídas, borrachos etc. Desde que tengo memoria he visto salir a mis hermanos casi a mediodía montados en sus caballos y me he quedado con la angustia de no saber a qué hora van a volver, ni en qué estado. De una cabalgata de la feria Buga tengo el recuerdo del que considero uno de los peores días de mi vida… recuerdo reprimido, como decía al principio, pero creo que de ese día viene mi mayor trauma con esos eventos.
Mi hermano mayor, víctima de una borrachera épica, se separó del grupo con el que estaba y se perdió. Uno de mis tíos, víctima de una borrachera aun más épica, se armó tremenda película y logró convencer a los demás de que a mi hermano lo habían secuestrado en plena cabalgata. Oyendo esto, mis papás salieron a buscar a mi hermano y me dejaron cuidando la casa. En esas llegó mi tío, casi sin poder sostenerse, diciendo que había encontrado a los hijueputas que tenían a mi hermano y que iba por ellos. Lo siguiente que recuerdo es ver a mi tío tirado en el suelo, tratando de armar la escopeta de mi papá, que afortunadamente sólo la sabe armar el dueño, y diciendo que iba a matar a esos hijueputas. Créanme, esa imagen puede ser muy traumatizante cuando tienes 8 años. La cosa se puso mejor cuando unos tipos que conocían a mi papá encontraron el caballo de mi hermano y fueron hasta la finca a dejárselo. Mí tío identificó a los presuntos secuestradores y con otras personas que habían llegado (no recuerdo quiénes eran) les dieron la muenda de sus vidas a los pobres que sólo iban a entregar el caballo. Al final mi hermano apareció, otro tío logró detener la pelea con los “secuestradores” y todo volvió a la normalidad.
* Tuve que pedirle a mi mamá que me ayudara a recordar esta historia y descubrí que su trauma es mayor que el mío, ella es la que tiene que ir a buscar a sus hijos al final de cada cabalgata.
Salvo por la cabalgata de hace 3 o 4 años de la que mi hermano mayor volvió cargado, no por borracho sino porque acababa de caerse del caballo y golpearse la espalda con un andén; los siguientes años las cabalgatas fueron menos memorables que la del secuestro, pero siempre estaba la angustia por el regreso de mis hermanos, y fue así como le cogí fastidio a esa fecha.
Sin embargo todos tenemos derecho a cambiar de opinión, a ensayar lo que algún día dijimos que ni locos llegaríamos a hacer y porqué no, a enfrentar los traumas de la infancia. Es por eso que hace tres semanas, cuando mi hermano comenzó a hablar de los preparativos para la cabalgata de este año, le dije que tenía ganas de participar. Fue un comentario al aire, la verdad lo hice más que todo por ver la reacción de mi mamá, que obviamente no fue la mejor. Cuando me di cuenta ya mi papá me había conseguido el caballo, la herrada y la montura.
Mi hermano me acaba de llamar para decirme que el caballo ya está en la finca, que mañana tenemos que salir a montar para que se acostumbre a mí. La cabalgata es este jueves y yo estoy aquí recordando porqué odio las cabalgatas y diciéndome “¿en qué me he metido?”
En últimas lo peor que me puede pasar es obtener una buena historia para contar acá... ¿verdad? ¿verdad? ¿VERDAAAD?
Tengo meyo :S
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Etiquetas: Me llené de mocos, Mi hermosa familia
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[1] Estudiante de medicina. [2] Superhéroe. [3] Gordis. [4] La culpable de todo.
15). Finalmente, llame a su novio para contarle todos los detalles y cierre la conversación con un glorioso “¡esto sólo me pasa a mí!”
*Bueno, ni tan invicta: me pelé un codo, todavía tengo un morado en una pierna y las manos me dolieron tooooda la tarde.
Etiquetas: Maldita sea mi suerte. Dele. Ríase de mí
- ¡Ese! Ese es famoso.
- ¿Lo recortamos?
- Sí.
- ¿Pero cómo se llama Sebas?
- Mmmm, no Maria, no me acuerdo.
- El Pibe Valderrama.
- ¡Eso!
- ¿Y qué hace el Pibe?- Come papas.
- (…)
Todo bien. ¿Por qué no ahora?
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