martes 29 de diciembre de 2009
Doctor, se me van las luces

Me levanto, doy tres pasos y no puedo seguir caminando. Todo se oscurece de un momento a otro, echo mano de la pared más cercana y con paciencia espero que regrese la normalidad. Estos “episodios” no duran más de diez segundos, pero lograron preocuparme cuando se volvieron tan frecuentes, hablo de por lo menos cinco veces diarias.

En uno de los que más recuerdo, estaba acostada viendo televisión y el celular de mi hermano comenzó a timbrar. Él estaba bañándose así que yo me levanté corriendo para llevarle el celular y pasárselo por debajo de la puerta del baño. Entonces se me fueron las luces, fue tan fuerte que terminé sentada en el corredor, y ni siquiera podía oír el timbre del celular.

Bueno, hora de comentarle la situación al tío médico. Me da un nombre: hipotensión ortostática. Es una baja de presión que se presenta cuando el paciente cambia de posición, debido a esto no llega suficiente sangre al cerebro y por eso es que se me van las luces.

Ajá, ¿y?

Nada, dice el dr. tío, tomarlo con calma, no levantarse de una sino por etapas. Primero sentarse en la cama, bajar los pies, estar así unos segundos, finalmente levantarse muy despacio… el problema es que siempre se me olvida. Qué cuentos de etapas, me levanto como el “carroloco” que siempre he sido y unos pasos después ya estoy prendida de las paredes :(

Este año no ha sido muy bueno que digamos en cuanto a mi salud. Con tantas consultas al médico (el de la universidad, el de la eps y el tío) temo llegar a aparecer en Enigmas Médicos, un programa que mis papás no se pierden y en el que sus protagonistas después de sufrir durante años con síntomas extraños e inconexos, encuentran la raíz de sus males en enfermedades con siglas larguísimas.

Mentiras, no es para tanto, es que soy consentida y suelo magnificar mis dolencias. Sólo espero que se me quite la hipotensión esa, o por lo menos aprender a levantarme despacio.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 6:03 PM | 6 Infelices comentarios
martes 3 de noviembre de 2009
Las aventuras de Transmigüeva
Post que empecé a escribir el 9 de octubre.

Mi mamá dice que yo nací cansada, y como buena madre tiene toda la razón. No soy capaz de permanecer de pie más de 15 minutos, el cuerpo me exige sentarme. Mucho menos soy capaz de soportar la montonera en transmilenio si no tengo en donde posar mi humilde colita.

Es por eso que, después de casi dos años viviendo en el norte, he logrado diseñar la estrategia perfecta para darle gusto a mi pereza teniendo una silla garantizada en el transmi de ida a la universidad.
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Por las mañanas mi tía lleva a los niños al colegio y me deja en la estación Alcalá. Aprovechando que tengo algo de tiempo de sobra, lo que hago es irme hasta el portal norte para tomar la ruta que me lleva hasta la U (J70), que a era hora es una maldita lata de sardinas si se toma en una estación diferente a la de partida.


Así es, pequeño Julius, me pego tooodo este viaje sólo por no irme de pie.


Pero mi superestrategia no se queda ahí. Un buen día descubrí que la ruta B52 al llegar al portal norte se convierte en la J70. ¡Maravilloso! ahora todo lo que tengo que hacer es coger el B52, quedarme en mi puesto y contemplar a las vacas los demás pasajeros matándose a empujones y codazos por una silla.

Hasta hoy lo peor que podía pasar es que el bus no se volviera J70 sino que saliera de servicio, en cuyo caso tengo que bajarme en el portal y unirme a las demás vacas en espera del siguiente, cuando eso pasa me doy cuenta porque el bus no para donde debería hacerlo sino un poco más adelante... hasta hoy.

Iba yo relajada en mi querido B52. Llegamos al portal norte, el bus paró donde siempre, se bajaron todos los pasajeros menos yo, mientras me decía una vez más "soy un transmigenio" vi por la ventana a las vacas que se disponían a abordar el J70... y luego los vi alejarse, ¡el hijuepuerca bus no paró! Le dio la vuelta al portal y siguió hacia el sur a toda velocidad, sin detenerse en ninguna estación y supuestamente vacío.

- Mierda ¿y ahora qué hago? - pensé mientras me abrazaba a mi maleta. Me tomó un buen rato convencerme de que el señor chofer me llevaría a la casa de su madre si yo no hacía algo para evitarlo. Me levanté, atravesé el articulado y, enfrentándome con valentía a ese letrero que dice: "Prohibido hablar con el conductor" me acerqué y le dije:

- Señor, qué pena ¿hasta dónde va?
- Ay, mami, ya no estoy en servicio.
- ¿Y entonces dónde para?
- No, mi amor, ya hasta el parqueadero. ¿Pero usté por qué no se bajó en el portal?
- Es queeee... es que me quedé dormida. Señor, déjeme por acá en cualquier estación.
- No puedo mami. Es que estamos en hora pico y donde yo pare en cualquier estación se me llena el bus de gente.
- ¿Y entonces?
(Silencio prolongado)
Resignada, me senté en la silla más cercana preguntándome dónde quedaría el berraco parqueadero de trasmilenio y cómo haría para ir de ahí a la universidad. No saben lo raro que se siente tener todo un transmilenio para uno solo. En otras condiciones (si me llevara a donde yo necesito ir) sería una situación ideal: servicio ultrahipermegasuperexpreso, un taxi de 48 puestos con carril exclusivo.

Cuando ya había perdido todas mis esperanzas de llegar a clase temprano, el conductor se compadeció de mí (creo que la cara de "pobrecita yo" ayudó un poco), me dijo que intentaría detenerse en una estación y que si no había gente abriría la puerta para dejarme salir.

La elegida fue la estación de la calle 106, que al parecer siempre está muerta, incluso en hora pico. Me acerqué a la puerta, ésta se abrió durante unos 0.05 segundos y yo salí, liberada de mi roja y articulada prisión, estuve a punto de besar el suelo de la estación pero pues, todavía cargaba un poquito de dignidad en la maleta.

Lo que siguió fue una travesía que me llevó por 10 estaciones, 4 troncales y 3 trasbordos que no pienso resumir acá, y finalmente llegué media hora tarde a mi clase de plantas, un retraso insignificante teniendo cuenta que en algún momento me vi desamparada en un parqueadero de transmilenios, esto sólo me pasa a mí.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:46 PM | 30 Infelices comentarios
sábado 10 de octubre de 2009
Yo sé que no te gustan los post cursis...
... pero no podía evitarlo.

Porque este año que te he tenido junto a mí ha sido maravilloso.
Porque quiero que sean muchos más y cada vez mejores.
Porque le doy gracias a Dios por haber encontrado alguien con quien me entiendo tan bien.
Porque estoy muy feliz por esta etapa que comienza en tu vida y emocionada por ser parte de ella.
Porque sigo aprendiendo cosas de ti y encontrando nuevas formas de hacerte reír.
Porque a pesar de que los problemas aparecen por todos lados, cuando me abrazas me recuerdas que todo saldrá bien.

Feliz primer aniversario mi Chinito. Te amo.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:24 PM | 8 Infelices comentarios
miércoles 7 de octubre de 2009
"Vaya pinte a Pampi"


El baboso de mi hermano tenía cerca de dos años, esa tierna edad en la que los niños no permiten que las mamás hagan visita con tranquilidad. Al niño le encantaba dibujar aunque lo único que saliera de sus talentosas manos fueran garabatos incomprensibles. Así que andaba todo el día detrás de mi madre, con papel y lápiz, preguntándole “¿y ahora qué pinto?”.

