sábado, 30 de junio de 2007
Primera entrega
Tal como lo anuncié el pasado lunes, la Próxima Cosecha ha abierto sus puertas para que el que quiera envíe su crónica “Esto sólo me pasa a mí” para aparecer en este, mi blog favorito.

Hoy tengo el gusto de traerles la primera entrega, con dos invitados muy especiales y cumplidos, los primeros en cumplir con la tarea y entrar en la lucha por el disputado chocorramo.

El primero es nada más y naiden menos que mi novio eterno, el famosísimo Juan, nombrado mil veces en este blog, tengo que decir que no me canso de esa historia y más cuando es contada por mis suegros y mi cuñado. Sin más preámbulos los dejo con “esto sólo le pasa a mí Juan”.

EL BUÑUELO CONTRATACA

Hay una historia que siempre que tenemos una reunión familiar resulta siendo el tema de conversación y yo termino siendo victima de burlas, pues bien quiero contar mi versión de los hechos pues cada vez que la cuentan le cambian o le agregan algo.

Cuando estaba en primaria hace unos 11 años, pertenecía al equipo de fútbol del colegio y es que no es por chicanear pero yo era un defensa prometedor hasta que me tope con Maria(); a la cual le debo entre otras cosas no pasar del ultra 64, no desarrollar la muy útil “labia”, no conocer la magia del “rumbeo”, solo por nombrar algunas de las habilidades que los hombres adquieren entre los 13 y los 16 años.

¿Y en qué íbamos? ..........ah sí, el niño prometedor, el futuro Iván Ramiro Córdoba bugueño llegó como titular a los juegos intercolegiados, esos hijuemadres partidos eran a la 1:00 p.m. con un sol horrible, además del hambre tan grande pues no tenías tiempo de ir a tu casa a almorzar porque al malparido entrenador le daba porque había que llegar una hora antes para “calentar”, fue así como para uno de esos partidos decidí llevar algo de comer, un snack que llaman, pero no era cualquier snack, era uno bien autóPtono el famoso y muy delicioso, deliciosísimo buñuelo el cual guardé muy cuidadosamente en el bolsillo de la pantaloneta envuelto en unas servilletas y así me fui para el partido, el buñuelo sobrevivió el calentamiento con su debido estiramiento hasta que llegó la hora del partido.

Son la una de la tarde, un calor ni el hijuep… y rueda la pelota… de pronto un estruendoso sonido procedente de mi estomago llama mi atención y de repente muchas imágenes de comida empiezan a recorrer mi mente, y es que así como Oliver quería ver a su papá yo lo único que quería ver era una bandeja paisa o un pollo apanado con arepitas fritas y todo, y en cambio ¿qué tenía a mi alrededor? una recua de micos saltando con sus respectivos olorcitos y transpirando como solo ellos lo saben hacer. Justo en ese momento en el que pensaba en la tan añorada comida me acordé que había guardado en mi bolsillo un buñuelo y sólo necesitaba un momento de distracción para darle un mordisco y seguir jugando, logre terminar el partido, creyendo que nadie me había visto.

Cuando llegue a mi casa mis papás me recibieron con una carcajada y me preguntaron: “y que Juan como estuvo el buñuelo, digo el partido”. Pero ¿cómo carajo se dieron cuenta?, fue la pregunta que me hice por un buen tiempo hasta que concluí que la única persona que les pudo haber dicho era mi hermano quien también jugaba en el equipo y me había visto pegándole al buñuelo, aquel buñuelo símbolo de la victoria del hombre sobre el hambre. Esto solo me pasa a mi!!

Desde ese momento he tenido que cargar con el cuento del buñuelo en cuanta reunión se acuerdan agregándole cosas como que no era un buñuelo sino dos, o que el arbitro había detenido el partido para esperar que el niño del buñuelo terminara de comer, y para colmo de males la primera vez que Maria() fue a almorzar a mi casa le contaron la historia, de nuevo esto solo me pasa a mi!!

De “ñapa” les cuento que en toda mi carrera deportiva sólo hice cinco goles, uno de ellos desde la mitad de la cancha con un puntazo enorme y me lo anularon por la estúpida regla que el balón en un tiro libre no puede estar en movimiento.

Maria() opina: mentiroso, tú no le diste un mordisco al buñuelo, te lo comiste todito en pleno partido, o bueno, eso dicen, nunca voy a conocer la versión definitiva de esta historia jaja. Te amo mi niño, ni creas que vas a tener algún tipo de ventaja sólo por ser mi novio...

Matilda califica: cuatro filetes y medio.




Bueno, la segunda historia de esta semana es de Daniel Ávila “Dani”, él no tiene blog (aunque debería) pero ha participado en el blog de Sebas Dávila un par de veces. Con ustedes “esto sólo le pasa a Dani”

GUÍA PRÁCTICA PARA LIDIAR CON UN TAXISTA A LA 1:00 A.M.

Lección número 1:
Siempre pida el taxi desde una casa. Tomarlo en la calle puede representar la vaciada completa de su cuenta bancaria o sencillamente la pérdida de su inocencia por el lado que usted nunca quiso perder.

Lección número 2:
Espere pacientemente. Recuerde que a esa hora cientos de sobrios están llamando al mismo número para sacar a patadas al ejemplar personaje que se vomitó en su alfombra.

Lección número 3:
Disfrute la melodía. No importa que el coro que canta en la grabación no llegue a representar ni siquiera a Zipaquirá en El Encuentro Nacional de Coros. De hecho, cántela para no caer en el desespero: Cuando pida un taxi, piense en su seguridad, Tax Express. Taaaaax Expreeeeeess. ¡Su taxi de confianza! Y a continuación espere con paciencia la lección de vida sacada de las tarjetas de Timoteo que acostumbra a poner la central.

Lección número 4:
Confirme la dirección y corra a toda velocidad a la puerta donde el taxi lo recogerá. No hacerlo puede representarle encontrar el taxímetro en el número 38. En caso de que sea así, pídale cordialmente al señor taxista reiniciarlo a menos que empiece a recitar una retahíla al mejor estilo del transportador colombiano hablando de la relación tiempo/trabajo/familia con continuas frases con x que suenan como t: “este tatsi es mío y con él le pago el colegio a yunior”, “uits, pero es que usté se demoró”, “no, no, no, no, no, no, no, no, señor, puede que su novia sea muy setsi, pero es que yo estoy es trabajando, ¿o es que mi tiempo no vale o ques, qué dijo?”.

