martes, 27 de febrero de 2007
Servicio social
Se buscan mis amadas gafas

Se les vio por última vez el pasado sábado 17 de febrero en el laboratorio 106 del edificio J de la Universidad de los Andes. Vestían un estuche sencillo de color azul oscuro. Contextura delgada, unos 15 cm. de largo. De por Dios quien se las haya encontrado comunicarse a http://proximacosecha.blogspot.com. No es que yo esté ciega, porque realmente mi astigmatismo es mínimo y las uso pocas veces al día, no me hacen falta para ver, sino para verme.

Lo que sucede es que, durante esas clases que parece que no se fueran a acabar nunca, me gusta cruzar mis brazos sobre el pupitre y recostarme para quedarme observando la grandeza de mi reflejo a pocos centímetros de distancia. El que tenga gafas y no las haya botado que haga el intento, es fascinante ver cada detalle de mi cara: los poros, las cejas, las pestañas, una pequeña cicatriz de varicela que luce como un inmenso cráter, el brillo de las pupilas, pero más que todo la fina textura de la piel reflejada en los lentes. Todo se ve diferente desde esa perspectiva, y me estoy dando cuenta de lo narcisista que suena todo esto, pero es que antes de usar gafas no me había fijado en la perfección de la piel, como un delicado tejido único para cada persona. No soy amante de pasar horas frente a un espejo, pero mirarme de esta forma es enviciador.

Por favor devuélvanme mis gafas, yo sé que fue mi culpa por descuidada, pero si no aparecen me toca esperar hasta la próxima cosecha para comprarme otras.
Update: a las 6:30 p.m. ¡encontré mis gafas!

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 3:09 p. m. |


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