Esa tarde una prima de mi mamá había ido a la casa, y mientras intentaban mantener una conversación eran constantemente interrumpidas por mi hermano.
- ¿Y ahora qué pinto?
- Pintaaaa… una casita.
(Mi hermano hacía un garabato).
- Mamá, mira la casita.
- Qué linda mijo.
-¿Y ahora qué pinto?
- Pintaaaa… un árbol.
(Otro garabato).
- Mamá, mira el arbolito.
- Qué lindo mijo.
Lejos estaba mi madre de imaginar que la respuesta que le daría fin a ese eterno loop de mamáquépintoahora sería “vaya pinte a Pampi”. Pampi era como le decíamos a mi hermano mayor. De inmediato el pequeño artista se levantó y se fue, mi mamá y su prima por fin pudieron hablar tranquilas.

En una pared, sobre el escritorio, colgaba esta enorme foto de mi hermano mayor cuando bebé:


Era hasta bonito el culicagado


Armado con su lápiz, Picasso se trepó a la silla y de ahí subió al escritorio. Media hora más tarde fue hasta donde mi mamá, le tomó la mano diciendo “ya pinté a Pampi” y la llevó a contemplar su obra.

La verdad yo no había nacido cuando pasó todo esto, pero según lo que me cuentan el resultado fue algo más o menos así:



Reproducción en paint de la obra “Pampi” (1987). Técnica: lápiz sobre foto.

Lastimosamente doña Patricia no supo apreciar el valor artístico del dibujo y lo eliminó después de muchas horas de borrador. Hoy en día la foto sigue colgada en uno de los cuartos de mi casa y cada vez que la veo me la imagino llena de rayones y a mi hermano todo orgulloso diciendo “¡ya pinté a Pampi!”.

Han pasado muchos años desde esa tarde, tantos que a Pampi ya no le dicen Pampi sino ingeniero Cruz. Pero lo mejor es que dentro de unos meses también le diremos papá :D

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 4:18 PM | 12 Infelices comentarios
miércoles 30 de septiembre de 2009
¡Bienvenido al mundo del mañana!

¿Recuerdan ese capítulo de Futurama en el que Fry descubre que le están metiendo comerciales a sus sueños? Bueno, pues creo que el futuro está aquí y que soy el sujeto de prueba para las primeras emisiones de publicidad en los sueños.

Resulta que antenoche entré al baño de un restaurante y me encontré con Paula Andrea Betancourt. Nos saludamos como si fuéramos amigas de toda la vida y después de preguntarme cómo iba en la U me dijo, con ese característico acento paisa y su tonito de propaganda institucional: ¿y ya reclamaste los resultados de la citología?

Lo mejor fue mi respuesta: ay no Paula Andrea, es que como me la hice una semana antes de empezar el semestre, me fui para Bogotá y no alcancé a recoger los resultados, después mi mamá me iba a hacer el favor pero ahí fue cuando se fracturó el pie y entonces... Lo siguiente que recuerdo es a la exreina dándome el regaño de mi vida y diciéndome que era el colmo de la irresponsabilidad que no hubiera hecho esa vuelta después de casi 3 meses.

A que no adivinan qué fue lo primero que hice ayer al levantarme... pues desayunar, pero después de eso hablé con mi mamá para que me llevara al Seguro Social, ejem, Nueva EPS para reclamar los resultados de mi citología. Y es que, tontica y todo, la diva de mis sueños (literalmente) tenía razón: no vale la pena haber pasado por el que considero uno de los momentos más humillantes de mi corta vida para luego ignorar sus resultados.

Por la tarde, y luego de darme cuenta de que mi cédula de ciudadanía no quiso acompañarme durante esta semana de receso y se quedó en Bogotá (esto sólo me pasa a mí), por fin tuve en mis manos el dichoso papelito. Muestre a ver, todo bien, normal, no tengo de eso, me salvé de esto otro, aquello suena a piropo, pobrecita lo que tenga tal cosa, momento, qué carajos dice ahí?! positivo para what?!

Paréntesis, señores doctores: qué les cuesta escribir claro o en su defecto valerse de un computador/máquina de escribir?

El garabato indescifrable me dejó preocupada por el resto del día. Afortunadamente Paula Andrea no apareció nuevamente en mis sueños porque eso me habría ocasionado un colapso nervioso. Hoy, bien tempranito, llamé al Seguro Social, ejem, Nueva EPS, y pedí una cita con el doctor que me atendió la vez pasada. En resumen, los resultados estaban dentro de lo normal, nada de qué preocuparse. Fiuu, me volvió el alma al cuerpo.

Ya saben niñas: a hacerse la citología y a reclamar los resultados antes de que Paula Andrea B. y los modernos comerciales transmitidos por medio de los sueños hagan lo suyo ;-)

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 6:06 PM | 9 Infelices comentarios
jueves 27 de agosto de 2009
A mí me gusta…

Plagiando de frente a Alejo Angel. 

Ando en busca de la inspiración perdida, la segunda parte del post pasado he empezado a escribirla unas siete veces y no fluyeeee, a lo mejor es culpa de un mal recuerdo que estoy intentando bloquear desde ese día… el caso es que me duele el abandono tan ridículo que ha caído sobre mi amado blog, y pensé que lo mejor que podía hacer para empezar a escribir de nuevo era leer a mis amigos, cosa que desde hace un par de semanas no hacía, y fue así como terminé en el Armadillo leyendo un post muy lindo, que me hizo sonreír y ponerme a pensar en algunas de las cosas que me gustan y que me alegran la existencia.


- Andar descalza toooodo el tiempo.

- Ver The big bang theory.

- Ponerme la bata y encuevarme en el laboratorio toda la tarde.

- Don Dieguito, el señor que se sube a vender marcadores y esferos en los buses. Desde hace rato quiero escribir un post sobre él.

- Montar en bici, reírme del trancón de la hora pico mientras voy relajada por la ciclo ruta.

- Me gusta Bogotá.

- La Nutella en cantidades industriales. 

- Mi nombre, cuando lo escriben bien.

- Mi blog, mis Julius.

- Meter las paticas en el mar… y después el resto del cuerpo, puedo quedarme horas jugando en el mar como niña chiquita.

- Comprarme aretes, cuanto más grandes mejor.

- Que me consientas la cabeza mientras vemos televisión, ahora que tengo el pelo corto me gusta más.

- El punto número 15 en la lista de Alejo ;)

- La última media hora del viaje en bus de Bogotá a Buga, cuando empiezo a sentir que estoy llegando a mi hogar.

- Society, de Jean Pascal… ¡qué loción para oler rico!

- Esos días en los que al sol le da por asomarse en Bogotá y me puedo echar un rato en el parquecito afuera de la U.

- Regalar algo especial.

- Los gatitos, sobre todo cuando están en esa etapa en que se la pasan jugando y pataneando todo el día.

- Tomar trago con mis hermanos y mi papá.

- Semana Santa con mi familia, el ambiente de la casa antes de la procesión del viernes santo.

- Me encanta ser tu copilota, viajar a pueblitos que no conocemos y tomarnos la foto-boleta en la plaza central.