Lección número 5:
Cuando escuche el enredo de sonidos que salen del radioteléfono del señor taxista, evite entender su lenguaje. Confórmese con saber que cuando habla la señorita de la central y dice una dirección, el señor taxista dirá 59/5. 59 se referirá al móvil y 5, a los minutos que se demorará llegando al nuevo destino.

Lección número 6:
Por nada, nada, nada, absolutamente nada del mundo hable con el señor taxista de fútbol. Hacerlo puede representar la escritura de dos nuevas leyes de Murphy.
Axioma del taxista: si usted es de hincha de Millonarios, el taxista que lo lleva siempre será de Santa Fe.
Corolario del taxista: cuanto más feo sea el taxista que lo lleva, más hincha furibundo será del Independiente Santa Fe.

Lección número 7:
Verifique que la tabla de precios esté visible para usted en el asiento del copiloto. Si no es así, disimuladamente y sólo cuando el señor taxista esté pitándole y gritándole piropos sacados de los únicos fragmentos encontrados de Sodoma y Gomorra a la señorita semidesnuda de la carrera 15, voltee rápidamente la tabla para poder verla.

Lección número 8:
Si, por infortunio, el señor taxista choca a alguien, conserve la calma. Espere a que se baje, golpee con mucha fuerza el capó del carro que chocó acompañado de unas cuantas respetables menciones a su respetadísima madre y espere con tranquilidad a que el señor taxista le proporcione su respectivo escupitajo en la cara al conductor. Respire profundo y espere a que el señor retorne al taxi para llevarlo a su destino. En menos de dos minutos el carro impactado estará rodeado por una multitud de vehículos amarillos que ahuyentarán y amedrentarán a la víctima.

Lección número 9:
Cuando llegue a su destino consulte la tabla de precios, revísela bien y espere a que el señor taxista le diga el valor del pasaje. Si definitivamente el precio de la tabla no coincide con el que le acaban de decir, mire muy bien al chofer que lo acaba de llevar. Si su rostro se le hace familiar a uno de los retratos hablados de los reos que se volaron de la cárcel Modelo de Bogotá la noche anterior, pague sin protestar absolutamente nada y bájese lo más rápido posible sin esperar las vueltas.

Lección número 10:
Si por casualidad decidió no pagarle al señor taxista lo que pidió sino lo que marcó el taxímetro, huya despavorido y péguese al timbre de su edificio para que el portero que duerme plácidamente se levante de su séptimo sueño. Si no ve reacción alguna y alcanza a escuchar los ronquidos de su portero, grite al estilo de una mujer con ataque de nervios de una película de terror y rece todas las oraciones que le enseñó su abuelita para que la cruceta que acaba de sacar de su baúl el señor taxista sea para arreglar una llanta.

Maria() opina: muy buena la guía, personalmente me resulta bastante útil. Con lo poco que he podido ver de Dani, me he dado cuenta de que escribe muy bacano, me alegra mucho contar con su participación en este intento de concurso que estoy haciendo.

Matilda califica: cuatro filetes.

Besos y abrazos a todos mis Julius, ojala que se animen, espero sus historias en el correo proximacosecha@gmail.com

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 1:41 p. m. | 13 Infelices comentarios
viernes, 29 de junio de 2007
¿Repuestica yo?
Y pues sí, que ya llevo casi dos años estudiando y viviendo en los Bogotáses, que ya con esta son cuatro las temporadas de vacaciones que paso en mi querido pueblito y que cada vez vengo me reciben con lo mismo:

Tía equis: quihubo mija, tiempo sin verla, ¿cuándo llegó? (pregunta infaltable)

Maria(): el sábado por la mañana.

Tía equis: ahh ya, está más alta, está bonita.

Maria(): gracias.

Tía equis: sí, le ha ‘sentado’ la capital.

Maria(): ehhh, gracias.

Tía equis: es que está más ‘repuestica’, lo más de linda.

Maria(): ⌐ ⌐

Y todos con el mismo cuento, alguien por caridá de Dios defíname el término ‘repuestica’, lo que yo he logrado deducir es que es algo similar a rellenita, rolludita, repolludita, rechonchita etc. nótese que todas empiezan por R y terminan en diminutivo, y es como una forma de decirme gorda pero con cariño, supongo que es para que no me dé tan duro.

Lo malo es de todas formas me da duro, a ninguna mujer le gusta que le digan gorda, y mucho menos que le digan que está “repuestica”. Lo único que puedo decir en mi defensa es que Bogotá engorda berracamente, valiosísima conclusión a la que he llegado a partir de varios argumentos a saber:

Es muy sencillo, en la capital hace un frío ni el hijuemadre todo el tiempo, entonces ¿qué hace el cuerpo humano para protegerse de la eventual hipotermia a la que se expone al vivir “2600 metros más cerca de las estrellas”?, pues aumentar el consumo de calorías, ¿y qué hace esta noble criatura para conseguir las calorías que su organismo requiere?, pues echarle muela a cantidades industriales de chocolate mmm, deli, y es que como he manifestado en anteriores ocasiones yo soy adicta a todo lo que venga del cacao y que no haya caído en las garras del repugnante maní.

El asunto se complica cuando se tiene un novio que vive en Cali y que en cada fecha especial (léase día del amor y la amistad, cumpleaños, aniversario y hasta día de la mujer) se encarga de abastecerme con cualquier cantidad de dulces, en particular chocolates, y pues la noble criatura se manda una voluntad de p*ta y ni por el p*tas le va a despreciar el regalito a su amado.

Pero la cosa no termina ahí, resulta que si en Bogotá hace hambre, en la Universidad de los Andes hace el triple, lo cual aparte de aportar para que la noble criatura anteriormente mencionada se gane el calificativo de ‘repuestica’ cuando regrese a su tierrita, perjudica seriamente su noble bolsillo ya que allá todo es más caro que en cualquier otro lado.

Lo bueno es estudiando en Unigradas la mayor parte del tiempo uno está es escalando para llegar a clase, porque eso sí, sólo les faltó construir salones en Monserrate, allá cada clase queda 250 escalones más arriba de la anterior. Entonces se puede decir que mi vida allá no es del todo sedentaria, además hay que tener en cuenta la subida al apartamento de la séptima a la circunvalar, que también era todo un premio de montaña. Es que si la tía equis y doña Patricia me vieran durante los primeros meses del semestre se asustarían, dirían algo del tipo “mija, está muy flaca, ¿está enfermita? ¿usted si está comiendo bien?, de por Dios, la niña está muy demacrada”.

