miércoles, 31 de octubre de 2007
Visita industrial

En mi clase de ciencia e ingeniería de materiales es obligatorio asistir por lo menos a una de las visitas industriales. Y gracias a este maldito vicio de dejar todo para última hora, dejé pasar el tiempo y cuando me di cuenta ya estaban programando la última visita, afortunadamente alcancé a inscribirme y esta mañana a las 8 ya estaba en el bus que me llevaría a la zona industrial al sur de Bogotá.

Fuimos a una empresa productora de tubos llamada COLMENA (Consorcio Metalúrgico Nacional (sí, yo también me pregunto de dónde salió la L (sí, esto es un paréntesis dentro de otro paréntesis (sí Calleja, te estoy copiando (y de la manera más descarada)))))

Ejem, ya me desvié, lo que quería escribir es que después del recorrido por la fábrica estoy inexplicablemente contenta. Es que, carajo, recordé que esto es lo mío: máquinas gigantes, mucho ruido, grasa por todas partes, temperaturas extremas, y en medio de todo esto, yo con un casco verde y protectores para los oídos… ¡degenerado! Saca ahora mismo esa imagen porno de tu cabeza. Por favor, madura Julius, estoy hablando de industria.

Diseñar, implementar y optimizar procesos de producción… ahhh, qué bacano, así es como me veo en el futuro. Y sé que no va a ser fácil llegar allá, y que no será mi meta final, y que en este momento me está sabiendo a mierda porque me tienen estudiando como un p*tas. Pero cuando veo un rollo de lámina oxidada convertirse en un tubo galvanizado, pienso en lo reconfortante que será cuando me llamen “ingeniera Cruz”.

Creo que hoy pude responder la penúltima pregunta que me hizo mi conciencia hace días.


- Imagen fusilada de por acá.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 8:58 p. m. | 21 Infelices comentarios
martes, 30 de octubre de 2007
Terminando semestre
Mi horario de clases se ve así:


Click para detallar mi desgracia


... y la dueña se ve peor.


Cien puntos para quien me diga qué clases tengo mañana, a qué horas y en qué salones.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:37 p. m. | 11 Infelices comentarios
lunes, 29 de octubre de 2007
Niña, desocúpeme el amarradero 2

Pues sí, así es esto de la vida de estudiante, de vivir en otra ciudad sin un hogarcito estable. Y pues sí, que mi amigo demente no ve la hora de volver a Colombia y matar de amor a la novia… tan tierno Sebas, lo malo es que su regreso implica quedarme sin casa, otra vez.

Al principio la idea era que cuando Sebastián volviera de los brasiles, Camilo arrancaba su intercambio, de modo que todo era cuestión de cambiar de cuarto y de hermanito y listo. Pero lastimosamente el intercambio de Cami ya no será ahorita sino a mediados del próximo año, y mientras tanto ¿yo qué?, ¿debajo de un puente dices? Mmmm, buena idea, la tendré en cuenta.

Me parece increíble que ya hayan pasado cinco meses desde el día que le cambié la plantilla al blog y preocupada les conté que me habían sacado del apartamento donde vivía. Si se fijan, en esa entrada fue que Sebas me dejó el comentario ofreciéndome su cuarto y ahí empezó la negociación.

Vivir donde los Dávila ha sido genial, me he sentido en un verdadero hogar y he conocido una familia maravillosa. Y ahora que estoy amañadísima acá, tendré que volver a empacar mis cositas y buscar un nuevo techo, aghhh, qué tristeza.

Entonces aquí estoy de nuevo, si ya conseguí vividero una vez por este medio, ¿pues por qué no volver a intentarlo? De modo que si saben de algún cuarto disponible en una casa de familia, con arriendo económico, sin horario de llegada, con servicios incluidos, con internet (obviamente), que tomen mucho jugo de maracuyá*, con una mamá consentidora y un vecino Todero, me avisan, no sean rabones.

Por ahora me quedo preguntándome lo mismo que Navarro Wolf debe preguntarse todos los días de su vida:

¿Por qué camino cojo?