- El helado de chocolate con chocolate y salsa de chocolate de Cascabel. Mmmm.

- Me gusta esta canción y la voz de esa niña, no puedo dejar de ver este video:


Ha sido un mes difícil, finalmente acepté que mi salud no está bien y que tengo que ir al médico lo más pronto posible. La semana antepasada fue de depresión profunda, con conversaciones largas y agotadoras. A pesar de todowhat a wonderful world! :)

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:31 PM | 19 Infelices comentarios
martes 14 de julio de 2009
Las cabalgatas y yo, primera parte
Intento rescatar algunos recuerdos reprimidos de mi infancia para escribir este post. No es fácil saber en qué preciso momento comenzó mi miedo irracional por los caballos y más específicamente por ese evento en el que una vez al año la gente libera su traqueto interior y sale a mostrarse por todo el pueblo encaramado en un caballo, con objetivos que no van más allá de llenar las calles de mierda y el organismo de alcohol.

Pensándolo bien los caballos sí me gustan. Yo crecí en una finca, mi papá tenía una yegua llamada Marina que tuvo tres potritos, a medida que iban naciendo, mis hermanos y yo –de mayor a menor– les fuimos poniendo nombres TV-influenciados y así nos hicimos cada uno a un caballo. Primero nació Tornado (sí, como el caballo del Zorro), que fue para mi hermano mayor. Después vino Centella (sí, como el capitán Centella, el de la moto), propiedad de mi segundo hermano. Y por último nació mi potranca: Gaviota (me debatía entre ese nombre y “Esmeralda”, nonono ¡novelera desde chiquita!)

Recuerdo que esporádicamente salía a cabalgar por la finca con mis hermanos, pero un día cualquiera, mi yegua (creo que iba en Marina) se desbocó, arrancó a correr como loca y cuando por fin logré que se detuviera, me bajé diciendo que nunca más volvería a montarme en un caballo. Promesa que he cumplido desde ese día y que he reiterado con cada caída o patada que han recibido mis hermanos. Pero espero, por mi propio bien, que cabalgar sea como montar en bicicleta.

Las cabalgatas son otro cuento, esa cantidad absurda de jinetes por todas las calles siempre ha sido para mí sinónimo de desorden, problemas, caídas, borrachos etc. Desde que tengo memoria he visto salir a mis hermanos casi a mediodía montados en sus caballos y me he quedado con la angustia de no saber a qué hora van a volver, ni en qué estado. De una cabalgata de la feria Buga tengo el recuerdo del que considero uno de los peores días de mi vida… recuerdo reprimido, como decía al principio, pero creo que de ese día viene mi mayor trauma con esos eventos.

Mi hermano mayor, víctima de una borrachera épica, se separó del grupo con el que estaba y se perdió. Uno de mis tíos, víctima de una borrachera aun más épica, se armó tremenda película y logró convencer a los demás de que a mi hermano lo habían secuestrado en plena cabalgata. Oyendo esto, mis papás salieron a buscar a mi hermano y me dejaron cuidando la casa. En esas llegó mi tío, casi sin poder sostenerse, diciendo que había encontrado a los hijueputas que tenían a mi hermano y que iba por ellos. Lo siguiente que recuerdo es ver a mi tío tirado en el suelo, tratando de armar la escopeta de mi papá, que afortunadamente sólo la sabe armar el dueño, y diciendo que iba a matar a esos hijueputas. Créanme, esa imagen puede ser muy traumatizante cuando tienes 8 años. La cosa se puso mejor cuando unos tipos que conocían a mi papá encontraron el caballo de mi hermano y fueron hasta la finca a dejárselo. Mí tío identificó a los presuntos secuestradores y con otras personas que habían llegado (no recuerdo quiénes eran) les dieron la muenda de sus vidas a los pobres que sólo iban a entregar el caballo. Al final mi hermano apareció, otro tío logró detener la pelea con los “secuestradores” y todo volvió a la normalidad.

* Tuve que pedirle a mi mamá que me ayudara a recordar esta historia y descubrí que su trauma es mayor que el mío, ella es la que tiene que ir a buscar a sus hijos al final de cada cabalgata.

Salvo por la cabalgata de hace 3 o 4 años de la que mi hermano mayor volvió cargado, no por borracho sino porque acababa de caerse del caballo y golpearse la espalda con un andén; los siguientes años las cabalgatas fueron menos memorables que la del secuestro, pero siempre estaba la angustia por el regreso de mis hermanos, y fue así como le cogí fastidio a esa fecha.

Sin embargo todos tenemos derecho a cambiar de opinión, a ensayar lo que algún día dijimos que ni locos llegaríamos a hacer y porqué no, a enfrentar los traumas de la infancia. Es por eso que hace tres semanas, cuando mi hermano comenzó a hablar de los preparativos para la cabalgata de este año, le dije que tenía ganas de participar. Fue un comentario al aire, la verdad lo hice más que todo por ver la reacción de mi mamá, que obviamente no fue la mejor. Cuando me di cuenta ya mi papá me había conseguido el caballo, la herrada y la montura.

Mi hermano me acaba de llamar para decirme que el caballo ya está en la finca, que mañana tenemos que salir a montar para que se acostumbre a mí. La cabalgata es este jueves y yo estoy aquí recordando porqué odio las cabalgatas y diciéndome “¿en qué me he metido?”

En últimas lo peor que me puede pasar es obtener una buena historia para contar acá... ¿verdad? ¿verdad? ¿VERDAAAD?

Tengo meyo :S

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 7:15 PM | 21 Infelices comentarios
lunes 6 de julio de 2009
Marcando territorio
Querido Baboso:
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Plenamente consciente de que en algún momento llegarás a leer este post, así como tal vez lo harán algunos de tus amigos a los que les diste la dirección de mi blog para que vieran lo que le hiciste a mi computador y después decidieron quedarse a leer el resto, me dirijo a vos por este medio para manifestarte la inconformidad que me embarga desde ayer en la tarde.

Como sabes, nunca he estado del todo contenta con la relación que tienes con quien prefiero llamar "la Gata", sin embargo, insisto en conocerla para cambiar esa imagen probablemente equivocada que tengo de ella. Y al igual que nuestra familia, no voy a cuestionar tus decisiones ni mucho menos decirte que no vayas a Tuluá para visitarla.

Por otro lado, es posible que no sepas que te tengo un poco de envidia por tu portátil, desde el cual escribo el presente post aprovechando que estás en Cali haciendo vueltas de la universidad. Siempre me ha parecido algo injusto que mi computador haya sido comprado con la plata que conseguí trabajando, mientras que tu portátil es producto de unos cuantos años insistiéndole a mi papá para que te lo comprara. No obstante, reconozco que como estudiante de Ingeniería de Sistemas lo tuyo no es un capricho y que realmente necesitas este computador más que yo. Me conformo con que me lo sigas prestando cuando los dos estemos en Buga de vacaciones, para ver Dexter y matar el aburrimiento.

Lo que me tiene completamente indignada es esa pequeña marca que ha aparecido en tu computador después de tu último viaje a Tuluá. Una imagen tan ridícula que dudo mucho que haya sido iniciativa tuya pegarla ahí. Es más, creo que ni yo sería capaz de atentar contra cualquiera de mis pertenencias con un sticker tan boleta y tan "femenino", por decirlo así. No, es que no me crean tan marica, ¿a lo bien no te da pena andar por ahí con ese sonriente conejo-ratón-gato-loquesea pegado a tu preciado portátil?