Y es aquí cuando llego al último punto: los malditos exámenes finales, al final del semestre aquellas calorías que no han contribuido a calentar este noble cuerpecito han comenzado a formar los indeseables gorditos. Y llegan los exámenes finales, esa ansiedad tan horrible, la falta de actividad física porque ya han acabado las clases, y el frío que parece que atacara con más fuerza en esos días, me hacen reforzar el aporte calórico proveniente de chocolates, dulces y demás chucherías.

Bueno, y toda esta carreta es para tratar de explicar mi actual estado de ‘repuestez’*, pues sí, la palabrita al principio me afectaba un poco, pero ahora no, ahora me afecta excesivamente, más cuando la semana pasada la balanza de la casa de mi abuela me mostró una cifra nunca antes vista, dizque 60 kg está pesando la noble criatura, noooo esto sólo me pasa a mí, me quiero volver bulímica. No mentiras, eso ni en chiste.

El caso es que decidí tomar cartas en el asunto, pero no sabía de qué forma lo iba a hacer, pues hay que anotar que la noble criatura no conoce un gimnasio por dentro y nuncamente* ha hecho una dieta ni nada que se le parezca. Fue entonces cuando llegó como caída del cielo (de hecho llegó en manos de la tía ye) una solución milagrosa y lo mejor, que no requiere ningún esfuerzo físico, ni sacrificios alimenticios, ni óigase bien inversión económica. Ja, diría un bobo de mi pueblo (los cuales abundan) “de eso tan bueno no dan tanto”.

Mi lógica de estudiante de cuarto quinto semestre de ingeniería química me impide creer en una técnica todopoderosa que se haga llamar “la dieta de los monjes del Brasil”, en primer lugar porque aunque nunca he visto un monje brasilero, lo último que se me ocurre es que sean flacos o le den alguna importancia a su figura. Además el procedimiento es tan absurdo que al leérselo a mi Juan la única respuesta que obtuve fue una cara que divagaba entre la perplejidad, la burla y la impresión de que se estaba preguntando con qué clase de mujer se había metido.

Pero bueno, como dijo mi madre “no se pierde nada con intentarlo”, mejor dicho, es como lo de las brujas, que uno no cree en ellas pero de que las hay las hay.

De modo que el próximo miércoles me dispongo a empezar la dieta de los monjes del Brasil, pero para eso requiero la ayuda de susmercedes mis queridísimos Julius, necesito siete víctimas voluntarios que quieran recibir el invaluable conocimiento de esta poderosa dieta, me dejan un comentario o un mensaje en la cajita y yo les mando por correo las instrucciones, no tienen que hacerla si no quieren, sólo con recibirla cumplen su misión.

Y que gracias.

* Estoy compitiendo con Sebas por la mayor cantidad de palabras inventadas por post.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:42 p. m. | 16 Infelices comentarios
lunes, 25 de junio de 2007
Esta es una invitación para vos
Sí vos, el que está sentado frente al computador, vos, el que por X o Y razón llegó a este blog y ocasionalmente se divierte leyendo los infortunios de la autora, que sí hombre, que vos, el que en algún momento se dijo a sí mismo: “nooo, esto sólo le pasa a Maria()” o “hey, eso también me paso a mí”, vos, el que un día cualquiera recordó o vivió una anécdota perfecta para aparecer aquí, vos, el que al leer esta entrada asiente solo como un tonto con cada frase y se pregunta de qué carajos estoy hablando.

Bueno, porque el honorable público lo pidió, les anuncio que este blog abre sus puertas (¿?) para que todos los Julius, ya sean blogueros o lectores anónimos, compartan conmigo y con los demás lectores esas desventuras que les han hecho pensar o decir “¡Esto sólo me pasa a mí!”.

La Próxima Cosecha productions presenta:
Esto sólo le pasa a Julius


La vuelta es muy sencilla, sólo tienen que escribir su historia del tipo “Esto sólo me pasa a mí” y enviármela al correo proximacosecha@gmail.com

El jurado, compuesto por Matilda* y yo, leerá con cuidado cada una de las historias y decidirá si son o no merecedores del gran honor (pfft) de ser publicadas en el blog.

Cada fin de semana** se publicará una o más aportes, dependiendo de la cantidad que reciba durante la semana, y así hasta el final de las vacaciones (o de los aportes).

Por último se escogerá la mejor historia en base a la aceptación por parte del público y del jurado anteriormente nombrado, y el autor de la historia ganadora será premiado con ehhh, hmm, ahhh, esteeee, ¡una Fruna!, no esperen, ese premio ya lo ofrecí una vez y todavía no lo he pagado, entonces será…

¡Un delicioso Chocorramo!
O su equivalente en pesos colombianos a la tasa de cambio del día.

No mentiras, sinceramente en este momento no se me ocurre nigún premio, y más teniendo en cuenta que se lo pueden ganar en cualquier parte del mundo (sí, eso iba pa’ vos Mulder), pero bueno, en algo pensaré…

Las Reglas:

- Ya que por ahora no hay premio, esta vaina NO ES UN CONCURSO, y mucho menos un meme, la sola idea de iniciar uno me da escalofríos.
- La historia tiene que ser real, al que me llegue con “una de vaqueros” lo voy despachando es de una.
- No se aceptan participaciones por medio de comentarios en el blog, sólo las que lleguen al correo proximacosecha@gmail.com
- Una persona puede enviar más de una historia, pero tampoco abusen. Igualmente no hay límite para la extensión de la historia, pero igualmente no se den garra, es que no falta el que se aparezca con el tratado de diecisiete tomos.
- No se vale reciclar entradas viejas, mejor dicho, sólo se reciben historias “inéditas”.
- Que ni vengan a acosar con mensajes como ¿por qué no has publicado la mía?, de una vez les digo que tengan paciencia.
- La propietaria de este blog, osease yo, no se hace responsable por las opiniones que otras personas expresen acerca de lo que usted escribió, como quien dice, no se llene de mocos si alguien viene a criticarlo.
- Y lo más importante: como saben, soy maniática compulsiva con la ortografía, de modo que loz q escrivan hací, o Ls Ke SkRiBn AsY favor abstenerse, o hacer el mayor esfuerzo para escribir su historia con la ayuda del corrector de ortografía de Word. No digo que voy a desechar un correo al primer error que encuentre, no, hasta cierto punto soy tolerante con eso, pero para publicar las historias no les voy a editar nada, entonces más les vale que estén escritas correctamente.

