martes, 26 de mayo de 2009
Cómo bajarse con estilo de una buseta

En 15 sencillos pasos:

1). A mediodía aborde una buseta tamaño lonchera. Pague los $1.200 del pasaje, póngase cómoda en la última silla desocupada y observe cómo un viejito sin dientes y una señora entaconada paran la buseta dos cuadras más adelante. Ponga musiquita en su reproductor mp3 e intente dormir mientras la buseta avanza a paso de tortuga entre el trancón de la hora pico.

2). Entreabra los ojos cuando el viejito mueco empiece a darle golpes en el vidrio al conductor para que le abra la puerta. Despiértese del todo cuando, después de un rato, note que el viejito no ha logrado bajarse de la buseta y que intenta (sin éxito) abrir la puerta desde adentro.

3). Observe como un flacuchento con delirio de superhéroe pretende ayudar al viejito sin dientes siguiendo las instrucciones inentendibles que el conductor grita desde su cabina.

4). Empiece a preocuparse al ver al chofer orillar la buseta y bajarse para darle empujones a la puerta desde afuera.

5). Súbale el volumen a la música para ignorar a la señora entaconada que, sacando su espíritu de recreacionista de Picardías, intenta socializar con los demás pasajeros y hacer chistes sobre “la jocosa situación”.

6). Envíele un mensaje de texto a su novio contándole que está atrapada en una buseta y que lo único que lamenta es no tener cómo twittearlo.

7). Contemple la multitud que se está amontonando alrededor de la buseta, escúchelos proponer todo tipo de soluciones para enfrentar a la puerta que ha decidido no moverse ni un centímetro. Observe cómo la calma empieza a abandonar a cada uno de los pasajeros.

8). Levántese de su puesto cuando el conductor le indique que todos van a salir por esa ventana de… ¿qué sé yo? ¿60x60? ¿70x70? contra la que, hasta hace veinte minutos, venía usted cabeceando tranquila sin imaginar que terminaría encerrada en esa fatídica lonchera.

9). Pregunte en voz alta si el letrerito de “salida de emergencia” en otra ventana (mucho más grande) es sólo una calcomanía de adorno para el vidrio… resígnese al no recibir respuesta alguna.

10). Observe cómo el superhéroe flacuchento abandona el vehículo a través de la ventana, seguido por el viejito sin dientes y otros dos tipos. Pregúntese cómo harán para salir las dos señoras gorditas que viajan en la última fila de la buseta.

11). Admire las cualidades equilibristas de la recreacionista entaconada y comience a pensar qué pierna va a sacar primero y cómo va usted a saltar sin acabar estampillada contra el andén.

12). Rechace la ayuda de Súper Flacuchento Man después de ver cómo recibe a una estudiante de medicina agarrándola de las tetas. “Muy solidario él, ayudando a bajar a todas las damiselas atrapadas, pero no gracias, yo puedo solita.”

13). “Térciese” la mochila, párese en la silla, tome aire y ¡pa’afuera! Pregúntese cómo putas terminó con la pierna izquierda adentro y el resto del cuerpo asomándose por la ventana. Haga la pirueta más extraña de su vida para sacar la pierna y luego de unos segundos colgada del marco cual miquito, pegue tremendo salto para aterrizar como toda una gimnasta en el andén. Oiga el unísono “¡uuuits!” de los espectadores y límpiese las manos. Usted ha salido invicta* de la buseta, ou seh.

14). Observe a una de las gorditas emprender la maniobra de escape. Tómele un par de fotos con la cámara peye de su celular. Y corra a treparse en la siguiente buseta, que ya va tardísimo para su clase.



[1] Estudiante de medicina. [2] Superhéroe. [3] Gordis. [4] La culpable de todo.



15). Finalmente, llame a su novio para contarle todos los detalles y cierre la conversación con un glorioso “¡esto sólo me pasa a mí!”



*Bueno, ni tan invicta: me pelé un codo, todavía tengo un morado en una pierna y las manos me dolieron tooooda la tarde.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 10:02 a. m. | 29 Infelices comentarios
miércoles, 20 de mayo de 2009
Qué vieja estoy

Advertencia: este post probablemente sólo lo entenderán los lectores colombianos, así que lo siento, Juluis mexicanos y de otras latitudes.

Sebastián tiene 5 años y está terminando el preescolar. Hace unos días le pusieron como tarea en el colegio recortar fotografías de colombianos famosos, pegarlas en su cuaderno y averiguar un poco sobre cada personaje.

Entonces ahí estaba yo, ojeando revistas con Sebas para ayudarle con su tarea, ya habíamos encontrado y recortado a Carlos Vives, Álvaro Uribe y otro par de personajes cuando al voltear una página apareció Carlos, el Pibe Valderrama, con su melena abundante y su sonrisa de “todo bien, todo bien”.

- ¡Ese! Ese es famoso.
- ¿Lo recortamos?
- Sí.
- ¿Pero cómo se llama Sebas?
- Mmmm, no Maria, no me acuerdo.
- El Pibe Valderrama.
- ¡Eso!
- ¿Y qué hace el Pibe?

- Come papas.
- (…)

Les juro que nunca antes me había sentido tan miserablemente vieja.
.
.

Todo bien. ¿Por qué no ahora?

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:12 a. m. | 31 Infelices comentarios
domingo, 10 de mayo de 2009
Mi mamá se casó a los 21

Siempre le he dicho a mi madre que ella se quitó la toga y el birrete (de su grado del colegio) y se puso el vestido de novia. En realidad los dos eventos están separados por un par de años, pero me sigue pareciendo muy poco tiempo. Mi papá le propuso matrimonio un 24 de diciembre cuando ella todavía tenía 20 años, en enero cumplió los 21 y en agosto ya era la señora “de Cruz”.