De modo que te ruego que le digas a mi nunca bien ponderada cuñada, que la próxima vez que quiera marcar territorio no lo haga en el computador que mi papá te compró con tanto esfuerzo, y que tu hermana toma deliberadamente para postear en tu contra.
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No, es que hay derecho, no.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 6:44 PM | 24 Infelices comentarios
martes 30 de junio de 2009
Se acabó junio
No es que me preocupe que ya empiece a agonizar el 2009. Lo que me tiene mal, lo último que pensé anoche y lo primero que pensé esta mañana es que se acabó junio y yo no escribí nada por acá. Así que a este post, que básicamente no dice nada trascendente, le pondré fecha del 30 de junio solamente para que mi blog no se quede sin archivos para este mes, cosa que nunca me ha pasado.

Sí, yo sé que es una bobada, y hasta puede considerarse trampa. Pero prefiero hacer trampa a ver ese vacío en mis archivos, a pensar que este mes no me pasó ninguna de esas cosas que sólo me pasan a mí... y eso no es del todo cierto.

Sobreviví a octavo semestre, me aprobaron la propuesta de la tesis, dejé el promedio en 4.1 (ñoñaaaa), estuve de desparche en Bogotá, recorrí nuevos lugares en Violeta, mi bicicleta nueva, la nevera fue víctima de uno de mis ataques de ira (ver foto), me fui de vacaciones con mi novio, conocí Barranquilla, conocí Cartagena, ¡conocí al Gerente!, me tomé una foto con Pedro Falla papito rico sabor a pollo (ver foto, pero no mucho, porque me lo gastan), volví a Bogotá para niñerear a mis primitos durante una semana, visité urgencias de la fundación Santa Fe gracias a la inoportuna neumonía de mi primo, y finalmente, regresé a Buga para amarrarme de nuevo al papayo, celebrarle el cumpleaños 60 a mi papá, y recibir a mi prima Aleja y su hermana que acaban de llegar de la hijuemadre patria.

Después de este pequeño resumen de mi emocionante junio, sólo me queda decir que sigo amando mi blog, que nunca me olvido de ustedes Julius, y que si a veces me ataca la desisnpiración y abandono un poco este chuzo no piensen que ya me aburrí, porque todavía falta mucho para eso.

Y qué que pena haber dejado pasar este mes sin manifestarme por acá, pero créanme que me dolió más a mí.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:59 PM | 9 Infelices comentarios
martes 26 de mayo de 2009
Cómo bajarse con estilo de una buseta

En 15 sencillos pasos:

1). A mediodía aborde una buseta tamaño lonchera. Pague los $1.200 del pasaje, póngase cómoda en la última silla desocupada y observe cómo un viejito sin dientes y una señora entaconada paran la buseta dos cuadras más adelante. Ponga musiquita en su reproductor mp3 e intente dormir mientras la buseta avanza a paso de tortuga entre el trancón de la hora pico.

2). Entreabra los ojos cuando el viejito mueco empiece a darle golpes en el vidrio al conductor para que le abra la puerta. Despiértese del todo cuando, después de un rato, note que el viejito no ha logrado bajarse de la buseta y que intenta (sin éxito) abrir la puerta desde adentro.

3). Observe como un flacuchento con delirio de superhéroe pretende ayudar al viejito sin dientes siguiendo las instrucciones inentendibles que el conductor grita desde su cabina.

4). Empiece a preocuparse al ver al chofer orillar la buseta y bajarse para darle empujones a la puerta desde afuera.

5). Súbale el volumen a la música para ignorar a la señora entaconada que, sacando su espíritu de recreacionista de Picardías, intenta socializar con los demás pasajeros y hacer chistes sobre “la jocosa situación”.

6). Envíele un mensaje de texto a su novio contándole que está atrapada en una buseta y que lo único que lamenta es no tener cómo twittearlo.

7). Contemple la multitud que se está amontonando alrededor de la buseta, escúchelos proponer todo tipo de soluciones para enfrentar a la puerta que ha decidido no moverse ni un centímetro. Observe cómo la calma empieza a abandonar a cada uno de los pasajeros.

8). Levántese de su puesto cuando el conductor le indique que todos van a salir por esa ventana de… ¿qué sé yo? ¿60x60? ¿70x70? contra la que, hasta hace veinte minutos, venía usted cabeceando tranquila sin imaginar que terminaría encerrada en esa fatídica lonchera.

9). Pregunte en voz alta si el letrerito de “salida de emergencia” en otra ventana (mucho más grande) es sólo una calcomanía de adorno para el vidrio… resígnese al no recibir respuesta alguna.

10). Observe cómo el superhéroe flacuchento abandona el vehículo a través de la ventana, seguido por el viejito sin dientes y otros dos tipos. Pregúntese cómo harán para salir las dos señoras gorditas que viajan en la última fila de la buseta.

11). Admire las cualidades equilibristas de la recreacionista entaconada y comience a pensar qué pierna va a sacar primero y cómo va usted a saltar sin acabar estampillada contra el andén.

12). Rechace la ayuda de Súper Flacuchento Man después de ver cómo recibe a una estudiante de medicina agarrándola de las tetas. “Muy solidario él, ayudando a bajar a todas las damiselas atrapadas, pero no gracias, yo puedo solita.”

13). “Térciese” la mochila, párese en la silla, tome aire y ¡pa’afuera! Pregúntese cómo putas terminó con la pierna izquierda adentro y el resto del cuerpo asomándose por la ventana. Haga la pirueta más extraña de su vida para sacar la pierna y luego de unos segundos colgada del marco cual miquito, pegue tremendo salto para aterrizar como toda una gimnasta en el andén. Oiga el unísono “¡uuuits!” de los espectadores y límpiese las manos. Usted ha salido invicta* de la buseta, ou seh.

14). Observe a una de las gorditas emprender la maniobra de escape. Tómele un par de fotos con la cámara peye de su celular. Y corra a treparse en la siguiente buseta, que ya va tardísimo para su clase.



[1] Estudiante de medicina. [2] Superhéroe. [3] Gordis. [4] La culpable de todo.



15). Finalmente, llame a su novio para contarle todos los detalles y cierre la conversación con un glorioso “¡esto sólo me pasa a mí!”



*Bueno, ni tan invicta: me pelé un codo, todavía tengo un morado en una pierna y las manos me dolieron tooooda la tarde.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 10:02 AM | 29 Infelices comentarios
miércoles 20 de mayo de 2009
Qué vieja estoy

Advertencia: este post probablemente sólo lo entenderán los lectores colombianos, así que lo siento, Juluis mexicanos y de otras latitudes.

Sebastián tiene 5 años y está terminando el preescolar. Hace unos días le pusieron como tarea en el colegio recortar fotografías de colombianos famosos, pegarlas en su cuaderno y averiguar un poco sobre cada personaje.

Entonces ahí estaba yo, ojeando revistas con Sebas para ayudarle con su tarea, ya habíamos encontrado y recortado a Carlos Vives, Álvaro Uribe y otro par de personajes cuando al voltear una página apareció Carlos, el Pibe Valderrama, con su melena abundante y su sonrisa de “todo bien, todo bien”.