Bueno pues, espero sus aportes, sólo falta que no aparezca ni uno, eso sí sería digno de mi mala suerte…

* Véase parte inferior del sidebar.
** Sujeto a disponibilidad de la Femputadora.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 12:15 p. m. | 18 Infelices comentarios
martes, 19 de junio de 2007
Una ovejita, dos ovejitas… quinientas malditas ovejas
Originalmente escrita a lápiz el 19 de junio a la 1:45 a.m.

Llevo casi una hora intentando quedarme dormida y adivinen qué: fracasé.

Prendo el televisor, eso debería funcionar, pero inexplicablemente las películas de lunes festivo de RCN no logran provocarme sueño como en los tiempos que añoro, entonces mejor lo apago porque las aventuras de Stallone en el año 4000 me tienen sin cuidado.

A ver, el buen libro de sudoku, ese no me puede fallar. Sin embargo, 5 páginas después eso de escribir numeritos del 1 al 9 se vuelve un tanto monótono, y la cosa empeora cuando a la primera equivocación descubro que no tengo un borrador a la mano, y ya saben, en el sudoku los errores se pagan caro. Es así como el librito regresa a su lugar en mi mesa de noche.

¿Caminar por la casa?, no, eso mejor no, va y me confunden con un ladrón y me sacan la escopeta, qué peligro.

Bueno, fuera luces y algo de musiquita, esa técnica me ha dado resultado los últimos días, al cabo de 4 o 5 canciones ya caía en brazos del tal Morfeo, aunque a la mañana siguiente me despertaba estrangulada con los cables de los audífonos, lo cual probablemente no es muy sano que digamos, no estoy segura.

De lo que sí estoy segura es de que este jijodesumadre insomnio es muy aburridor, me temo que si sigo así voy a acabar con las 528 megas de música y con las pilas de mi mp3, y todavía sin cinco de sueño y dedicada a pensar maricadas.

Necesito un libro con urgencia, desde que estoy en Buga me ha costado trabajo quedarme dormida casi todas las noches, pero ayer que por fin conseguí La Guía del Autoestopista Intergaláctico ahí sí jeteada como un bebé, claro que a las 2 de la mañana, es que estaba muy bacano el libro.

¿Tonces? Pues me tocará ponerme a contar ovejas, cosa que jamás en mi vida he hecho pero dicen que sirve…

2:30 a.m.

Sigo en las mismas, ya van como 30 canciones, las ovejitas se asustaron con la música y no se dejaron contar, esto sólo me pasa a mí.

Se reciben sugerencias, de libros buenos o de técnicas para matar el insomnio.

Chao pues Julius, que duerman (ustedes que sí pueden).

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 2:30 a. m. | 17 Infelices comentarios
lunes, 18 de junio de 2007
¡Esta es mucha güev… cam!
Estaba yo en primer semestre, la distancia hacía un poco difícil la relación con mi Juan pero lo aprendimos a manejar tal como lo seguimos haciendo hoy, claro que en ese entonces el nivel de intensidad era mayor, los minutos de su plan se iban en dos semanas, las tarjetas prepago de mi celular duraban máximo 4 días y las cuentas de internet de ambas partes eran algo elevadas.

En un intento por darle una sorpresa a mi novio eterno decidí comprar una webcam para vernos las caras (y nada más, malpensados), así que le conté la idea a mi mejor amiga de la universidad quien me propuso ir el siguiente viernes a Unilago, un centro comercial de computadores donde ella compró su cámara. Así que ese viernes llamé a Juan y le dije que iba para ya no me acuerdo dónde con Cata y que no lo iba a llamar hasta por la noche porque se me estaba descargando el celular.

Primíparas que éramos (y a veces lo seguimos siendo) en esta ciudad tan grande, tomamos un bus que nos dejó sobre la séptima, a unas cuantas cuadras de nuestro destino, habiendo buses que pasan por todo el frente del centro comercial, de eso nos dimos cuenta unos meses después, en fin.

Entramos al sitio y lo primero que pensé fue: ¡ay, mi hermano llegaría al orgasmo acá!, el paraíso geek jaja, en fin, a lo que vinimos, mi amiga me condujo al local en el que había comprado su cámara y ¡oh sorpresa! el dueño era de Cali.

Mirá, es que andamos buscando una webcam ve, mostranos de cuáles tenés. Claro reina, estas están baratísimas oiste, y sólo me quedan dos, avispate y llevatela.

Sigo pensando que el man estaba tragado de Cata, nos hizo el descuento del siglo, además yo no llevaba suficiente dinero y nos dio la cámara con el compromiso de que ella volviera después a entregarle lo que había quedado faltando. Hace poco estuve en Unilago y busqué durante un largo rato el local del caleño, cuando por fin lo encontré me encontré con que lo había cerrado, no puedo evitar pensar que los siete mil pesos que nunca le pagué lo llevaron a la quiebra, yo iba a pagar ¡lo juro!, sólo estaba esperando la próxima cosecha.

Bueno, me despedí de Cata y me fui para el apartamento para instalar la recién adquirida cámara. En ese tiempo yo todavía no tenía computador propio (cómo lo extraño en vacaciones, snif), dependía de un chéchere que mi prima tenía en su cuarto, esa noche ella estaba de turno y por lo tanto el chéchere era todo mío para hablar con mi Juan, ya podía visualizar su sonrisa cuando descubriera que me podía ver vía MSN.

A ver, instalemos este tiesto, no debe ser tan difícil, eso era lo que yo pensaba. Lo primero que hice fue introducir el cd bebé que venía en la caja y seguir las instrucciones que me fueron apareciendo, hasta ahí todo perfecto, que reinicie el sistema, listo, que ahora sí puede conectar la cámara, déle pues… momento ¿dónde se conecta esta vaina?, puerto USB me contestó el manual de instrucciones. En la parte delantera de la torre no había señas de dicho puerto, por lo que me vi obligada a meterme debajo del escritorio de mi prima para, en una posición bastante complicada que me recuerda cierto post del Pendiolo, buscar el dichoso puerto en la espalda de la torre.

Y nada… me armé de la linterna que me regaló una tía cuando me fui a vivir a Bogotá “porque no sobra, una nunca sabe” y retomé la ardua búsqueda… y nada. Me tranquilicé, me fui a mi cuarto a ver pasar los carros por la circunvalar un rato, volví a revisar el infeliz chéchere… y nada, lo único que conseguí fueron unas ganas tremendas de botarlo a la circunvalar, lo cual no hubiera sido muy favorable para la convivencia con mi prima.