* Aprendí a quererlo, es en serio.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:18 p. m. | 10 Infelices comentarios
lunes, 22 de octubre de 2007
Sólo por ocupar espacio
El presente post, como su nombre lo indica, tiene la única finalidad de llenar renglones, nada más. ¿Para qué? para no ver la entrada tan deprimente que escribí anoche.

Hummm, bueeeeno, tonces, ¿qué digo?

¡Ahh sí! Que qué bonitos se veían esta mañana los links del blog de Calleja.

Sip, doblemente linkeada en los dominios naranjas. Es que, wow, a falta de uno, dos links en mi blog mexicano favorito, en el primer blog que leí y del cual me devoré los archivos de principio a fin.

Carajo, no he debido mencionarle el error y quedarme con los dos links :(

Y en otras noticias: mi reproductor de mp3 resucitó de entre las aguas.
Y en otras otras noticias: vieron el sol tan deli que hizo hoy en Bogotá? Sip, ya compré el (literalmente) mentado paraguas.
Y en otras otras otras noticias: estoy en la inmunda, pero no quiero hablar de eso.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:40 p. m. | 14 Infelices comentarios
Sin título, y sin razón
La lluvia se había convertido en una constante por esos días, y aquella noche ella caminaba por el andén como sintiéndose impermeable. Ya no quería pelear contra el clima, sencillamente no le interesaba. Los jeans prestados se le pegaban a las piernas y la chaqueta, también ajena, servía más para absorber agua que para darle calor.

El reproductor de mp3 le gritaba al oído una canción de sueños rotos, y ella se sentía cada vez peor. Caminaba despacio, preguntándose por qué la lluvia tenía ese extraño sabor salado, era que no se había dado cuenta que sus lágrimas silenciosas se habían mezclado con las gotas de agua que descendían por su rostro.

Una calle más, una canción menos, de repente un carro pasó a toda velocidad a su lado mojándola de pies a cabeza, y ella… ni se inmutó, al contrario de lo que había hecho días atrás no maldijo su suerte, no afirmó que eso sólo le pasaba a ella. Nada, la lluvia carece de importancia cuando se tienen tantas cosas revoloteando en la cabeza.

Empapada abordó un transporte público y se sentó en la primera silla que encontró, fue entonces cuando descubrió que algo estaba mal, bueno, aparte de todo lo que ya sabía que estaba pésimo. Su mp3 estaba mojado y había dejado de funcionar, eso en realidad le preocupaba, todos sabemos que la vida, al igual que los viajes en bus, es un poco más llevadera con musiquita. Desarmó el aparato, lo secó con su blusa e intentó alejarlo de la humedad, irónicamente el lugar más seco en su maleta era la bolsa con su ropa que se había mojado con el aguacero de la tarde.

Su mirada de perdía a través de la ventana empañada, mientras contemplaba esta ciudad gris que a veces amaba como suya pero que en ese momento le sabía a mierda. Sólo deseaba que el conductor siguiera hacia el sur occidente, manejara unas diez horas más y la llevara a casa, a aquel que nunca dejará de ser su hogar.

Durante el resto del camino, su conciencia se dedicó a atacarla con preguntas imposibles, de las cuales sólo fue capaz de contestar una.

- ¿Qué es lo que está pasando?
- ¿En quién te estás convirtiendo?
- ¿Cómo llegaste a este punto?
- ¿A dónde se te fueron las ganas y la pasión por tu carrera?
- ¿Cuándo vas a comprar el hijueputa paraguas?

Mañana, mañana.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:17 a. m. | 12 Infelices comentarios
jueves, 18 de octubre de 2007
Todo lo que se alcanza a pensar…
…en cuatro cuadras bajo la lluvia

Maldita buseta, venía como el arca de Noé, ¡llenita de animales! Comenzando por el chofer, ¡ahh bestia! Pero bueno, menos mal que ya pasó el diluvio.

Cinco pasos después, comienza una lloviznita inofensiva.

Rolos idiotas, cae una gotita de agua y ya están sacando el paraguas, se creen de azúcar los muy capitalinos… El mío se perdió desde agosto y no me ha hecho nada de falta, yo creo que ya no vuelvo a gastar plata en paraguas, y con todo lo que estorban, qué mamera.