- ¡Ese! Ese es famoso.
- ¿Lo recortamos?
- Sí.
- ¿Pero cómo se llama Sebas?
- Mmmm, no Maria, no me acuerdo.
- El Pibe Valderrama.
- ¡Eso!
- ¿Y qué hace el Pibe?

- Come papas.
- (…)

Les juro que nunca antes me había sentido tan miserablemente vieja.
.
.

Todo bien. ¿Por qué no ahora?

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:12 AM | 31 Infelices comentarios
domingo 10 de mayo de 2009
Mi mamá se casó a los 21

Siempre le he dicho a mi madre que ella se quitó la toga y el birrete (de su grado del colegio) y se puso el vestido de novia. En realidad los dos eventos están separados por un par de años, pero me sigue pareciendo muy poco tiempo. Mi papá le propuso matrimonio un 24 de diciembre cuando ella todavía tenía 20 años, en enero cumplió los 21 y en agosto ya era la señora “de Cruz”.

Hoy estoy cumpliendo 21 años, y aunque lo intente no soy capaz de imaginarme en las mismas a esta edad. Para nada, mi familia me sigue tratando como a una niña y, la verdad, así me siento. Pero se me ocurre que ya tengo algo que contestarle a mi mamá cuando me niegue un permiso “vos a esta edad ya estabas casada”… vamos a ver si resulta, jajaja.

Veintiún años, wooow, suena como imponente ¿cierto? Aunque lejos estoy de tener mi vida resuelta por lo menos puedo decir que el próximo año sí lo está. Acabo de entregar mi propuesta de proyecto de grado, la práctica académica que quería hacer el próximo semestre lastimosamente no salió, así que he decidido terminar las materias que me faltan en dos semestres con media matrícula. Así podré dedicarle el tiempo necesario a la tesis y dictar un par de monitorías para recibir unos pesitos. Si todo sale bien me estaré graduando en septiembre del próximo año (y no los invitoooo :P)… endeudada hasta las chancletas con el Icetex y Fiducolombia.

Sinceramente, no me di cuenta en qué momento llegué a este punto, la carrera se me ha pasado rapidísimo y ahora que ya la veo del otro lado me asusta un poco. En este momento puedo decir que estoy feliz con mi vida, con las decisiones que he tomado hasta ahora (la Ingeniería Química, vivir en Bogotá, etc) y con las personas que me rodean: una familia hermosa, unos amigos que me alegran la vida, unos amigos dospuntocero tan cercanos que eso de la “virtualidad” quedó atrás hace mucho rato, y un novio al que amo con toda y que me hace completamente feliz.

Mi madre a estas alturas andaba planeando su matrimonio, yo siento que apenas estoy comenzando la adultez.

Sé que vienen grandes cosas para mí, por ahora me voy a seguir celebrando mi cumpleaños, que apenas comienza pero ha sido uno de los mejores que he vivido. Y bueno, para continuar con la tradición de años pasados, yo sigo esperando que me regalen uno de estos:
Oh my raf!

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:31 AM | 18 Infelices comentarios
lunes 4 de mayo de 2009
El caso Pineda


Pineda es un niño de, digamos 15 o 16 años, que estudia en un colegio play de Bogotá y vive en un conjunto residencial aún más play al norte de la ciudad. Ayer Pineda perdió su celular en la calle saliendo del conjunto, con tan buena suerte que fue encontrado por una residente del mismo, fue así como el celular de Pineda llegó a mis manos.

Después de un par de intentos para adivinar el código PIN, y ante la amenaza de bloqueo del teléfono, decidí ponerle mi SIM card para buscar algún número o nombre que nos permitiera devolverle el celular a Pineda.

En vista de que “Mamá” y “Papá” se encuentran temporalmente fuera de servicio, me metí a mirar los mensajes de texto para averiguar a qué contacto podríamos llamar. La primera candidata fue “Fulanita Divina!* pero unos mensajes más abajo me encontré con una “amiguis”, una “Sutanita!!!* y más tarde una “Menganita Castillo* que le profesaban el mismo amor al afortunado Pineda.

En ese momento, lo admito, me pudieron la curiosidad y las ganas de chisme y terminé leyendo casi todos los 269 mensajes en su bandeja de entrada. Es que era increíble la forma en que iban apareciendo más y más niñas (contamos siete en total) con mensajitos de amor, y todas en las mismas fechas. Al principio intenté defenderlo diciendo que a lo mejor era una sola novia que le enviaba mensajes desde los celulares de sus amigas, pero ¡nah!, los diferentes estilos de escritura las delataban. Incluso había una ke skribiah azih, ¡guácala!. Pinedita resultó ser todo un galán perro, y si es verdad lo que dice Sutanita!!! en algunos mensajes, tiene más experiencia que todos ustedes juntos.

Pero la mejor parte estaba por venir, al revisar su buzón de salida encontramos que, como era de esperarse, él le daba alas a todas al tiempo. Que cuándo vamos a tener algo serio, que te pienso mucho, que si será verdad que me amas, en fin.

El colmo de los colmos fue este mensaje que envió el día de la mujer… ¡a dos destinatarias! Claro, para qué se iba a desgastar escribiéndolo dos veces si las mismas palabras le servían para las dos niñas.
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Dice: "miamor feliz dia q sigas asi de linda x siempre gracias x td!!!... tE amoooo muchoo"


Después de hastiarnos con el estilo de vida de Pineda, llamamos al que parece ser su mejor amigo y el personaje en cuestión probablemente aparezca esta tarde para reclamar su celular, que a propósito está hasta bonito. Me da susto abrirle la puerta y terminar “enredada en sus garras” juajaja, yo no sé ese chino que se unta, porque según lo que se alcanza a ver en las fotos de su teléfono no es que sea Brad Pitt… a lo bien ¿cómo hace?

El caso Pineda me dejó pensativa, yo no sé si es que yo salí muy buena hija o es que la generación siguiente definitivamente está perdida. Pero en serio, me da miedo tener hijos** y criarlos en este mundo tan cochino. Me da miedo tener un hijo y que resulte tan perro y mentiroso como Pineda, o peor aún, tener una hija tan ingenua y fácil como Fulanita Divina! y las demás.


* Nombres cambiados, por si se lo estaban preguntando.
** En un futuro todavía lejano, valga la aclaración.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:38 AM | 27 Infelices comentarios
sábado 25 de abril de 2009
No me gusta comparar peeeero…


O “No me hagan esto sin anestesia II”

Aclaración importante previa a la lectura del post: me encanta Manuel José Chávez. Fueron muchas las horas de mi pre adolescencia las que pasé frente al televisor viendo “De Pies a Cabeza” y suspirando por Pablito. Se puede decir que lo vi crecer en la pantalla, entre De Pies a Cabeza, Francisco el Matemático y Soñar no Cuesta Nada, Pablito se convirtió en un soldado barbado y seriesote (rafff). Y aunque estoy consciente de que el niño que jugaba fútbol hace más de 15 años era mucho más lindo que el adulto que besa hombres (¿?) hoy en día, Manuel José Chávez siempre estará en mi reducida lista de amores platónicos, e inevitablemente seguiré derritiéndome cada vez que lo vea en televisión, en cine o (gulp) en persona. Una vez aclarado esto, comienzo mi post.