Fue entonces cuando la desesperación se apoderó de mi ser y no tuve otra opción más que llamar a Juan, en este punto algunas lágrimas de ira ya habían brotado de mis ojos.

- Hola amooooooor.
- ¿Qué te pasó chiquita? ¿por qué lloras?.
- Es que soy una idiota, te quería dar una sorpresa pero no pudeeee.
- ¿Qué pasó?
- Es que, es que (sonido de chupada de mocos), yo compré hoy una webcam para que me pudieras ver y no he sido capaz de instalarla, soy una inútiiiiiil.
- A ver, cálmate, ¿por qué no puedes instalarla?
- Es que no encuentro el puerto USB.
- Es uno chiquito, rectangular con un simbolito como…
- Ay, yo sé cómo es un puerto USB, pero este chéchere como que no tiene de eso.
- No, imposible, busca bien.
- Ya busqué bien, no tiene, snif.
- A ver, mira la torre por detrás y me vas diciendo lo que veas.
- Muchos cables, muchísimo polvo, puerto alargadito, otro menos alargadito, uno morado y uno verde, mas arribita uno que parece de teléfono y unos redonditos pequeños y ya.
- Ahhhh.
- ¿y?
- Pues que no hay puerto.
- Noooo, (retomé el llanto), gasté lo que estaba ahorrando en un aparato que ni siquiera me sirve.
- Ya cálmate.
- Mi niño.
- Dime.
- Esto sólo me pasa a mí.
- Sí.

Al día siguiente llamé al caleño para contarle mi problema y me contestó que pailas, que lo único que podía hacer era comprar un computador decente y que él me vendía uno bien barato.

De modo que la dichosa webcam durante cinco meses no tuvo una labor diferente a la de hacer estorbo en mi armario y recordarme lo bruta que soy, hasta que finalmente pude comprar un computador decente (en Unilago también) gracias a un préstamo que me hizo un tío y que le voy a pagar cuando se acabe Padres e Hijos, mejor dicho, en la próxima cosecha, jajaja mentiras, yo soy buena-paga créanme.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 3:41 p. m. | 16 Infelices comentarios
domingo, 17 de junio de 2007
Les presento a mi papá
Señoras y señores, tengo el honor de presentarles el cocreador de esta servidora y de dos Cruces más, con ustedes don Rodrigo:



Versión gringa y medianamente violenta de mi papá.


Los médicos de mi familia, que son muchísimos, adoptaron o talvez crearon un sabio proverbio que dicta: “lo que no cura el bicarbonato de sodio, es cáncer”, siguiendo la anterior filosofía estos doctores han enfrentado generación tras generación todo tipo de enfermedad o dolencia, exceptuando claro, el cáncer. ¿Que tiene dolor de estómago?, tome bicarbonato que eso es bendito, ¿Que le duele la cabeza?, un vasito de bicarbonato de sodio, ¿Que tiene gadejo*?, nada mejor que el bicarbonato…

Pues bien, así como ellos tienen su lema yo también hice el mío, y dice:

“Lo que no arregle don Rodrigo, bótelo a la basura”.

Y es que no en vano mi padre es considerado “el Macgyver criollo”, no sólo por su capacidad innata de arreglar cuanto aparato o vehículo averiado le pasen por el frente sino también por su recursividad, demostrada en acciones como reparar el radiador de un carro con una barra de jabón, reemplazar una llanta a la que se le dañó el soporte por un pedazo de madera, o curar una fractura externa de un gato con pega rápida, es que hasta a la veterinaria le pega si es necesario, en serio, mi papá no se vara por nada, es capaz de obtener cualquier pieza que le haga falta a partir de un trozo de chatarra. Y si la cosa se pone difícil, sólo agregue ron, Jack Daniels o similares.

Don Rogrigo es ingeniero mecánico desde mucho antes de haber entrado a la universidad; restauró su primer carro antiguo a la tierna edad de 13 años, cuando ayudado por sus hermanos sacó del garaje un camión Chevrolet 1926 que reparó empíricamente y que hoy en día es uno de sus bienes más preciados. A su colección se suma una camioneta GMC 1951 que restauró hace unos 3 años junto a sus hijos**. Existe también un proyecto a muy, muy, muy largo plazo para devolverle la vida a un automóvil Okland del año 1925 que por el momento está reducido a un montón de piezas en el garaje de mi casa.

La experiencia que tiene mi papá no se consigue en ninguna universidad ni la garantiza ningún diploma, a pesar de (o quizás debido a) esto, no son pocas las personas que sin dudarlo recurren a él para cualquier consulta o reparación que necesiten.

Ustedes no se alcanzan a imaginar la admiración que yo siento por mi padre, es un hombre extremadamente inteligente, racional, recursivo, emprendedor, perseverante, enamorado y entregado a sus hijos. El día de hoy quiero agradecerle una vez más a Dios por el hogar que me dio, y decirle a mi padre que lo adoro y que realmente quiero ser como él cuando sea grande.
..
Un feliz día para todos los padres que me lean, no creo que sean muchos pero bueno, feliz día.

*Gadejo: nombre que le dan las mamás a una de las enfermedades favoritas de los niños, la cual consiste básicamente en ganas de joder.
**Aunque en la primera salida en público nos haya quitado el crédito.

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jueves, 14 de junio de 2007
Las estrellas, vos y yo
Yo sé tanto de astronomía como de estadísticas de reproducción de los conejos canadienses en invierno, mejor dicho no sé absolutamente nada de astronomía, cuando miro al cielo sólo puedo reconocer tres estrellas, las mismas que mi mamá llama “los tres reyes magos”, las mismas que hace algunos años me enseñaste que estaban rodeadas por otras cuatro formando lo que vos llamaste “tu constelación”.



Siempre que la veo pienso en vos, te imagino borracha tirándole besos a las siete estrellas como la loca que siempre has sido, es una escena que ni siquiera presencié pero que por alguna razón nunca se me va a olvidar. ¿Sabes? Hace poco alguien me dijo que se trata del cinturón de Orión, u Orión, o algo de Orión, en realidad no me importa, para mí siempre será “la constelación de Cami.”

Y ya ni sé porqué empecé a escribir sobre esto, sólo quería decirte que estoy muy feliz de tenerte aquí, que poder verte esta madrugada y darte ese abrazo que te había estado guardando por más de tres años ha sido increíble y que espero que estas vacaciones que vas a pasar acá sean las mejores.