Media cuadra más adelante.

Ok, este sería un excelente momento para tener paraguas… Mirá el cielo como está, se va a acabar el mundo y yo con tantas vainas por hacer, y no me han pagado mi primer sueldo, snif. Esperemos que no aumente más la lluvia.

Un “tropipop” después. (efectivamente aumentó la lluvia)

Esto sólo me pasa a mí, respetá diosito, ¿por qué me mandás semejante aguacero justo cuando me bajo del bus? Agh, esto no podría ser peor.


Está bien, sí puede. Odio el clima de Bogotá.

Tururú.

Sólo falta que pase un carro y me --¡SPLASH!-- genial… Bueno, por lo menos ya estoy llegando al edifi--¡SPLASH!-- glup glup glup.



Mierda, parezco un pollito mojado.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 7:47 p. m. | 21 Infelices comentarios
miércoles, 17 de octubre de 2007
No lo supero
Advertencia: científicos de la Próxima Cosecha University han demostrado que al leer esta entrada usted perderá valiosos segundos de su vida.

(Que conste, están advertidos. Pero como todos sabemos que vinimos es a perder el tiempo, sigan leyendo…)

Aquellos privilegiados que han hablado conmigo por el Messenger en los últimos días, saben toda la lata que he dado con este temita, también otros tantos afortunados que me tienen como amiguis en el carelibro habrán leído mi status del martes y miércoles que rezaba “Maria() is: viéndole un cuarto de nalga a Tatán. Estoy enferma, lo sé, no tienen que decirlo”.

Sip, hoy vengo a hablarles de un tema tan banal como son las posaderas de Sebastián Mejía. Pues resulta que el man es mi amor platónico desde hace más de dos años, y uno de mis gustos culpables es buscar periódicamente fotos, videos o noticias suyas. Es así como el pasado lunes en la noche me encontré en el yubitubi* una crónica que hizo Pirry sobre la participación de Tatán en el Red Bull X-Fighters.

Para las fans locas y desocupadas (como yo) acá les dejo las tres partes de la crónica.

Bueno, que yo ande buscando videos de este hembro no es raro. Que haya llenado el teclado de babas durante más de media hora es normal. Que me haya quedado como idiota al ver que le ponen una inyección en su colita (parte 2, minuto 8:42) tampoco sorprende.

Lo que me tiene verdaderamente trastornada es que me di cuenta que estoy enferma, me descubrí a mí misma hipnotizada con una escena en la que al pobre le están revisando la rodilla que se desbarató y pone una carita de dolor acompañada por un pequeño “¡ay!” que no sé qué tiene pero me encantó, repetí la escena (parte 2, minuto 4:57) unas treinta veces y todavía no la supero.

¿Raf?

Es en serio, there’s something wrong with me!.

Lo bueno es que desde el principio les dije que iban a leer puras pendejadas. Ahora para despedirme quiero que me colaboren con una preguntita más pendeja aún. Hace días un amigo me dijo que me parezco a esta sujeta, yo digo y repito y recontraalego que no es cierto, susmercedes Juiliucitos bonitos ¿qué opinan?

*Palabra registrada por Sebas Dávila.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 10:09 p. m. | 18 Infelices comentarios
viernes, 12 de octubre de 2007
Una de esas burradas que sólo digo yo
Tengo desde mi pasado cumpleaños un saquito rosado que es una fábrica de hacer pelusa. Cuando lo llevo puesto no me puedo acercar a nadie vestido de negro o colores oscuros porque en cuestión de segundos terminan cubiertos de moticas rosadas.

Un día estaba con un amigo en una sala de computadores y…

Amigo: mira, esa niña tiene un saco como el tuyo.

Maria(): sip, pero ella no puede hacer el ataque de las motas asesinas*.

Amigo: oye sí, el saco de ella no se ve “pelusudo”. ¿Cómo habrá hecho?

Maria(): (con vos de “duh”) ¡pues lavándolooooo!

Amigo: eres un asco, no te me acerques.