Cuando era novia de Juan él viajaba a Bogotá por lo menos una vez al semestre para visitarme. En una de esas visitas, hace 2 o 3 años, fuimos a tomarnos un café en el Juan Valdez de la T, estando en la fila Juan me preguntó qué iba a pedir, a lo que yo respondí: “un Manuel José Chávez para llevar, por favor”… acababa de ver a Pablito pagando en la caja, a pocos metros de nosotros.

Obviamente me pasé todo el tiempo mirando hacia su mesa, y bueno, ustedes deben saber que mi capacidad de disimulo en estos casos es prácticamente nula. Mi entonces novio, después de llamarme la atención varias veces y pedirme que por favor lo superara, se puso furioso conmigo, víctima de los más primitivos celos. No, mentiras, estoy exagerando, el man no estaba histérico pero pues era evidente que la situación no le agradaba mucho que digamos.

Hace dos meses, a mi novio actual lo invitaron a un evento de Chevrolet: el lanzamiento del Aveo Family. Y allá fui a parar yo de pura colada. Durante el evento vi una foto de Manuel José (quien era la imagen de la campaña Fan #1 de Chevrolet) y le conté a mi novio algo de la historia de mi traga por ese niño. Cuál no sería mi sorpresa cuando, un par de horas más tarde, apareció él en persona para promocionar la campaña.

Teniendo en cuenta mis experiencias del pasado, me sorprendió la reacción de mi novio. Se dedicó a tomarle fotos, a reírse de mí (porque aceptémoslo: soy una boleta), y se notaba que de verdad se alegraba al verme toda emocionada por estar cerca de Pablito. Quería tomarme una foto con él, raptarlo y volarnos en un Aveo, por lo menos saludarlo. Pero ni modo, se fue del evento y ni siquiera me di cuenta a qué hora.
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Una foto de ese memorable día. Rafff.

El jueves de la semana pasada mi novio estaba en Medellín en otro evento de Chevrolet*(lanzamiento del Aveo Emo-tion [el único carro que se corta las mangueras cuando está deprimido, jijiji]). A eso de las 11 pm lo llamé para saludarlo y preguntarle cómo le había ido. La conversación empezó más o menos así:

(Timbra una vez)
(Timbra otra vez)
Este man no me va a contestar.
(Timbra una tercera vez)
Debe estar ocupado.
- Aló.
¿Quién es ese? Aghh, odio que otra persona conteste el celular de mi novio.
- ¿Aló?
- ¿Maria_____?
Ah carajo, y se sabe mi nombre.
- ¿Con quién hablo?
- Maria_____, ¿cómo estás?.

- ¿Con quién hablo?
Maria_____, eres una maldita grosera.
- Con Manuel José Chávez.
¡Ohpordios!
- ¡Ohpordios!
[El cerebro que usted está buscando se encuentra temporalmente fuera de servicio]…
- Mira, es que estaba acá hablando con tu novio y cuando lo llamaste me pidió que te contestara.

A partir de ese momento los recuerdos de la conversación son un tanto difusos para mí. Creo que repetí varias veces las frases “ohpordios”, “me morí”, “no lo puedo creer” y “¿por qué me hacen esto?”. Mientras de su parte abundaban adjetivos como “linda”, “belleza”, “hermosa”, que viniendo de cualquier otro hombre me parecerían demasiado, pero depordios, ¡era Pablito!. Yo para mis adentros sólo agradecía que no fuera una videollamada. Manuel José, aparte de ser un churro, resultó ser todo un bacán. Me mandó besos, abrazos** y se portó súper bien con mi novio.

Le conté que no había podido conocerlo en el lanzamiento del Aveo Family y me respondió algo como:
- Qué lástima, ojalá nos veamos en algún evento de Chevrolet en Bogotá.
¡Tan divino!

(Pausa para que la autora lance el profundo suspiro que se apodera de ella cada vez que recuerda la historia)

Después de dos gloriosos minutos, cuando ya empezaba a asombrarme la capacidad de mi celular para recibir semejante descarga de babas sin cortocircuitarse, Pablito me dijo:

- Bueno supongo que quieres hablar con tu novio.
Nooo, yo con ese hablo otro día, vení, sigamos hablando.
- Bueno, que estés bien.
- Chao linda, un beso.
Me-de-rri-to.
- Chao.
:)


La moraleja es clara: el hombre que yo me merezco, el novio ideal que quiero tener a mi lado por el resto de mi vida… es Manuel José Chávez. No hay duda.

...
O Tatán Mejía, si algún día se da cuenta de mi existencia.

...
O Pedro Luis Falla (papito rico sabor a pollo), con quien
ya tuve un encuentro cercano del primer tipo.

PD: ¿Pruebas? ¿escuché que dijo pruebas?

Julius de poca fé.

*Señores de Chevrolet: favor ponerse en contacto conmigo para que cuadremos el pago por la publicidad descarada en mi blog.

** ¡Ou seh! muéranse de envidia niñas.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 1:13 PM | 26 Infelices comentarios
lunes 20 de abril de 2009
Réquiem por mi cartuchera azul
Títulos tentativos: "Hoy definitivamente no ha sido mi día" y "Octavo semestre apesta"

Esta mañana, iba en el bus camino a la universidad y me dio por terminar de escribir un post en papel que vengo pensando desde hace algunos días... por si no lo sabían, les comparto el "proceso creativo" de la Próxima Cosecha: primero redacto el post en papel, eso lo hago generalmente en los buses, transmilenio o en las clases cuando están muy aburridas. Después, cuando tengo tiempo, lo paso al computador, le corrijo algunas cosas y lo publico.

Bueno, el caso es que estaba terminando un post de esos que me gustan, que me hacen quedar en ridículo y me ayudan a relajarme burlándome de mí... ese post sigue pendiente, tal vez lo publico esta semana. En esas paró el bus, y el chofer: "por favor me colaboran pasándose al otro vehículo"... agh, ¿no odian cuando los hacen cambiar de bus?

Me guardé el portaminas en el bolsillo y con mi papelito en la mano abordé el otro bus que oh, ¡qué maravilla! iba lleno. Me tocó irme de pie unas cuantas cuadras y cuando por fin conseguí asiento ya se me habían pasado las ganas de escribir, así que guardé mi portaminas en la cartuchera y me fui cabeceando (porque últimamente no he dormido muy bien que digamos) hasta la U.

Cuando me bajé del bus y abrí mi maleta para buscar el carnet, me encontré el bolsillo de la maleta abierto y la cartuchera... ¡ausente! Existe la posibilidad de que se la hayan robado, pero estoy casi segura que la boté por descuido mío. Soy una güeva. Mi amada cartuchera azul, la tengo desde la primaria, ya tenía un cierre dañado, manchas de tinta por todos lados, y yo siempre me había rehusado a cambiarla. Era muy práctica, le cabía de todo y era fácil encontrar cualquier cosa, snif.

Aghhh, qué empute. De inmediato comencé el inventario mental de mi desaparecida cartuchera: el portaminas, el borrador (que son las 2 cosas que realmente uso todos los días), la calculadora (premio de las olimpiadas de matemáticas que gané cuando estaba en décimo), los colores (Magicolor, ya casi acabaditos, también los tenía desde el colegio), las tijeras, la ega, el sacapuntas, el lapicero (colbón, tajalápiz y esfero, rolos ignorantes ¬¬)

De repente recordé un pequeño detalle... ¡la USB! ¡jueputa! cantidades de documentos de los últimos 3 semestres, todas las fotos de Semana Santa, unos papeles de Icetex y Fiducolombia. Y, oh sí, la primera versión de la propuesta de mi tesis y una carpeta llena de artículos que estaba leyendo para la misma. De todas formas tengo copia en mi computador, y la propuesta me la había mandado al correo, menos mal, porque tocaba entregarla hoy al asesor.