Hoy estoy cumpliendo 21 años, y aunque lo intente no soy capaz de imaginarme en las mismas a esta edad. Para nada, mi familia me sigue tratando como a una niña y, la verdad, así me siento. Pero se me ocurre que ya tengo algo que contestarle a mi mamá cuando me niegue un permiso “vos a esta edad ya estabas casada”… vamos a ver si resulta, jajaja.

Veintiún años, wooow, suena como imponente ¿cierto? Aunque lejos estoy de tener mi vida resuelta por lo menos puedo decir que el próximo año sí lo está. Acabo de entregar mi propuesta de proyecto de grado, la práctica académica que quería hacer el próximo semestre lastimosamente no salió, así que he decidido terminar las materias que me faltan en dos semestres con media matrícula. Así podré dedicarle el tiempo necesario a la tesis y dictar un par de monitorías para recibir unos pesitos. Si todo sale bien me estaré graduando en septiembre del próximo año (y no los invitoooo :P)… endeudada hasta las chancletas con el Icetex y Fiducolombia.

Sinceramente, no me di cuenta en qué momento llegué a este punto, la carrera se me ha pasado rapidísimo y ahora que ya la veo del otro lado me asusta un poco. En este momento puedo decir que estoy feliz con mi vida, con las decisiones que he tomado hasta ahora (la Ingeniería Química, vivir en Bogotá, etc) y con las personas que me rodean: una familia hermosa, unos amigos que me alegran la vida, unos amigos dospuntocero tan cercanos que eso de la “virtualidad” quedó atrás hace mucho rato, y un novio al que amo con toda y que me hace completamente feliz.

Mi madre a estas alturas andaba planeando su matrimonio, yo siento que apenas estoy comenzando la adultez.

Sé que vienen grandes cosas para mí, por ahora me voy a seguir celebrando mi cumpleaños, que apenas comienza pero ha sido uno de los mejores que he vivido. Y bueno, para continuar con la tradición de años pasados, yo sigo esperando que me regalen uno de estos:
Oh my raf!

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:31 a. m. | 18 Infelices comentarios
lunes, 4 de mayo de 2009
El caso Pineda


Pineda es un niño de, digamos 15 o 16 años, que estudia en un colegio play de Bogotá y vive en un conjunto residencial aún más play al norte de la ciudad. Ayer Pineda perdió su celular en la calle saliendo del conjunto, con tan buena suerte que fue encontrado por una residente del mismo, fue así como el celular de Pineda llegó a mis manos.

Después de un par de intentos para adivinar el código PIN, y ante la amenaza de bloqueo del teléfono, decidí ponerle mi SIM card para buscar algún número o nombre que nos permitiera devolverle el celular a Pineda.

En vista de que “Mamá” y “Papá” se encuentran temporalmente fuera de servicio, me metí a mirar los mensajes de texto para averiguar a qué contacto podríamos llamar. La primera candidata fue “Fulanita Divina!* pero unos mensajes más abajo me encontré con una “amiguis”, una “Sutanita!!!* y más tarde una “Menganita Castillo* que le profesaban el mismo amor al afortunado Pineda.

En ese momento, lo admito, me pudieron la curiosidad y las ganas de chisme y terminé leyendo casi todos los 269 mensajes en su bandeja de entrada. Es que era increíble la forma en que iban apareciendo más y más niñas (contamos siete en total) con mensajitos de amor, y todas en las mismas fechas. Al principio intenté defenderlo diciendo que a lo mejor era una sola novia que le enviaba mensajes desde los celulares de sus amigas, pero ¡nah!, los diferentes estilos de escritura las delataban. Incluso había una ke skribiah azih, ¡guácala!. Pinedita resultó ser todo un galán perro, y si es verdad lo que dice Sutanita!!! en algunos mensajes, tiene más experiencia que todos ustedes juntos.

Pero la mejor parte estaba por venir, al revisar su buzón de salida encontramos que, como era de esperarse, él le daba alas a todas al tiempo. Que cuándo vamos a tener algo serio, que te pienso mucho, que si será verdad que me amas, en fin.

El colmo de los colmos fue este mensaje que envió el día de la mujer… ¡a dos destinatarias! Claro, para qué se iba a desgastar escribiéndolo dos veces si las mismas palabras le servían para las dos niñas.
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Dice: "miamor feliz dia q sigas asi de linda x siempre gracias x td!!!... tE amoooo muchoo"


Después de hastiarnos con el estilo de vida de Pineda, llamamos al que parece ser su mejor amigo y el personaje en cuestión probablemente aparezca esta tarde para reclamar su celular, que a propósito está hasta bonito. Me da susto abrirle la puerta y terminar “enredada en sus garras” juajaja, yo no sé ese chino que se unta, porque según lo que se alcanza a ver en las fotos de su teléfono no es que sea Brad Pitt… a lo bien ¿cómo hace?

El caso Pineda me dejó pensativa, yo no sé si es que yo salí muy buena hija o es que la generación siguiente definitivamente está perdida. Pero en serio, me da miedo tener hijos** y criarlos en este mundo tan cochino. Me da miedo tener un hijo y que resulte tan perro y mentiroso como Pineda, o peor aún, tener una hija tan ingenua y fácil como Fulanita Divina! y las demás.


* Nombres cambiados, por si se lo estaban preguntando.
** En un futuro todavía lejano, valga la aclaración.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:38 a. m. | 27 Infelices comentarios