Feliz cumpleaños mi Cami, te quiero muchísimo ¿ois? sos la mujer de mi vida jajaja

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lunes, 11 de junio de 2007
El ratero apesta, literalmente
Hoy a eso de las 2 a.m. me despertó un ruido extraño, se trataba de mi papá abriendo violentamente la puerta que de su cuarto da al balcón de la casa. Después escuché a mi hermano gritando cosas que no entendí y todos corriendo como locos pensé: ahora si me enloquecí del todo.

Cuando por fin me levanté de la cama luchando contra el sueño alcancé a ver como mi hermano y mi padre, este último en pijama, botas pantaneras y escopeta al hombro (lo cual puede resultar extremadamente gracioso una vez pasada la angustia) arrancaban a toda velocidad en la camioneta.

-¿qué pasa? Le pregunté a mi mama.
-Que hay un ladrón, no entendí bien, parece que se quería llevar la ternera. Tan raro, hay un hueco en la ventana de adelante, será que tu hermano la rompió para gritarle al ladrón.
-Sí, muy raro.

Aproveché para ir al baño y al salir estuve en el cuarto de mi hermano, de ahí me fui a un cuarto que por el momento es ocupado por mi gata Matilda y sus tres hijitos, efectivamente había un roto de tamaño considerable en la ventana que da al balcón, pero lo que me llamó la atención fue que el cuarto estaba plagado con un aroma, ¿cómo describirlo? Algo así como la peor chucha cebollera de la historia.

Pocos minutos después volvieron los “cazadores” sin ningún resultado y mi hermano nos contó lo que había pasado. Él se había levantado para ir al baño y al regresar a su cama vio un hombre en el otro cuarto, primero pensó que se trataba de mi hermano mayor que habría llegado borracho a la casa, pero al ver el susto del sujeto en cuestión comprendió la situación y empezó a gritarle a mi papá para que se despertara y sacara la escopeta. El hombre salió al balcón por la ventana por la que había entrado, se trepó al techo y se lanzó al patio para emprender la huida.

El ladrón se ha ido pero su hedor persiste gracias a una camiseta que dejó botada en la escena del crimen, sólo logró llevarse un discman y el celular de mi hermano. Esta mañana encontramos otro hueco en una ventana de la sala por la cual el maloliente ratero sacó un par de portarretratos que dejó tirados unos metros mas adelante.

Algunas personas me preguntan si no me da miedo vivir en una finca, yo siempre contesto que no, que vivir acá es una delicia, pero sinceramente incidentes como este me dejan sin sueño, me dormí a las 5 de la mañana, no dejaba de oír pasos, ruidos, golpes, y mi familia en las mismas.

Se busca: desgraciado amigo de lo ajeno.
Señas particulares: estatura baja y sobaco poderoso.

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Y hablando de todo como los locos, qué desgracia tan infinita escribir en un computador sin tildes y sin eñes, extraño mi compu, snif.
UPDATE (16 de junio):
Pues les cuento que dicen las malas lenguas que el ratero apestoso tiene nombre propio, pero es mejor evitarse problemas, así que mejor "deje así", tal como dice el señor de "me pido la pelota", o "la ventana de letras" (pffft el Chapulín Colorado se me quedó en pañales).

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 5:35 p. m. | 16 Infelices comentarios
sábado, 9 de junio de 2007
Así NO es la vida
Maldigo el momento en que a DirecTV le dio por poner “Rural”, un canal argentino que habla de agricultura las 24 horas del día y que se ha convertido en el favorito de mi padre. En cuanto el control llega a sus manos cambia el canal para ver lo que según nosotros son los mismos programas de siempre, pero para él son la octava maravilla agropecuaria televisiva del mundo, “no, es que míreme esa sembradora” “mire, mire ese sistema nuevo de cultivo” “no, es que si la agricultura de Colombia fuera así” “y es que acá los precios del maíz llevan diez años bajando”… y así cada uno de nosotros emprende la huida hacia sus respectivas habitaciones para quedar en manos de la desafortunada televisión nacional.

A ver, pongamos RCN ¿qué hay para ver? jugadores ignorantes y mentirosos, mariachis doblando, Méndez y su amor imposible con la jefa histérica, don Armando haciendo el mismo papel de siempre pero esta vez vestido de mujer (del otro canal ni hablemos)… y cuando uno piensa que lo ha visto todo llega la producción más mediocre que ha alcanzado la luz de los televisores colombianos: Así es la vida.

¿Cómo es la vida? pues no sé, pero puedo asegurar que así no es, comencemos con el reparto: tome algunos actores venidos a menos, agregue uno que otro participante del gracias a Dios desaparecido “Protagonistas de novela”; añada unos cuantos extras que encuentre en la calle y que quieran ser famosos, no importa que no sepan actuar, es más, no importa que miren a la cámara cuando son grabados; para finalizar lo primordial aquí es conseguir un buen grupo de vagabundas, (con todo respeto, si no lo son saben representarlas muy bien) dispuestas a mostrar todo lo que el cirujano les proporcionó durante 5 capítulos de media hora; junte todo lo anterior y obtendrá el talentoso elenco de una majestuosa historia de dicha serie. Historias que giran alrededor del sexo barato en un desesperado intento por obtener el raiting que sus actuaciones mediocres y argumentos de quinta dejan por el suelo.

Con fines exclusivamente profesionales (es decir, para escribir esto) me he dedicado a observar cuidadosamente el episodio de hoy, en resumen tenemos a 4 zungas que intentan chantarle hijos a un fulano para sacarle plata, dos de ellas son “amiguis” y son las ex esposas del man, una es la empleada de la casa y la otra ni supe de dónde salió. Resulta que una de las amiguis, que en todas las escenas por alguna extraña razón aparece en ropa interior, convence a la otra para mandar a matar al fulano y quedarse con la plata, pero en el proceso se acuesta con el hermano de su amiga, esta con el vigilante de la cuadra que a su vez le hace la vuelta a la empleada, en cuanto a la cuarta zunga parece que también se comía los dulces con el amigo del pobre fulano del cual está enamorada otra suripanta que tampoco supe a qué hora apareció en la historia.

Interesantísimo ¿no?, al final resulta que el fulano es estéril y todas las señoritas anteriormente mencionadas se abren del parche con el rabo de silicona entre las patas, ahh ¡y el vigilante se queda con dos!

A ver, dejando a un lado la estupenda historia concentrémonos en los diálogos, parece que escogen un insulto por escena y se dedican a repetirla:

- Idiota, tienes que matar a ese idiota.
- Tranquila, el idiota de tu ex marido es hombre muerto, mejor ven y déjate querer…
- Cállate idiota, ahora no estoy para esas cosas, además recuerda que la vez pasada golpeaste al que no era, idiota.
- ¿pero qué querías que hiciera? Ese idiota estaba donde tú me habías dicho que iba a encontrar al idiota de Andrés.