Ando estresada y media con la propuesta de la tesis, el viernes tengo que entregar la versión definitiva firmada por mi asesor y me faltan todavía cosas muy importantes, el presupuesto, gran parte de la metodología... además esta tarde me llamó un compañero que me está ayudando a conseguir contactos para decirme que porqué no le cambiaba el enfoque a mi proyecto, ¡en cuatro días! ¡tenéis huevo!

Por otro lado, tareas, proyecticos, y parciales de varias materias. Faltan 3 semanas de clase y después 2 de finales. Agggh, ¿Dónde está el botoncito de pausa? o el de adelantar, ese también serviría.

Los que llevan un buen tiempo leyendo mi blog saben cómo me pongo en esta época. Así que sabrán disculpar este post tan peye y sinsentido. Creo que hace mucho no escribía así, sin pensar, sin revisar, sin borrador, sólo lo que me vaya naciendo. De verdad necesitaba desahogarme.
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PD: ¿vieron ese capítulo de Friends en el que Chandler empieza a llorar y después no puede contenerlo? así he estado desde esta tarde.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 8:45 PM | 24 Infelices comentarios
miércoles 1 de abril de 2009
Es cuestión de unisexualidad
Ocurrió hace muuuuucho tiempo en el carro de Sergio. Íbamos Cata, el mencionado Sergio y yo hacia vetúasaberdónde, y al pasar al lado de un billar mi amigo recordó cierta anécdota familiar:

Sergio: miren que mi hermana pensaba que “billares mixtos” quería decir que eran para hombres y mujeres, jejeje.

Cata y yo nos miramos durante un instante, en nuestras caras era evidente que lo anterior había sido toda una revelación para ambas. Hasta ese momento pensábamos que un billar mixto pertenecía a la misma familia de una peluquería unisex.

Cata: ¿y entonces qué quiere decir “billares mixtos”?
Sergio: ¡ay no! ¿ustedes también? Billares mixtos son los que tienen mesas para pool y tres bandas.
Cata y Maria(): Ahhhh.
Maria(): ¿pero también dejan entrar mujeres?
Sergio: pues obvio.
Cata: Con razón nunca había visto billares femeninos...

No se hagan, mis Julius del sexo femenino, yo sé que por lo menos una de ustedes se tiene que estar desayunando gracias a este post en el tema de la mixtualidad de los billares. Pero frescas, no se avergüencen, unos cuantos sondeos* realizados después de tan reveladora conversación nos llevaron a concluir que las mujeres (no todas, obviamente, pero sí un buen porcentaje) poco nos interesamos por dicho deporte y por eso nos podemos pasar toda la vida pensando que el adjetivo “mixtos” en el nombre de estos negocios se refiere al género de los jugadores y no a la modalidad del juego.

Como era de esperarse, Sergio se dedicó a burlarse de nosotras hasta el cansancio y se encargó de que todos nuestros amigos se enteraran de nuestra ignorancia. Pero eso no se podía quedar así, no no no. Durante mis pasadas vacaciones en Buga, el Señor de los Milagros que siempre ha sido un bacán conmigo, me puso en el camino (sobre la avenida el Milagroso, de hecho) una nueva revelación, casi tan impactante como la primera.

Así que en cuanto consiga alguito de plata voy a invitar a Cata, a la hermana de Sergio y a cuanta fémina se apunte, a que nos juguemos un chico donde la Yolly.

-¿Adónde?

-Acá:


Justicia divina, equilibrio cósmico :)


* Para la muestra un botón. ¡Ja! Yo sabía que esto no sólo me pasa a mí.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 10:56 PM | 21 Infelices comentarios
jueves 26 de marzo de 2009
Es mejor en bici

Mis piernas se mueven por inercia, suben, bajan y se detienen en un inconsciente ritmo que se repite una y otra vez. Te sigo con toda mi confianza, tratando que la huella que deja tu llanta trasera marque la trayectoria que seguiré a continuación.

Aquí estoy, detrás de ti, pero no tan cerca como te gustaría, me haces señas y me dices que debo ir pegada a ti. Yo lo intento pero no soy capaz de mantener tu velocidad, entonces mi frustración hace que comience a hablar sola, alegando con el aire y haciéndote muecas por la espalda… olvidando por completo ese pequeño espejo retrovisor que tienes en tu casco y que te sirve para vigilarme todo el tiempo. Miro el espejo y sonrío, y aunque sólo puedo ver tu ojo izquierdo, sé que también estás sonriendo. He aprendido a interpretar tus miradas a través de ese artefacto, con tu ojo me regañas, me “miras rayado”, me preguntas si estoy bien o simplemente me dices que me quieres.

Llegamos a un semáforo, me detengo a tu lado y me explicas cómo vamos a cruzar. Se me viene a la mente el recuerdo del pánico que sentí la primera vez que salimos en bici, cuando un carro que pasara a mi lado podía paralizarme fácilmente. Todavía le tengo el respeto necesario a los carros, pero ese temor exagerado a las calles ha ido desapareciendo poco a poco. Contigo he conocido esta ciudad de una manera que hasta hace poco tiempo ni me hubiera imaginado; he puesto a prueba mi estado físico (el cual consideraba patético) y el resultado me ha hecho mejorar mi concepto de mí misma. Me encanta saber lo lejos que puedo llegar cuando me lo propongo. Aunque, claro, cuando me muestras en tu celular que hemos recorrido X km, el cansancio se apodera de mí, apoyo mi cabeza en tu hombro y te digo: “¡ohpordios! muero lentamente”

Arrancamos de nuevo, ahora vamos por una cicloruta, esas que antes pasaban desapercibidas para mí y hoy agradezco por cada metro de ellas, así como agradezco vivir en Bogotá. Sí, yo sé que vivo quejándome del clima, de la gente, de la contaminación; pero sabes que esta ciudad me ha enamorado desde la primera vez que puse un pie en ella. Y mucho más ahora que he encontrado a alguien como tú, con quien puedo disfrutar todo lo que nos ofrece Bogotá, como la Candelaria, el parque Simón Bolívar, el mirador de los nevados, la zona T, la plaza de Bolívar y otros cuantos sitios a los que hemos llegado pedaleando, tú en Maria Casquitos y yo en Enriqueta.

La foto no es mía, pero como si lo fuera.

¿Ves? por andar pensando bobadas ya me dejaste atrás. A veces olvidas que llevas 15 años en esto y yo menos de 6 meses, a veces me exiges demasiado con tus inalcanzables 30 km/h. Pero no importa, acelero el paso y voy por ti. Meto un cambio y suena como si estuviera torturando a la pobre bicicleta. Mordiendo mi labio inferior, frunciendo las cejas y agachando la cabeza espero tu regaño en 5,4,3… ¡fiuuu! no hubo tal. Te lo juro que a ratos me da menos miedo caerme que recibir un regaño tuyo por causa de mis burradas.