Yo lo que quería decir que el saco de ella se veía viejo mientras que el mío estaba relativamente nuevo, no que nunca lo he lavado. Además como que lo dije muy duro porque tenía la pequeña impresión de que toda la sala me estaba mirando como si fuera un bichito cochino.

Es que esto sólo me pasa a mí.

Para voS: extraño esos días de conversaciones estúpidas en las salas del sexto piso del W. Lástima que no se repetirán, mañana cierran el edificio...

:S

*Ataque de las motas asesinas: consistía en pasar la manga de mi saco motoso por la espalda del buzo oscuro de mi amigo.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:33 a. m. | 10 Infelices comentarios
martes, 9 de octubre de 2007
Los niños son tiernos, los adultos son ignorantes
La Proxima Cosecha Productions presenta:

Una pequeña crónica de buseta*
.
Supóngase usted que un martes cualquiera una bugueña a la que llamaremos Maria() se desplaza en un bus ejecutivo a tempranas horas de la mañana.
.
Maria() se sumerge en las profundas cavilaciones que normalmente la asaltan cuando va en un bus, pero hay algo que la “des-sumerge”, en el asiento del lado viaja un niño de unos 4 años sentado en las piernas del que ella supone es su padre (el del niño). ¿Y por qué le presta tanta atención? Pues porque los niños son tiernos**, y por más malparidez cósmica que la ataque por estos días, a Maria() casi siempre la hacen sonreír los niños.

El bus se detiene en un semáforo y el padre de la criaturita señala algo por la ventana que hace que el niño se emocione hasta el punto de levantarse para contemplarlo mejor.

- Huy lombrearaña, ¡papá, lombrearaña! Tan bacano.

Maria() ejecuta [Modo ternurita: on] y sonríe como estúpida al ver al pequeño fascinado con la imagen de su superhéroe en un sticker en la ventana del bus vecino. Por un momento recuerda al negrito divino que no ve hace meses y su admiración por “mipermán”.


Lombrearaña y Mipermán, mis superhéroes favoritos a partir de hoy.

Cuando el semáforo pasa a verde el niño vuelve a su puesto y le dice al padre:

- Papá yo quiero un relón de lombrearaña.
- Bueno, pero no se dice relón, se dice “reló”.
- ¿Reló?
- Sí.

[Modo ternurita: off]

¡¿Qué le pasa a este tipo?!

Si esa es la educación que le está dando el papá, ¿qué se puede esperar? Yo prefiero que el chino diga relón antes de ser ilustrado por su señor padre.

Y en otras noticias: esta bañana be quebé da dengua, ¡todavía duede! Esto sódo be pasa a bí. Y si usted se pdegunta pod qué una quebaduda en da dengua adteda bi digitación…
.
...yo también.

* Ciudadano Potasio: ¡aimisyu!
** Bueno, no todos.

Editado 12-02-2010:
Restringí los comentarios porque misteriosamente me están dejando spam casi todos los días en este post. Igual a estas alturas no creo que a ningún lector no-robot le interese comentar aquí.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:28 p. m. | 14 Infelices comentarios
domingo, 7 de octubre de 2007
¿Yo qué culpa?
¿Y yo qué culpa tengo de que los Dávila vivan tan cerquita del terminal? Discúlpeme querido señor don taxista por no querer caminar esas cuadritas a las cinco de la mañana con mi pesada maleta al hombro más la caja que mi madrecita bella le mandó a la tía Mónica.

Ni más faltaba, el sujeto no me ayuda con la maleta, ni me abre la puerta, ni un miserable “buenos días” es capaz de pronunciar, y en cuanto le entrego el papelito que me acaban de dar en la cabina de taxis, voltea a mirarme como si le hubiera mentado la madre y me dice “pero eso es ahí no más, semejante colota que me tocó hacer”. Se llenó de mocos el taxista, vea pues, ¿esto sólo me pasa a mí?

¿Y yo qué culpa carajo? ¿Cómo hiciéramos entonces? Ahhh ¡ya sé!, si quiere lléveme a Chapihuevo a mi antiguo apartamento, después le pegamos al septimazo un ratico y cuando considere que el taxímetro ha marcado un precio que justifique la cola que hizo en el terminal me lleva al apartamento en el que tan amablemente me ha acogido la señora Mugres, ¿le parece?