Y así, a la siguiente escena era imbécil, después estúpido y desgraciado, al rato parece que se dieron cuenta y empezaron a rotarlos, idiota, imbécil, estúpido y desgraciado en la misma escena, qué educativo ¿cierto?

Recuerdo otro capítulo que tuve la desdicha de ver alguna vez en el cual se encargaban de recalcarnos la estructura de la familia.
- Primo, pero es que yo te amo.
- Prima, lo nuestro es imposible, tú eres la hija de la hermana de mi mamá, además tu estás casada.
- Pero mi esposo está
enamorada de la hija de mi mamá, primo. (En esas llega la hermana).
- Hola primo, ¿y ese milagro?
- Hola prima, qué gusto verte.
- Lo mismo digo yo hermana, ¿no estabas donde mi tía?
Ole, así no es la vida, yo nunca le digo “hermano” a mis hermanos, para eso tienen nombres, o apodos, o sencillamente no hay que nombrarlos cada vez que se les habla.

Bueno ya, concretemos, esta novela (o serie, o lo que sea) se produce con el único fin de ser vendida en el extranjero, lo cual es peor aún ¿esa es la imagen que queremos vender?, ¿o es que a los gringos les gusta esta vaina?, pues según The Soup no. El caso es que RCN pudiendo vender en otros países producciones de mejor calidad como Betty la fea, que ahora está más que trillada pero fue buena en su momento, hacen esta porquería, bueno listo, háganla, un poquito más de basura para los gringos no hará la diferencia, ¿pero por qué la tenemos que soportar acá de lunes a viernes?

Pensándolo bien la próxima vez me quedo viendo Rural con mi papá.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 10:56 a. m. | 20 Infelices comentarios
viernes, 8 de junio de 2007
La tarea
Hace ya varios días esta señorita me dejó una tarea, y ya que soy una bloguera tan obediente pues acá estoy resolviéndola, esta es la parte en la que me disculpo por hacer un meme y digo que no acostumbro responderlos pero que este me pareció interesante porque bla bla bla… en fin.

La Próxima Cosecha productions presenta:
Desempolvando el baúl de los recuerdos

Sumercé dónde era que andaba…

- Hace 10 años:
Bueno, pues hace una década yo era una inocente criatura de tan sólo 9 añitos que estaba terminando tercero de primaria en el colegio La Enseñanza. No recuerdo mucho de esos tiempos, la profesora se llamaba Sandra y creo que era de Guacarí, en ese momento mi mejor amiga era Cami, todavía no nos habíamos agarrado, eso fue en quinto (creo) y duramos como un año sin hablarnos, muchas tontas.

- Hace 5 años:
En el 2002 tenía yo 14 dulces añitos de vida, estaba terminando octavo de bachillerato, el primer año que cursé en el otro colegio, ahí conocí a mi Juan que estaba en el otro salón, en junio estábamos por los tres meses de novios (cómo pasa el tiempo ole) y las cosas iban algo mal porque el susodicho estaba a punto de tirarse el año, juro que no tuve nada que ver con eso, todo lo contrario, le di todo mi apoyo y le ayudé a estudiar para que recuperara sus jijuemil logros y finalmente lograra pasar a noveno.

- Hace un año:
En junio del año pasado acababa de llegar a Buga para mis primeras vacaciones largas, llegué el 31 de mayo, lo recuerdo porque ese día cumple años mi hermano mayor. Lo que más recuerdo de esa época es que estaba peleada con Juan y terminamos durante un mes.

- Hace un mes:
El 8 de mayo estaba a punto de cumplir 19 años, me imagino que estaba clavada estudiando porque en esa semana tuve muchos parciales, ehh ¿qué más? Qué memoria la mía ole, un momento reviso los archivos a ver de qué me acuerdo… “Caminando en Bogotá”, lo dicho mucho estudio, por esos días fui a la embajada a hacerle un favor a la cuñadita y me dio por caminar por toda la circunvalar hasta el apartamento.


- Ayer:
Mmm, ayer no hice nada fuera de lo común, me levanté como a las 11 con el desayunito que me tenía listo mi madre, regué las matas del balcón y me tiré a ver televisión en su cama, después me bañé y almorcé, por la tarde fuimos a la casa de mi abuela y Juan fue a hacerme visita, nos llevó un helado a mí y a mi abuelita, por la noche volví a mi casa, comimos y me quedé viendo televisión con mis papás hasta las 12, ese es más o menos un día normal de mis vacaciones.

- Hoy:
Hoy estrenaron Shrek tercero y allá estuvimos Juan y yo de primeritos en el cine, me gustó mucho la película, aunque nada se compara a la primera, lo mejor son los bebés de Burro y los de Shrek jajaja divinos. Cuando salimos de cine fuimos a la casa de Juan y pedimos hamburguesas a Rynos, ¡deli!, después le insistí una media hora hasta que logré que me prestara la Femputadora para hacer la tarea que me dejó la niña Mafe, y acá estoy.

Bueno, lo que sigue es pasarle la papa caliente a algunos blogueros desprevenidos, entonces va para Camilo el todero, su novia Pat&co y el próximamente ingeniero Pendiolo.
Para mañana una entrada memenos interesante ;)

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:26 p. m. | 7 Infelices comentarios
miércoles, 6 de junio de 2007
Ejerciendo mi derecho de ciudadana…

… a 40 (o no sé cuántas) cuadras de la casa.

El sábado de la primera semana de exámenes finales armamos plan cultural con Cata (mi muy mejor amiga de la U) para relajarnos un poco y contribuir con nuestro objetivo de conocer la ciudad en la que estamos viviendo la mayor parte del año. Faltando un cuarto para las 11 nos encontramos en el Museo Nacional para ver la muestra de las culturas Sipan y Malagana, muy interesante aunque algo reducida, ya entradas en gastos entramos a la exposición permanente del museo hasta que el hambre nos sacó corriendo a buscar almuerzo.

Con las barrigas llenas nos fuimos en bus hacia el centro de la ciudad para continuar con nuestro día culturoso, fuimos al Museo del Banco de la República a la parte dedicada al maestro Fernando Botero, lo más de simpáticos los gorditos jaja, bueno, no esperen una crítica por parte mía, yo no sé absolutamente nada de arte y pues lo que vi me gustó, punto. De ahí salimos a la exposición numismática* y cuando nos aburrimos de ver moneditas y billetes de un cuarto de peso (y después dicen que tan devaluado que anda, antes era peor) nos fuimos a caminar por la Candelaria, barrio histórico de Bogotá, muy bonito, vale la pena conocerlo.