Entendeme, esto de los cambios y los platos sigue siendo cosa complicada para mí. Recuerdo las primeras veces (¿cambios? ¿qué es eso?), mi chiste de “¿no se consiguen bicis automáticas?” que no te hizo ninguna gracia; tus señas con las manos para decirme qué debía hacer: pulgar derecho para subir un cambio, índice izquierdo para bajar el plato, y así… y yo con esas ganas que tenía de responderte con mi dedo del medio, con una señal universal que me resultaría perfecta en ese momento. ¡Pero no podía hacerlo! si me soltaba del manubrio probablemente terminaría de jeta contra el pavimento.

Nos acercamos al puente de la 134 con autopista norte, la subida se ve difícil, al menos para mí.
- ¡Dime que no me vas a hacer subir esa cosa!
- Para allá vamos.
- ¡Ohpordios!

Tomo aire, bajo un par de cambios y empiezo el ascenso. En mis piernas se siente la pendiente, trato de mantener una velocidad constante como me enseñaste, siento el corazón latiendo muy fuerte, mi respiración cada vez más agitada, mis pantorrillas tiemblan con cada pedalazo, (¡taca!) bajo otro cambio, falta poco. Te veo llegar “a la cima” y hago mi último esfuerzo por alcanzarte, estoy sudando a pesar de los 10°C de la noche bogotana. Ya casi, unos metros más… ¡lo logré!

-¡PARA!- necesito tomar agua.

“Eres una dura, mi amor. Estoy muy orgulloso de ti”. Me dices sonriendo. Yo quiero contestarte pero el aire a duras penas me alcanza para mantenerme en pie.

Mientras bajo el puente a toda velocidad, sueño con repetir esta experiencia miles de veces, a tu lado, por supuesto. Sueño con esa bici que me dijiste que vamos a comprar para jubilar a Enriqueta, y con el casco que me hace falta para completar mi “disfraz de ciclista”. Y bueno, si algo hemos aprendido es que los sueños, los tuyos por ejemplo, a veces empiezan a cumplirse sin siquiera darnos cuenta ¿no crees?

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:26 PM | 35 Infelices comentarios
jueves 12 de marzo de 2009
Sin palabras, nuevamente

Por eso me demoré tanto en escribir este post.

También porque durante varios días no fui capaz de entrar a mi blog sabiendo que me iba a encontrar con el post anterior, tan emotivo, tan espontáneo, tan lleno de expectativas… y cómo contrasta con lo que sentimos días después.

No, ya no voy a ser tía, al menos no por ahora. Sin haberse completado una semana de la gran noticia, mi cuñada lamentablemente tuvo algunas complicaciones, y después le dijeron que es posible que nunca hubiera estado embarazada. La verdad nunca entendí bien lo que pasó y tampoco quise indagar más sobre el tema.

Duele mucho este vacío, y es extraño sentirse así por una personita que ni siquiera llegamos a conocer.

Pero bueno, ya lo dijo mi cuñada: la naturaleza es sabia. A lo mejor los recién casados todavía no estaban listos para ser padres. Por lo menos ya sabemos la emoción con la que esta familia recibirá a un nuevo integrante. Y estoy segura que ese momento llegará más temprano que tarde.

Hermanito: te quiero y te extraño mucho. ¡Y ponete a trabajar en mi primer sobrino pues!

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 1:39 PM | 11 Infelices comentarios
lunes 16 de febrero de 2009
Sin palabras


Hoy lunes 16 de febrero de 2009, a las 6:25 pm. me han dado una de las mejores noticas de toda mi vida:

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¡¡Voy a ser TÍA!!


No, es que todavía no me lo creo.

Quisiera que este fuera un post de esos cursis, profundos. Quisiera decirle a mi hermano y a mi cuñada que estoy segura de que serán unos padres increíbles. Quisiera describir esta alegría infinita que me tiene con una sonrisa permanente desde esta tarde. Quisiera dejar aquí escrito todo lo que estoy sintiendo en este momento y que en algunos años mi sobrina o sobrino pudiera leer esto y saber la emoción que la noticia de su existencia ha provocado en mí.

Pero es que simplemente estoy sin palabras, he escrito y borrado este post un millón de veces y no termina de convencerme, las letras se hacen insuficientes para expresar todo lo que pasa por mi cabeza en este instante.

Yo sólo quiero que estos nueve meses se pasen volando para conocer a mi primer sobrino. Tía Maria(), qué bonito suena eso :D

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 7:35 PM | 28 Infelices comentarios
martes 10 de febrero de 2009
Segundo aniversario de la Próxima Cosecha

¿Qué, tan rápido?

Pues sí mis pequeños, hoy estamos celebrando el segundo añito de existencia de este blog. Un año que, a mi parecer, se pasó rapidísimo. Si es que todavía me acuerdo de todo lo que me enviaron para el primer aniversario, tan bonitos todos.

Este año no le hice tanto bombo previo al aniversario, pero obviamente hay que celebrarlo, es que dos años de bloguera no se cumplen todos los días… mejor dicho: ¡que pasen los mariachis! ¡cerveza para todos los que se hagan llamar Julius! ¡yo() invito!

[silencio prolongado] [sonido de grillos trasnochados]

Cof cof, ejem… esteee… al parecer la camioneta de los mariachis tenía pico y placa hoy, y la cerveza expiró el mes pasado. Pero bueno, no importa, sigan, siéntense en las sillitas rimax que puse en el corredor y cantemos el japi berdi:



¡Gracias, gracias! ¿Ya les dije que se les quiere? Seguramente sí, pero no sobra repetirlo:

Se les quiere Julius. Gracias por seguir visitando, leyendo y comentando.

En navidad les expliqué el origen del apodo “Julius”. Hoy quiero compartir con ustedes algunas imágenes muy peculiares que mis amigos de la blogocosa me han hecho llegar durante estos dos años.

La primera ya había aparecido antes en el blog, me la mandó mi comadre Mafe en diciembre de 2007 (hijuemadre ¡cómo pasa el tiempo!) y fue producto de una tarde de compras en Washington D.C.


Orange Julius: porque mis lectores también pueden ser naranjitas :)

En septiembre del año pasado, un tipo llamado Julius Kipyego Ketter ha sabido ganarse el medio maratón de Medellín, dando lugar a noticias como esta de El Tiempo, que me envió Galo, del blog Crítica Destructiva.

¡Agüiiiiita para mis lectores! A ver, hagan fila y les doy “la patadita de la buena suerte”

Por esos días mi primo Cancruz estaba de paso por la ciudad de la eterna primavera y se encontró la siguiente joya:

16.719 detrás de ustedes, ¡corran Julius!

Y por último, aquel blogstar conocido como Patton, andaba cierto día en el centro de Bogotá y miren lo que se topó:

Jhuliu’s pizza… mmm, deberíamos organizar una cena de aniversario en ese chuzo ¿quién se apunta?


Si susmercedes han visto algún otro Julius por ahí, sería bacano que me mandaran la imagen (proximacosecha@gmail.com) y la agregamos a este post.

Nuevamente muchas gracias a todos por seguir pasando por acá, y sobre todo, a los que he conocido por este medio y se han convertido en verdaderos amigos, gente que ahora es sumamente importante para mí y que hace dos años, al escribir el primer post (más o menos a esta hora, vea usted), ni me alcanzaba a imaginar que entrarían a mi vida de esta manera.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:32 AM | 23 Infelices comentarios