A ver, y si eso queda ahí no más ¿por qué me pregunta que cómo llega? Yo siempre he pensado que podría trabajar de taxista si no fuera por dos pequeños inconvenientes: 1). No sé manejar. 2). No me ubico en Bogotá (ni en ninguna parte). Pero después de conocer a éste personaje y otros por el estilo me doy cuenta de que sería una excelente taxista.

Bueno, llegamos. Me deja en el andén opuesto al edificio y me tira la maleta y la caja al suelo. Procedo a pagarle la carrera, afortunadamente tenía la cantidad justa porque fijo me habría dicho “¿no tiene más sencillito?”, cosa que me emberraca sobremanera, me provoca contestarles como lo hizo alguna vez el dueño de este dementcuarto “qué pena señor, se me quedó el billete de $9800”.

¿Y yo qué culpa de que se le caigan las moneditas al piso? Me bajo del vehículo y el tipo cierra la puerta con odio (allá él, es su carro) y desaparece para siempre de mi vida, gracias por nada.

A propósito, ya volví a Bogotá, estoy en edición especial por pocos días: ahora con el doble de veneno y 80% menos paciencia. Y si no le gusta no me toree.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:36 p. m. | 16 Infelices comentarios
martes, 2 de octubre de 2007
Gran ceremonia de entrega del Chocoramo de Oro
Hay ciertos Pendiolos por ahí que dicen que en la Próxima Cosecha no se entregan los premios de nuestros súper concursos. Para demostrar que eso no es cierto hoy les tengo en exclusiva las fotos de la gran ceremonia de premiación del concurso “Esto sólo le pasa a Julius 2007”, evento que se llevó a cabo el pasado 20 de septiembre en un bar de la ciudad de Bogotá D.C.


Fueron muy pocos los invitados a tan excepcional celebración, también llamada Post-Foforro Bloguero Internacional. Supongo que la foto la tomó la señorita Perversita porque es la única que no aparece.

Después de unas cuantas cervezas llegó el momento más esperado por todos, bueno, por Andrés, que gracias a su historia de las menudencias fue el feliz ganador del codiciado Chocoramo de Oro.

Silencio por favor, muchas gracias. Nos hemos reunido esta noche, entre otras cosas para hacer entrega del mejor premio en la historia de los concursos blogueros, tengo el honor de presentarles a Andrés Felipe, de “La Música no tiene la Culpa”, quien se ha hecho merecedor del GoldenChocoramo.


- Gracias Maria(), ejem, no sé qué decir, es el momento más feliz de mi existencia. Quiero agradecer a mi mamita, a Dios, al busetero y al señor de la chaqueta de cuero… (Suelte a ver carajo, ¡déme mi Choco!)
- De parte de todo el equipo de la Próxima Cosecha: felicitaciones Andrés, gracias por compartir tu historia con nosotros. (¡ja!, ni crea que se lo voy a dar pa’ que se lo coma solito)

Los presentes explotan en aplausos y ovaciones al joven Julius y finalmente el premio llega a sus manos.


- ¿Esto no más? Nooo, marica, mis menudencias valen mucho más que esto.
- (Agradezca que no le di cien puntos o una Fruna, mijitico)...



Por ultimo la foto para el recuerdo (una en la que saliéramos decentes ole), pero nunca falta el agregado que se quiere colar en la foto, y es que todos quieren figurar en mi blog, pffft.

Minutos más tarde le dimos de baja al Chocoramo y lo pasamos con cerveza, qué combinación tan poderosa. Andrés, tan querido él, le mandó un pedacito de su premio a la presidenta del jurado del concurso, que por motivos de fuerza mayor (no dejaban entrar animales al bar) no pudo asistir a la ceremonia, a propósito, que Matilda te manda a decir que “miau”.

PD: ¿por qué será que cuando no tengo computador es cuando más me da por escribir?

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 5:35 p. m. | 12 Infelices comentarios