Llegamos a la plaza de Bolivar, donde vive mi presidente**, donde se maneja casi todo el poder y una buena cantidad del dinero del país, está también la Catedral Primada y los edificios del Congreso, Alcaldía y no sé qué más cosas, pero lo mejor son las almojábanas del restaurante “La puerta falsa”, con un juguito y un dulce del cual no recuerdo el nombre… mmmm, ya me volví a antojar.

Ahh bueno, ¿a qué era que venía yo? Es que me emocioné contando nuestras chocopseudoculturroloaventuras jeje, el objetivo de esta entrada era hablar del derecho y deber ciudadano que adquirí hace poco y que hasta ahora no he podido ejercer, sí señores, estoy hablando de votar. Tal vez la mayoría de los que acabamos de recibir la cédula de ciudadanía somos algo intensos con el asunto, o tal vez somos más bien poquitos los interesados en participar en la democracia, pero en fin, desde que se empezó a hacer publicidad sobre la inscripción de cédulas le dije a Cata que averiguáramos cómo era la vuelta para poder votar en Bogotá. La respuesta llegó como caída del cielo, saliendo del museo Botero nos encontramos con un puesto de inscripción en el que en menos de 5 minutos nuestras huellas fueron registradas en un aparato que jamás había visto. Muy sencillo el trámite, a los que no lo han hecho les recomiendo que se pongan las pilas aunque creo que el plazo ya se venció.

Al momento de inscribirte tienes que escoger el sitio donde quieres votar, y revisando la lista encontré uno que me quedaba excepcionalmente cerca del apartamento, el Carulla de la 63 con séptima, qué maravilla, no voy a tener que caminar mucho para votar.

Pero esta mañana me encontraba yo perdida entre mis absurdas y constantes divagaciones cuando… momento, ¡¡yo ya no vivo allá!!, miércoles, esto sólo me pasa a mí. Cuando elegí mi lugar para votar no sabía que días después mi prima me haría desocupar el amarradero y ponerme a buscar un nuevo hogar, por cierto encontré rápidamente uno muy bueno, pero que queda un tanto lejos del Carulla de la 63, snif.

¿Alguien sabe si hay forma de cambiar el sitio? ¿O en las próximas elecciones me tocará hacer el súper paseo a votar en chapihuevo?

*Qué palabra tan rebuscada ¿cierto?, búsquenla ole, quieren todo molidito, ¡pues no!
** Sí, soy uribista, no me vayan a odiar por eso.

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Ahh y la de p’irnos: se le anuncia a todos los apreciados Julius, osease los fieles lectores de este, su blog favorito (pfffft), que durante las vacaciones las entradas del mismo se trasmitirán en diferido, mejor dicho, escribo cuando me nazca y publico cuando mi Juan me preste la Femputadora, su portátil al cual sospecho que quiere más que a mí…

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 11:02 a. m. | 17 Infelices comentarios
martes, 5 de junio de 2007
De regreso
Me dijeron que sería difícil, intenté prepararme para ese momento pero en el fondo sabía que mis esfuerzos no serían suficientes; entré a su cuarto con el corazón en la mano, y ahí estaba, esperándome con una débil sonrisa en su rostro.

Me impactó más de lo que había pensado, de aquella persona activa y alegre que dejé en abril encontré una mujer con unos kilos menos, sus brazos llenos de hematomas, confinada a una cama y a una silla de ruedas, tomando medicamentos de todos los estilos tres veces al día, con una torpeza que evidencia la parálisis parcial que la fisioterapia se ha encargado de combatir con relativo éxito.

Y a pesar de la impresión que me causó verla así sonreí sinceramente, me dediqué a consentirla y escuchar sus quejas, que no come desde hace una semana, que ya nunca tiene sueño, que le duele el brazo...

Es admirable la labor de mi mamá y sus hermanos como enfermeros, todos los días se turnan para dormir a su lado pero al final todos terminan pasando la noche en vela por cuenta de sus quejas y caprichos, parece que hiciera fuerza para no quedarse dormida. Mi madre me dijo “Tu abuela es ahora una niña pequeña”, y eso es algo que ya había pensado antes de verla.

Tengo miedo, no se lo he dicho a nadie, aunque me aseguren que esto es temporal y que poco a poco se recuperará por completo, tengo miedo de que nunca vuelva a ser como antes. Me entristece y atemoriza pensar en el momento en que deba cuidar a mi madre de la misma forma en que lo está haciendo ella con mi abuela, y me asusta aun más la idea de verme así algún día.
...
En serio, no fumen.

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 9:37 p. m. | 12 Infelices comentarios
sábado, 2 de junio de 2007
¡Me fui, me fui!
Bueno, de hecho no me he ido, pero casi, en pocas horas estaré partiendo rumbo a la Ciudad Señora de Colombia*, ya el frío está haciéndome añorar lo bueno que se pasa en mi tierrita, a propósito, pronostico para mañana un día espectacular en la capital, siempre pasa cuando me voy.

Entre los últimos acontecimientos de mi vida (ya sé que no les importa, pero igual es mi blog) les cuento que los últimos 3 días han sido de pereza total con mi Juan, que ya empaqué mis cositas para abrirme del parche en cuanto vuelva de vacaciones, que el pasado jueves tuve el placer de conocer a un bloguero muy querido y también conocí la casa donde voy a vivir a partir de agosto.

Por favor Julius, no me vayan a abandonar el chuzo, prometo pasar seguidito, no tanto como cuando estoy en Bogotá pero haré lo posible por mantenerme al día con mi blogcito.

Y ya, se cuidan, me piensan, snif, no me gustan las despedidas, prometí que no iba a llorar, no voy a llorar, no voy a... ¡¡buaaaaaaa!!

No sean incultos carajo:

*Buga es un municipio colombiano del departamento del Valle del Cauca que cuenta con una población aproximada de 140.000 habitantes [dice Juan que son más, digo yo que son menos]. Su nombre completo es Guadalajara de Buga, pues es atravesada por el alguna vez caudaloso río Guadalajara. La "Ciudad Señora", como se le conoce, es reconocida por su Basílica del Señor de los Milagros. (fuente: tenía que ser Wikipedia)

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Y esto sólo le pasó a Maria() a las 7:56 p. m. | 17 Infelices comentarios